Mar Flores ha visto el perdón de Ana Obregón a Antonia Dell'Atte y lo tiene claro: aquello sonaba forzado.
Salseo-O-Meter
Nivel de salseo: 8/10. Treinta años de guerra lateral, un perdón en directo con abogados de fondo y una tercera protagonista que no se calla. Esto tiene recorrido hasta Navidad.
La escena la montó Ana Obregón (71) esta semana: primero un comunicado en redes pidiendo disculpas a Dell'Atte (66) por haber dudado de su denuncia contra Alessandro Lequio; después, en plató, entre lágrimas, un 'por favor, Antonia, perdóname' que la italiana aceptó para no sentarse en el banquillo.
El mea culpa que a Mar Flores no le coló
Mar Flores (57) estaba en el mismo plató, el de Y ahora Sonsoles, y no compró el relato. Lo dijo sin anestesia: un perdón forzado para evitar el juicio. Antes ya había dejado una pista en redes con ese emoji de mujer tapándose la cara que vale más que un párrafo entero.
Ella misma puso el matiz: no quiere ser "la tercera en discordia" en un asunto que considera "extremadamente delicado entre dos mujeres". Pero reconoció haber tirado del hilo legal y haberse leído los entresijos del acuerdo extrajudicial que desactivó el litigio.
Y ahí llegó la frase que duele: "A mí no me hubiera bastado eso. No por ser más vengativa, sino porque jamás hubiera llegado hasta ese lugar".
Un perdón que aterriza en directo, con abogados de fondo y años de silencio encima se parece demasiado a una cláusula del acuerdo.
Conviene recordar de dónde viene el fuego: Mar Flores fue pareja de Alessandro Lequio en los noventa y su cruce con Obregón viene de lejos. Nada de esto es nuevo. Lo nuevo es que ahora tiene micrófono.
La memoria histórica, las camisetas de 1999 y un niño en el colegio
El reproche de fondo no es el perdón a Dell'Atte, es la coherencia. "Me gusta mucho escuchar a Ana diciendo que las mujeres deben apoyarse entre sí. Pero me hubiera gustado que sintiera esa misma empatía hace 30 años por todas las mujeres", soltó. Ahí está treinta años de memoria histórica sin aplicar.
El ejemplo tiene fecha y lugar: una fiesta en una discoteca de Madrid en 1999 en la que, según su versión, se repartieron camisetas con su portada de revista para humillarla en público. "Ana fue a apoyar ese evento. Ana, mujer y madre de un hijo. Y eso es feo", añadió.
El daño no se quedó en ella. Su hijo, Carlo Costanzia (33), tenía entonces una edad parecida a la del hijo de Obregón y se llevó el bullying que le hicieron en el colegio: "Al día siguiente mi hijo fue al colegio y le hicieron bullying. Mi hijo ha vivido un bullying horroroso por aquella situación".
Y lanzó la pregunta incómoda: "¿Y eso no merece un perdón o es que tengo que demandarla?". No piensa hacerlo. "No necesito su perdón para vivir tranquila", zanjó.
Preguntada por si aceptaría una llamada de Obregón, se mostró receptiva pero exigente: "Pues sí, claro, me encantaría. Sería algo muy decente y la haría mejor persona". O sea, una disculpa de corazón y no de despacho.
Por qué este perdón no cierra nada (y probablemente lo empeore)
Perdones televisados hay unos cuantos y casi ninguno aguanta la repetición. La crónica social vive de reconciliaciones anunciadas a bombo y platillo que la mayoría de las veces se desmonta dos semanas después, y este caso trae todos los ingredientes del género: un acuerdo extrajudicial que obliga, una audiencia que mira y una tercera que no se siente interpelada.
Mi lectura es que Mar Flores no ha venido a vengarse, ha venido a señalar la asimetría. Su reproche no es que Obregón pida perdón, es que lo pida justo cuando le conviene. Ahí tiene razón de sobra: quien reivindica sororidad en 2026 debería poder explicar qué hizo en 1999, y no con un emoji. Aunque también es cierto que a Flores le interesa recordar la parte de la historia en la que ella queda del lado bueno.
La pelota está en el tejado de Obregón. Si contesta, será en otro plató, con otra lágrima y otro titular. Si calla, el silencio también se leerá. Y mientras, Dell'Atte ya ha cobrado su paz.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Mar Flores, Ana Obregón y Antonia Dell'Atte, con Alessandro Lequio de fondo.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? Que Mar Flores ve el perdón de Obregón como una maniobra para esquivar el juicio.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque nadie esperaba que un perdón reabriera la guerra de los noventa.


