Hasta hace unos meses, el gel hidroalcohólico era poco menos que un producto exótico. En tiempo récord nos hemos acostumbrado a embadurnarnos las manos con ese liquidillo de tan peculiar textura y olor. También nos hemos familiarizado con las manos resecas y los pellejos en los dedos. Junto con la mascarilla, el bote de gel hidroalcohólico se ha convertido en un arma eficaz y accesible para combatir el virus.
El gel hidroalcohólico nos ayuda a mantener las manos limpias y desinfectarlas en caso de que hayamos tocado alguna superficie que tenga virus. Aunque su uso no tiene mayor secreto, los expertos dan una serie de consejos acerca de cuándo y cómo recurrir a él.
8¿Cuándo echarnos el gel?
Lo ideal sería echarse el gel antes y después de estar en contacto con cualquier superficie que toquen otras personas. La mayoría de los bares, restaurantes y comercios ya disponen de un dispensador de gel para aplicárselo tanto al entrar como al salir. En caso de que no tengan, recurrimos al que siempre tenemos que llevar con nosotros.
Tres cuartos de lo mismo sucede, por ejemplo, con el transporte público. Debemos echarnos antes de subirnos al metro, tren o autobús y también al bajarnos. Durante el trayecto, es recomendable evitar tocar barras, asientos y cristales, así como no llevarse las manos a los ojos, nariz ni a la boca.
Estando en cualquier espacio cerrado se multiplican las probabilidades de contraer coronavirus. El uso de las mascarillas es fundamental en estas situaciones. Pero, como ya sabemos, el virus no se transmite solamente por vía aérea, sino que también se queda adherido a las superficies por bastante tiempo.
Lo que hace el gel hidroalcohólico es precisamente disminuir las posibilidades de contraer la enfermedad por esta vía. Si mantenemos las manos constantemente desinfectadas, los gérmenes mueren en nuestra piel y no pasarán luego a nuestra a boca u ojos, y desde ahí al interior del organismo.
