Cada año el verano se adelanta más en España, y Madrid es una de las ciudades más castigadas por los picos de calor que pueden alcanzar los 40 grados. Pero puedes escaparte de él, pasando unos días en las sierras del norte. Podrás encontrar numerosos pueblos con encanto, de gran belleza, de fácil acceso y que combinan callejuelas pintorescas con espacios naturales de gran riqueza paisajística. A continuación te contamos cuáles son esos 10 lugares a los que puedes ir a refrescarte.
Manzanares el Real, a unos 46 kilómetros de Madrid

En su territorio se encuentran los espacios naturales tan significativos como La Pedriza y el embalse de Santillana, además del Ventisquero de la Condesa, donde nace el río Manzanares. Para conocer el patrimonio histórico de Manzanares el Real es preciso visitar las pinturas rupestres de valor incalculable. Imprescindible visitar el Castillo de los Mendoza, erigido sobre una ermita románico-mudéjar que hoy se mantiene erguida, el palacio-fortaleza de los Mendoza es el mejor conservado de la Comunidad de Madrid. Sus obras dieron comienzo en 1475. Si tienes un rato libre este fin de semana, no dudes en visitarlo, ya que es uno de los pueblos más bonitos de Madrid.
Buitrago de Lozoya, a unos 74 kilómetros de Madrid

Buitrago de Lozoya es uno de los pueblos que más destaca por la conservación de su antiguo recinto amurallado y su casco urbano está declarado bien de interés cultural. Lo componen la iglesia de Santa María del Castillo (s. XIV), la única de la época medieval que se cree que fue levantada sobre una antigua mezquita; la torre del Reloj y el castillo. Se encuentra ubicada en el corazón de la Sierra Norte de Madrid, en el Parque Nacional de Guadarrama. Aquí también se pueden encontrar numerosas rutas de senderismo y embalses para practicar deportes náuticos.
Patones de Arriba, uno de los pueblos más pintorescos

Patones es un municipio situado al nordeste de la Comunidad de Madrid y, sin duda, uno de los pueblos más bonitos cerca de la capital. Su población se reparte entre las localidades de Patones de Arriba y Patones de Abajo. Patones de Arriba, es uno de los más representativos ejemplos de la arquitectura negra que se desarrolla en la Sierra de Ayllón. Debido a su patrimonio en buen estado de conservación fue declarado Bien de Interés Cultural y es uno de los centros de turismo rural más importantes de la Comunidad de Madrid. Se han encontrado recientemente valiosos restos arqueológicos, los más fundamentales en la cueva del Reguerillo.
Rascafría, entre los pueblos favoritos de los madrileños

Rascafría es uno de los mejores pueblos para desconectar del bullicio de la capital y disfrutar del paisaje, por lo que cualquier época del año es buena para visitarlas. De la época medieval, en Rascafría se encuentra el monasterio de Santa María de Paular, construido en el siglo XIV y que destaca por encima de la naturaleza del valle. Las mejores vistas las puedes obtener desde el puente del Perdón. El llamado Paseo azul permite seguir el itinerario por el pueblo sin perder detalle. Pasa junto al ayuntamiento, de estilo mudéjar; cruza por el puente de Pericotón, el parque del río, y regresa a la plaza. Por el camino podremos visitar la parroquia de San Andrés Apóstol, del siglo XV.
La Hiruela, uno de los pueblos más antiguos

Las viejas casas de piedra con ventanucos y puertas de madera y las calles empinadas de La Hiruela conservan la esencia y el encanto rural de antaño, con un tejido urbano que se ha mantenido prácticamente inalterable desde hace más de dos siglos y medio. El Museo Etnológico recrea el interior de una casa de pueblo; la Carbonera, donde los vecinos hacían el carbón vegetal para calentarse; o el antiguo Molino Harinero nos ayudan a recrear y hacernos una idea de cómo era hasta no hace mucho la vida en la sierra, nada que ver con el Madrid urbanita que conocemos. Sin duda, es uno de los mejores pueblos para los amantes del rural.
Torrelaguna, a unos 68 kilómetros de Madrid

Torrelaguna es uno de los pueblos de Madrid que mejor conserva su pasado y que aún hoy guarda la esencia de su pasado medieval. Un ejemplo son los restos de su antigua muralla, que según algunos historiadores se cree que data de los siglos VIII y XI. Además, es la villa natal del Cardenal Cisneros, quien fue regente de España a la muerte de Fernando el Católico. Una cruz en el medio de la plaza Mayor marca donde estaba su antigua casa, aunque no es el único monumento que lo recuerda. Algunas de las contribuciones del cardenal a su villa aún se mantienen en pie: el ayuntamiento, la iglesia parroquial, el convento franciscano de la Madre de Dios, etc.
Puebla de la Sierra, a unos 107 kilómetros de Madrid

A este bonito pueblo podrás llegar desde Madrid en aproximadamente una hora y media. En Puebla de la Sierra se podrá recorrer la Ruta de los Robles, visitar la iglesia de la Purísima del siglo XVII, el museo de arte moderno al aire libre del Valle de los Sueños, donde se encuentra un conjunto de esculturas que se integran en la naturaleza a lo largo de un recorrido de más de un kilómetro. Además de la Ruta de los Robles salen varias rutas de senderismo de diferentes dificultades y longitud de recorrido perfectas para todos los niveles. Por eso, es uno de los pueblos favoritos para quienes quieran aprovechar para hacer un día de senderismo.
Horcajuelo de la Sierra, uno de los pueblos más madrileños

Horcajuelo de la Sierra se encuentra cerca de las localidades sorianas y castellanas colindantes con el territorio madrileño. Es uno de los pueblos que mejor ha conservado su calidad ambiental y las características arquitectónicas tradicionales. En 1980 fue declarado «núcleo de interés rural» y las nuevas edificaciones han respetado las tipologías y materiales autóctonos. Además de la iglesia parroquial de San Nicolás de Bari, no debe faltar la visita a la ermita de Nuestra Señora de los Dolores. También hay una antigua casa totalmente restaurada con los elementos tradicionales para conocer mejor la historia del pueblo.
Garganta de los Montes, unos 77 kilómetros de Madrid

Garganta de los Montes está formado por los núcleos de Garganta y El Cuadrón, en el valle alto del Loyoza, entre suaves colinas. Es otro de los pueblos bonitos para recorrer sus calles y observar las diferentes esculturas de escenas cotidianas de la vida en comunidad. También se puede visitar la iglesia de Nuestra Señora del Pilar, sus antiguos potros de herrar, el lavadero y la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol. Destacan hermosos rincones como la Olaza del Pocillo, adornada por el brocal de un pozo, y la Plaza de San Pedro.
Miraflores de la Sierra, a unos 58 kilómetros de Madrid

Este tranquilo pueblo surge dando paso al Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Miraflores tiene un mirador que ofrece unas vistas privilegiadas de esta montaña de 2120 metros de altitud. Se trata de una de las cimas más elevadas de la Sierra de Guadarrama. Se podrá visitar la Iglesia de la Asunción, la calle Mayor, con la fuente Nueva del siglo XVIII, la Plaza del Álamo o simplemente pasear por sus calles y descubrir la arquitectura tradicional de Miraflores. Sin dudas el pueblo tiene un entorno perfecto para la tranquilidad y naturaleza en estado puro.





























































































































































































































