El MEAM de Barcelona acoge estos días una exposición de Gottfried Helnwein. El pintor austriaco practica un hiperrealismo de nitidez casi fotográfica y lo ha puesto a dialogar con los grabados de Goya sobre el horror de la guerra.
La muestra se titula La guerra continúa y es la primera vez que el artista expone en la ciudad. Helnwein presenta en Barcelona más de cincuenta obras entre pinturas y fotografías, acompañadas de trece estampas de Los desastres de la guerra procedentes de su propia colección.
Qué se puede ver en la exposición Helnwein del MEAM
El recorrido no busca el aplauso fácil. El MEAM reúne trece grabados de Los desastres de la guerra junto a una selección de pinturas de gran formato en las que los protagonistas son, casi siempre, niños.
Niños lastimados, con la sangre corriendo por el cuerpo como consecuencia del abuso y la violencia. En otro lienzo, un grupo de oficiales nazis observa a un recién nacido desnudo, en brazos de su madre. Más allá, una niña aparentemente muerta aparece rodeada por las caras rotas de los soldados desfigurados de la Gran Guerra.
Son imágenes que no se olvidan con facilidad. El efecto es inmediato. Helnwein no las suaviza ni las explica: las coloca delante del visitante y espera. La visita, por tanto, pide tiempo y silencio.
Hay obras que se contemplan y otras que nos obligan a sostener la mirada mucho después de haber salido de la sala.
Lo interesante aquí es el gesto de coleccionista. Helnwein no ilustra a Goya ni lo cita de pasada: ha reunido sus estampas y las ha convertido en interlocutoras de su propio trabajo. El resultado es una conversación entre dos siglos que comparten la misma pregunta sobre la crueldad.
Por qué los niños son el centro de su obra
La respuesta está en su biografía. Helnwein nació en Viena justo después de la Segunda Guerra Mundial y de niño pensaba que había aterrizado en el infierno: todo estaba oscuro, las casas bombardeadas, nadie sonreía. Lo que entonces no sabía es que la generación de sus padres era responsable, activa o pasivamente, del Holocausto.
El artista austriaco utiliza al niño como metáfora de la existencia, no como denuncia literal. Seres indefensos que dependen de la bondad de los adultos. Todo ser humano tiene que ser niño alguna vez, y no todos encuentran la protección que necesitan. No es casualidad.
Todo cambió en la adolescencia, cuando la absolución de Franz Murer, un oficial de las SS conocido como el carnicero de Vilnius y al que se atribuyen 80.000 muertes, se celebró con flores y fiestas. Helnwein decidió entonces salir de la oscuridad y estudiar la historia de la violencia. A los 18 años supo que quería ser artista: no por razones estéticas, sino para hablar de la naturaleza humana.
Helnwein bromea con que le habría encantado ser músico, formar parte de los Rolling Stones, para estar en contacto permanente con el público. 'Como pintor, estás solo. Pintas porque quieres hablar a alguien a quien aún no conoces', ha explicado. Una vez expone, asegura, ha aprendido más de la reacción espontánea de la gente que de cualquier otra persona del mundo.

Por qué Helnwein se mide con Goya
Conviene recordar que este austriaco ha construido su carrera sobre la incomodidad. En los años setenta recorrió su Viena natal vestido con un uniforme nazi, la cabeza vendada y sangre falsa goteando de la boca. La sombra del nazismo recorre toda su obra y sigue siendo el material con el que trabaja medio siglo después.
El diálogo con Goya, por tanto, no es un gesto decorativo. Para Helnwein, el aragonés fue el primer artista de la historia que mostró la guerra como el momento en el que la existencia humana cae a su punto más bajo, cuando los hombres se convierten en bestias. 'Nunca he estado más cerca de ningún ser humano que de este hombre al que ni siquiera conocí', ha contado.
Su carrera internacional lo confirma. Cuando expuso en la Albertina de Viena batió el récord de público de un artista vivo, con 350.000 visitantes, y el director le confió que nunca había visto a tanta gente parada delante de los cuadros, llorando. Por allí habían pasado antes Kiefer y Warhol.
Arriba, el recorrido cambia de registro. Los retratos del piso superior no buscan la complacencia: Marilyn Manson con orejas de Mickey Mouse o vestido de oficial de marina y labios negros, un autor de cómics embadurnado de azul y con los ojos inertes, y el líder de Rammstein con el rostro atravesado por aparatos de tortura. Conviene saberlo.
Cómo y cuándo visitar la muestra
La exposición puede visitarse en el MEAM, el Museo Europeo de Arte Moderno, en Barcelona. Los horarios y las entradas se consultan en la web oficial del museo, donde el centro actualiza las condiciones de acceso y la fecha de cierre. Conviene confirmar el calendario antes de viajar.
Merece el viaje. Y conviene ir con tiempo: el recorrido pide más de una hora y, muy probablemente, una segunda visita.
Ficha técnica
- Título: La guerra continúa. Helnwein & Goya
- Autor o autora: Gottfried Helnwein, con trece grabados de Francisco de Goya
- Qué puedes ver: Más de cincuenta pinturas y fotografías de gran formato sobre la infancia herida, junto a estampas de Los desastres de la guerra y una sala de retratos
- Recinto y ciudad: MEAM, Museo Europeo de Arte Moderno, Barcelona



