Sharon Osbourne suelta la bomba: hay cintas perdidas de Black Sabbath y ella sabe exactamente quién las tiene.
Salseo-O-Meter
Nivel de salseo: 8/10. Cintas desaparecidas, un sospechoso sin nombre, dos naves llenas de recuerdos y una viuda con abogados. Esto no es cotilleo de barrio, es una guerra de patrimonio musical.
Lo ha contado en una entrevista con The HITS, medio especializado en la industria musical, y sin temblarle la voz. Muchos han insinuado durante años que el archivo de la banda más importante de Birmingham no está completo. La diferencia es que ahora la viuda de Ozzy pone una frase concreta encima de la mesa: hay material desaparecido y alguien lleva años negando que lo tenga.
El paquete tiene dos partes. La primera es la buena: según Sharon, en el cajón hay un par de canciones nuevas producidas por Andrew Watt. La segunda es la que ha incendiado los foros de medio mundo: las cintas antiguas, las de estudio, las de directo y las que nunca llegaron a salir.
Qué ha dicho exactamente y por qué no hay nombre
'Ya sabemos exactamente quién las tiene: el mismo hombre que lleva años robándonos dinero', ha soltado. Y ha añadido el detalle que convierte el cotilleo en un posible caso judicial: 'Decía que nunca las había tenido, pero hemos encontrado a gente con declaraciones juradas de que estuvo en su oficina.
El retrato que dibuja es el de un coleccionista compulsivo que ha ido acumulando material ajeno durante décadas. Dos naves llenas de discos y recuerdos. 'Estamos en mitad de esa pesadilla', ha resumido. Traducido al idioma del común de los mortales: abogados, inventario pendiente y muchas explicaciones que dar.
Y aquí llega lo interesante. Sharon no ha dado el nombre. Tampoco lo ha insinuado, que en un sector donde todo se filtra es una decisión deliberada: la carta se juega en un juzgado, no en un titular de madrugada.
Cuando alguien lleva décadas jurando que no tiene nada mientras acumula dos naves de recuerdos, el problema ya no es el archivo: es la palabra.
El otro frente abierto: los demos de 1969
Este no es el único pleito que tiene la familia en el radar. En noviembre de 2025 saltó a la palestra el exmánager Jim Simpson y sus demos de 1969, guardados desde entonces y con la idea de sacarles rendimiento económico. Sharon respondió con una carta que no dejaba mucho margen: 'Como sabes, la banda no quiere que estas cintas salgan, entre otras cosas porque no las han escuchado pese a que dijiste que mandarías copias hace mucho tiempo'.
La misiva cerraba con la frase que ya es marca de la casa: 'De lo contrario, parece que acabaremos en los tribunales'. Y con el diagnóstico de fondo, otro intento de sacar tajada de la muerte de Ozzy. Un año después, la historia se repite con otro protagonista y otro almacén.
Quién gana cuando las cintas salen a la luz
Conviene bajar el hype antes de que alguien pida ya el box set de lujo. Los archivos de las leyendas del rock rara vez son lo que el fandom imagina: tomas descartadas, mezclas de prueba, versiones que nadie aprobó, y cintas que se han degradado en un almacén sin climatizar. Lo de Prince tardó años en ordenarse y todavía hoy colecciona titulares judiciales. Con Hendrix pasó algo parecido: décadas de pleitos entre herederos antes de que el material viera la luz en condiciones decentes.
Dicho eso, la noticia es buena. Que las cintas existan ya es más de lo que tienen muchos. Y que Sharon maneje declaraciones juradas cambia el equilibrio de la partida: no es su palabra contra la de un señor que dice no acordarse, son papeles. Si esos papeles acaban en una demanda, quien lleva treinta años guardando el material tendrá que explicar por qué.
Mi lectura es que esto va a ir despacio. Primero el requerimiento, luego la negociación y, si hay suerte, una edición conmemorativa dentro de dos o tres años con la bendición de la familia. Lo que no va a pasar es que las cintas aparezcan un martes por sorpresa en una plataforma. Ese milagro no existe: existe la vía legal, que es lenta y aburrida, y es justo la que está recorriendo.
Mientras tanto, toca mirar dos cosas. Si el nombre sale en un documento público, si el listado del almacén se hace público con detalle de lo que hay dentro, y si el par de temas con Andrew Watt se publican antes que el archivo antiguo. Ahí sabremos si estamos ante una operación de nostalgia bien montada o ante el primer capítulo de otro pleito que va a durar más que el propio catálogo.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Sharon Osbourne, el legado de Ozzy y un coleccionista sin nombre.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? Cintas de Black Sabbath desaparecidas y negadas durante años.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque hay papeles firmados y huele a juicio.



