Neurólogos alertan de la obsesión por dormir: apps y rutinas extremas empeoran el descanso

La ortosomnia describe la preocupación excesiva por lograr un sueño perfecto y medirlo todo con dispositivos. La Sociedad Española de Neurología advierte de que estas rutinas pueden generar ansiedad y retrasar la consulta médica.

Los neurólogos alertan de que la obsesión por dormir ocho horas perfectas empeora el descanso real de miles de personas. La Sociedad Española de Neurología (SEN) ha puesto el foco en el sleepmaxxing, una tendencia que promueve rutinas extremas para mejorar el sueño y que consigue justo lo contrario.

El fenómeno tiene nombre propio: ortosomnia, la preocupación excesiva por lograr un sueño perfecto y medirlo todo. No se considera un diagnóstico clínico, aunque los especialistas no descartan que lo sea pronto. 'Es preocupante', resume la doctora Celia García Malo, del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la SEN.

El sleepmaxxing se ha hecho viral en redes sociales, donde se acumulan vídeos con trucos para dormir. Algunos son recomendaciones sensatas, como cuidar la temperatura del dormitorio, o evitar las pantallas antes de acostarse. Otros se convierten en una carrera por cumplir parámetros que poco tienen que ver con sentirse descansado.

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¿Qué papel juegan los dispositivos y las rutinas?

Los relojes y anillos inteligentes que miden el sueño están en el centro de esta deriva. Muchas personas han dejado de preguntarse si descansan lo suficiente para preguntárselo a un aparato que obtiene la información de forma indirecta. 'Eso hace que se obsesionen con mejorar sus puntuaciones', advierte García Malo.

En consulta, los neurólogos atienden cada vez más casos así. Llegan pacientes por la mala puntuación del reloj que, al hablar con ellos, reconocen que se sienten descansados. 'Eso no es un trastorno del sueño', insiste la especialista. También ha visto a personas pasar hasta 12 horas en la cama sin dormir para que el dispositivo contabilice reposo.

La frontera entre cuidar el descanso y obsesionarse con él se ha difuminado, y los especialistas avisan de que el exceso de control puede volverse en contra.

El catálogo no termina ahí. Hay quien se coloca tiras o esparadrapos en los labios, la técnica conocida como mouth taping, para forzar la respiración nasal. Si existe obstrucción nasal, taparse la boca dificulta la respiración y causa irritación, advierte la SEN.

A esto se suma el aumento de suplementos para dormir, como la melatonina o el magnesio. Crece el consumo de melatonina sin indicación médica. 'Combinar productos sin indicación añade riesgos y gasto sin asegurar resultados', señala García Malo.

¿A quién afecta y qué consecuencias tiene?

Las consecuencias se notan sobre todo en la salud mental. Hay pacientes que reducen su vida social y renuncian a cualquier plan que se salga de la regularidad de su horario. 'Son personas más vulnerables a obsesionarse y a desarrollar ansiedad', expone García Malo.

El fenómeno se difunde por redes sociales, con especial presencia entre el público joven, aunque no hay un perfil único. El riesgo de fondo es que el trastorno real no llegue al médico: en su lugar se suman rituales. 'Si se tiene un trastorno del sueño, no se está yendo al médico', reafirma.

Frente a este escenario, la SEN recupera lo básico. La higiene del sueño clásica —dormitorio acogedor, horarios estables, menos pantallas y meterse en la cama cuando entre el sueño— sigue siendo la referencia. Las pautas básicas de higiene del sueño siguen funcionando sin complementos ni métricas.

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De la higiene del sueño a la obsesión: qué viene ahora

Hace una década, las recomendaciones sobre el descanso cabían en un folleto. La conversación ha cambiado de escala: la tecnología ha puesto decenas de métricas nocturnas al alcance del usuario, y con ellas una forma de vigilar el sueño que se parece más a una evaluación continua que a un descanso. La SEN alerta del auge de estas rutinas en consulta, donde también aparecen suplementos y cintas. La referencia está en la web de la Sociedad Española de Neurología.

El impacto a medio plazo preocupa por dos vías. La búsqueda del sueño perfecto genera ansiedad, y esa presión dificulta el descanso que se persigue. La segunda es sanitaria: centrarse en rituales retrasa la consulta ante un problema que sí requiere diagnóstico.

Por ahora, la ortosomnia no figura en los manuales de diagnóstico, aunque los neurólogos no descartan que acabe incorporándose si su incidencia crece. El consejo es sencillo: si el reloj da una mala puntuación pero el cuerpo se siente descansado, no hay trastorno. Si el cansancio es real y persistente, toca consultar a un profesional.

📌 El foco social: las claves

  • 🔎 Qué es lo importante: La obsesión por dormir ocho horas perfectas empeora el descanso y genera ansiedad.
  • 👥 Quiénes son los afectados: Personas que miden su sueño con relojes y apps, muchas de ellas jóvenes usuarios de redes.
  • ➡️ Qué consecuencias puede traer: Más ansiedad, gasto en suplementos y retraso en el diagnóstico de trastornos reales.
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