Las llamadas 'doulas de la muerte' ganan presencia en España. Lo hacen con el sector sanitario dividido sobre su encaje y con las enfermeras alertando de un posible intrusismo profesional.
Se trata de una figura que acompaña emocional y espiritualmente a personas en el tramo final de su vida, y también a sus familias, sin asumir tareas sanitarias. No es una profesión regulada ni exige título alguno.
¿Qué hace exactamente una doula de la muerte?
El trabajo consiste en estar. Escuchar y sostener a la familia cuando el sistema sanitario, dicen, no siempre llega. «Lo que necesitan es que sepas estar, que les escuches. Pero tanto ellos como sus familias», resume Teresa Benítez, auxiliar de enfermería y doula desde hace un año.
Gemma Polo fue de las primeras en ejercer en España. Empezó a acompañar a personas en sus últimos días hace unos 25 años y se formó como doula en Estados Unidos. Hace cuatro puso en marcha en Cataluña una formación presencial por la que ya han pasado alrededor de 350 personas, según sus datos.
El curso se reparte en varios fines de semana. «: la formación depende, por ahora, de quien la imparte.
La doula no administra medicación ni valora síntomas. Al menos, no debería. «No somos médicos y nunca nos vamos a meter entre el enfermo y el sistema médico. Tampoco somos psicólogas», insiste Polo, que trabaja con médicos y psicólogos de referencia.
¿A quién afecta y por qué divide a los sanitarios?
En la práctica, el acompañamiento se dirige sobre todo a pacientes que afrontan el final de la vida y a sus familias, que muchas veces no quieren dejar sola a su persona querida ni un minuto. las doulas trabajan con pacientes terminales y con sus familias, no con el personal sanitario.
El Consejo General de Enfermería no lo ve igual. el organismo ha llevado casos ante la Fiscalía por intrusismo profesional, como ya hizo con las doulas que acompañan partos. «Nos preocupa la seguridad y la calidad de lo que hacen porque no tienen una formación reglada», denuncia Montserrat Angulo, matrona y vicetesorera del organismo.
Angulo marca una distinción que considera clave: «Una cosa es acompañar y otra ofrecer cuidados». Y admite que la línea, en ocasiones, es muy fina. «Tenemos muy claros nuestros límites», zanja Polo. La enfermera pide, además, más herramientas frente al intrusismo.
La mirada de los paliativos y de los psicólogos
los paliativos aceptan la figura si no sustituye la atención clínica. María Herrera Abián, médico y vocal de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal), lo concreta: las doulas «nunca deben sustituir» al médico que pone o retira la morfina, al psicólogo o al trabajador social.
Herrera Abián admite que «todavía es pronto para evaluar su conveniencia», pero ve útil su papel como recurso de acompañamiento. Con las doulas que ha coincidido, dice, no han traspasado sus límites.
Los psicólogos piden atención a las funciones que desempeñan. «No podemos afirmar que todas las personas que ejercen como doulas de la muerte incurran en intrusismo», expone Rosa Ramos, vicesecretaria del Consejo General de la Psicología. El problema surge «cuando, bajo la denominación de acompañamiento emocional, se realizan actividades de evaluación, diagnóstico o tratamiento psicológico».
Ramos señala una causa de fondo: hay una necesidad de acompañamiento emocional ante la enfermedad grave y la pérdida que hoy no está cubierta. falta regulación de la psicología oncológica y paliativa, y ese hueco explica en parte el auge de estas figuras.
¿Cuánto cuesta y qué viene ahora?
la formación que imparte Polo ronda los 1.600 euros. Después, una doula puede cobrar entre 40 y 70 euros por cada hora de acompañamiento, sin tarifas cerradas y con casos que se hacen gratis. «Actualmente, no hay nadie en España que pueda vivir solo de esto», asegura.
De ahí surge otra crítica, la del negocio. Polo responde con la demanda que, dice, existe: «En nuestro país hay mucha gente que muere sola y los sanitarios no llegan a ese apoyo emocional».
Por ahora no hay calendario ni norma en tramitación. El debate queda en manos de los colegios profesionales, las sociedades científicas y las propias doulas, que piden formar parte del equipo.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: la doula de la muerte acompaña a pacientes terminales sin asumir tareas sanitarias y sin una profesión regulada.
- 👥 Quiénes son los afectados: pacientes en el final de la vida, sus familias y los profesionales de cuidados paliativos y enfermería.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: el debate sobre su regulación y las denuncias por intrusismo marcarán su encaje en el sistema sanitario.



