Prefiero perder la carga antes que enfrentarme a cuatro tíos": la realidad de los "loneros" que vacían camiones en diez minutos

Dormir en la cabina de los camiones se ha transformado en una actividad de alto riesgo en las carreteras españolas. Lo que debería ser un descanso reglamentario tras jornadas de diez horas al volante es, para muchos, un estado de alerta permanente. 

Andrei Popescu, un conductor con más de 15 años de experiencia en rutas internacionales, relata al diario QUÉ! cómo la inseguridad se ha instalado en el salpicadero. Eran las dos de la madrugada en un área de descanso de la AP-7 cuando un movimiento brusco en la suspensión del remolque lo despertó.

"Escuché el crujido metálico de la cizalla cortando el precinto de la carga y supe que no estaba solo", explica Popescu mientras revisa los cierres de seguridad de su vehículo. Al asomarse por el retrovisor, divisó a cuatro individuos descargando cajas con una coordinación milimétrica hacia una furgoneta blanca. 

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"En ese momento la sangre se te congela porque no sabes si van armados o si entrarán en la cabina si intentas arrancar", añade con la voz todavía tensa. Optó por bloquear las puertas desde dentro y encender todas las luces, una maniobra que ahuyentó a los asaltantes, pero que le dejó una secuela de insomnio que arrastra en cada trayecto.

​BANDAS ORGANIZADAS PARA ROBAR CAMIONES Y EL FENÓMENO DE LOS 'LONEROS'

​El incremento de estos delitos no es una percepción subjetiva de los trabajadores. Los datos de las patronales del sector indican que uno de cada tres transportistas ha sufrido un robo de mercancía en el último lustro.

Ya no se trata de hurtos oportunistas, sino de una estructura delictiva profesionalizada. Las bandas, denominadas en el argot policial como 'loneros', actúan con roles específicos: ojeadores que vigilan la llegada de patrullas, especialistas en forzar cerraduras y equipos de carga rápida.

​Los objetivos preferidos son productos con una salida rápida y difícil rastreo en el mercado negro, como electrónica, perfumería de alta gama o suministros de aceite. La agresividad también ha escalado de forma notable.

Prefiero perder la carga antes que enfrentarme a cuatro tíos": la realidad de los "loneros" que logran robos de camiones en diez minutos
Las bandas de loneros ejecutan robos de camiones en menos de diez minutos Fuente: Pixabay

Se han reportado casos donde los delincuentes introducen gases narcóticos a través de los conductos de ventilación para neutralizar al conductor antes de desvalijar el remolque. Esta sofisticación obliga a las empresas a invertir en sistemas de vigilancia privada y parkings cerrados, unos costes adicionales que asfixian la rentabilidad de los autónomos y las pequeñas flotas que operan con márgenes muy estrechos.

Uno de cada tres transportistas ha sufrido robos de camiones en cinco años

​LOS ROBOS DE CAMIONES PROVOCAN PÉRDIDAS DE 75.000 EUROS SIN COBERTURA DE LOS SEGUROS

La inseguridad en la carretera se convierte rápido en un problema de dinero que nadie sabe cómo arreglar. Elena Vázquez, que gestiona una flota de doce camiones desde Valencia, conoce bien lo que pasa cuando las aseguradoras se desentienden tras un robo.

Hace un año le quitaron un vehículo en un polígono de Madrid. La cabina apareció semanas después tirada en un descampado, pero la plataforma y la carga de 75.000 euros no volvieron nunca. Las pólizas suelen buscar cualquier detalle en el contrato, como el tipo de vigilancia del parking, para evitar el pago. Para una empresa pequeña, un golpe así significa el cierre.

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Los conductores de camión denuncian una ola de robos en las áreas de servicio: "La indefensión es máxima"
Área de servicio de Tarragona en la AP-7 en sentido norte, con las plazas por camiones casi llenas Fuente; ACN

​Este escenario también explica por qué falta relevo en el sector. Los conductores jóvenes no quieren un oficio donde, además de la dureza de la ruta, tienen que ver cómo les rajan la lona a pocos metros de donde duermen. En los cursos de formación se repite que no hay que bajar de la cabina ni enfrentarse a nadie porque la carga está asegurada, pero la realidad es distinta.

El transportista se queda solo en una gasolinera mirando por el retrovisor cómo le vacían el remolque en minutos, sabiendo que esa pérdida le va a traer problemas con su empresa o con su propio seguro. Por eso, muchos prefieren dar rodeos o conducir más horas de las permitidas antes que parar a descansar en puntos como La Junquera o los alrededores de Madrid y Barcelona, que ya funcionan como ratoneras.