Vinicius ha jugado 12 partidos esta temporada y ha marcado un gol. Solo uno, en la jornada 1 contra la Real Sociedad. Con el partido de Grecia, el brasileño suma ya seis encuentros consecutivos sin marcar ni asistir, y en el Bernabéu empieza a sonar más fuerte el nombre de su suplente que el suyo.
Los números del bache, sin maquillar
Vamos por partes, porque el dato aislado engaña. Doce partidos esta temporada y un único gol, en la primera jornada. Entre Liga y Champions la producción se ha desplomado y el partido del AEK Atenas en Grecia lo dejó retratado: un solo regate intentado en el uno contra uno, y fallado. Un par de disparos a puerta, uno anulado por fuera de juego. Nada más.
La lectura no es solo de estadística. Cuando el balón le llega a los pies, la sensación es la de un jugador que llega tarde a su propio cuerpo: duda, frena, vuelve a arrancar y la jugada se apaga. Ante un rival inferior solo buscó el uno contra uno en una ocasión, y ahí está la clave del bajón: no es que fallara, es que casi ni lo intentó.
Encima, el contexto. Sancionado en Liga, invisible en Champions. Y el Real Madrid, mientras tanto, encadena siete victorias consecutivas entre el campeonato doméstico y la competición europea. El equipo gana sin él y ya no depende de que aparezca. Para un delantero de su caché, ese es el titular que de verdad asusta.
Diomande y una grada que cambia de dueño
El detalle que más duele no está en las estadísticas. Yan Diomande, su sustituto, se ha metido a la afición en el bolsillo y le ha robado parte del cariño que hasta hace nada era patrimonio del brasileño. La grada premia al que se atreve, no al que ya ha ganado, y en ese intercambio Vinicius lleva todas las de perder esta temporada.
El madridismo no es paciente con las jerarquías cuando el rendimiento las contradice. Le bastó un puñado de partidos para enamorarse del joven y ya hay quien da por hecha la titularidad del sustituto. Tampoco es descabellado: el equipo suma siete triunfos seguidos y Diomande ha entrado sin romper el ritmo. Cuando la alternativa funciona, el titular pierde la condición de intocable.
Un delantero del Real Madrid no se mide solo en goles, se mide en la sensación que deja cada vez que el balón le llega.
Y el calendario, lejos de ayudar, le deja una única salida: el parón.
Vinicius ha sido citado por Ancelotti para los amistosos de la selección brasileña ante Japón y Singapur en tierras asiáticas. Dos partidos para reencontrarse antes de volver a la Liga. Con el Real Madrid no vuelve a jugar hasta el 21 de noviembre, cuando el equipo recibe al Celta en el Bernabéu, y visto lo visto no tiene ni de lejos asegurada la titularidad.
El precedente que el Bernabéu ya ha visto otras veces
No es un caso insólito en el Bernabéu, aunque cada vez que ocurre se viva como una tragedia nacional. El club blanco tiene un historial largo de nombres consagrados que aterrizaron como intocables y acabaron compartiendo minutos con gente más joven, más hambrienta, o simplemente más fresca. La diferencia con Vinicius es el ruido: cada gesto suyo se mide en redes con una lupa que no tienen otros.
Ese precedente deja una lectura incómoda y otra esperanzadora. La incómoda: en el Madrid el crédito se renueva cada domingo, no cada contrato, y un sustituto en racha es la peor competencia posible. La esperanzadora: la temporada es larguísima y un delantero de su nivel necesita poco para reactivarse, un gol, una jugada, una tarde. El problema nunca ha sido el talento, sino la cabeza.
De ahí que estos dos amistosos con Brasil valgan más de lo que parece. Si vuelve con un gol y la sonrisa puesta, el debate se enfría solo. Si vuelve con la misma sensación de los últimos seis partidos, el 21 de noviembre contra el Celta será un examen incómodo, con Diomande esperando en el banquillo y la grada mirando hacia otro lado.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 Qué ha pasado: Vinicius suma seis partidos seguidos sin gol ni asistencia y solo un tanto en 12 partidos.
- 🔥 Por qué arde: Diomande le ha robado el cariño de la grada mientras el Madrid gana sin él.
- 📲 Lo que viene: Los amistosos con Brasil y el Celta del 21 de noviembre como examen real.




