Reformar un piso antiguo de los 60: distribución abierta y mobiliario integrado para ganar luz

BABELstudio convierte 80 m² de 1968 en el Ensanche de Bilbao en una vivienda diáfana con pórticos a la vista y mobiliario integrado. Estas son las ideas que puedes copiar y lo que de verdad cuesta llevarlas a tu casa.

Reformar un piso antiguo de los 60 no pasa por tirar todos los tabiques. En el Ensanche de Bilbao, un edificio de 1968 acaba de demostrar que hay otra vía: 80 metros cuadrados que antes eran un rosario de habitaciones ahora se leen como un solo espacio continuo.

La reforma la firma el estudio BABELstudio, autor del proyecto. Sus responsables describen a los dueños como una pareja joven que quería una casa flexible, capaz de adaptarse a los cambios de vida sin volver a meterse en obras. «Buscaban una vivienda flexible, capaz de adaptarse a sus necesidades actuales y a los posibles cambios», explica Andrea García, del estudio. Nada de grandes gestos: la gracia está en la planta.

Cómo era el piso antes de la reforma

El punto de partida era el típico de la época: 80 m² en un edificio construido en 1968, con varios dormitorios, cocina, office, salón, dos baños y una terraza longitudinal que miraba a la fachada principal. Mucha habitación y mucho pasillo, poca vida compartida. Un modelo que funcionaba en los sesenta y que hoy se queda corto para quien teletrabaja, cocina en casa y recibe amigos.

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La decisión más interesante no fue derribar, sino mirar hacia arriba. La vivienda está atravesada por una secuencia de pórticos de vigas y pilares paralelos a la fachada. En vez de esconderlos o disimularlos, BABELstudio los usa como organizadores de la planta: marcan dónde empieza la cocina y dónde acaba el salón sin levantar un solo tabique nuevo.

Así, la zona de día funciona como un continuo de cocina, comedor y salón, con la cocina ganando protagonismo y dejando de ser un cuarto aparte. Los dormitorios, el estudio —clave, porque ambos teletrabajan— y los baños se concentran hacia el patio interior. Separación funcional, sí. Obra gruesa, ninguna.

En un piso de los sesenta la estructura ya está ahí: usarla como tabique invisible ahorra obra, dinero y metros perdidos en pasillos.

Los tres recursos que puedes copiar

Empieza por el mobiliario integrado. Una única pieza longitudinal de madera de fresno, con detalles de teca, recorre la zona de día y une sofá, estantería y cocina en un mismo frente. No es un mueble bonito y ya está: es lo que hace que tres ambientes distintos parezcan uno solo. El fresno, además, es una madera dura que aguanta el trote de una cocina.

Después está el suelo. El pavimento de resina del interior se eligió en un tono que dialoga con el barro de la terraza, así que el salto entre dentro y fuera se difumina. La terraza longitudinal, lejos de ser un añadido, alarga visualmente el salón.

Y luego, la paleta y la luz. Tonos cálidos en lo construido y en los muebles fijos; tonos más fríos en las piezas sueltas, esas que te puedes llevar el día que te mudes. La iluminación se resolvió por zonas y atmósferas, no con una única fuente en el techo: eso cambia por completo la sensación de amplitud.

Lo que cuesta y lo que no te cuentan de abrir espacios

Aquí llega la parte que no sale en las fotos. La carpintería a medida es la partida que más encarece una reforma así: herrajes, cajones y varios metros lineales de mueble con remates a inglete. No hay precio único, porque depende de la ciudad, del taller y del acabado. Pide presupuesto cerrado por escrito y con el montaje incluido.

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Ojo también con la cocina abierta. Ganarás luz y sensación de espacio, pero vas a necesitar extracción de verdad y una ventilación que funcione, o el salón olerá a fritanga cada noche. Y aunque los pórticos se queden a la vista, cualquier intervención que toque estructura o fachada pasa por licencia municipal y, según el caso, por el visto bueno de la comunidad de propietarios.

En edificios de esta época toca revisar instalaciones, aislamiento y posibles materiales peligrosos antes de empezar a picar. En construcciones de los sesenta y setenta es frecuente encontrar amianto, y eso no se resuelve con una radial: exige estudio previo y retirada por empresa autorizada. Un piso antiguo reformado con criterio es una maravilla; uno reformado con prisa se convierte en un problema de años.

La lección del Ensanche se puede aplicar en casi cualquier capital: antes de dibujar paredes nuevas, mira qué estructura tienes y qué materiales puedes repetir. Continuidad, medida y luz hacen más por un piso de 80 m² que un derribo caro. Y el resultado no es un loft impostado, sino una casa que puede cambiar contigo sin volver a entrar en obras.

🏠 Las llaves de la noticia

  • 🔑 Qué te importa: un piso de 1968 de 80 m² se vuelve diáfano sin tirar tabiques, usando los pórticos como separación.
  • 💡 Por qué te importa: son ideas copiables en cualquier piso antiguo: mueble integrado, suelo continuo y luz por zonas.
  • 📊 Apunta estas cifras: 80 m² de superficie, edificio de 1968 en el Ensanche de Bilbao, y dos dormitorios más un estudio tras la reforma.
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