El crousty es arroz blanco, pollo frito crujiente y una salsa cremosa servidos en bandeja. Así de simple y así de adictivo: en Francia arrasa y en Terrassa ya ha reunido colas.
Su nombre lo dice casi todo. Crousty viene de croustillant, que en francés significa crujiente, y resume la gracia del invento: ese rebozado que choca con el arroz suave y con la salsa. Nada de ceremonias. Se come con cuchara de plástico, se comparte y se pide sin mirar demasiado la carta.
Qué es el crousty y de dónde sale el nombre
La base es siempre la misma: una cama de arroz blanco, pollo frito crujiente y una salsa cremosa, normalmente agridulce. Encima, el toque que lo cambia todo. la versión de By Crousty es 100% halal y suma salsa tailandesa o de curry y mango, además de un acabado de cebolla frita y perejil.
Hay incluso variantes con cordon bleu y preparaciones gratinadas con queso, por si el pollo solo no convence. La gracia está en las texturas: el arroz suave, la cobertura cremosa, y el crujiente del rebozado. Tres capas, un solo bocado.
Ojo con las salsas: aquí no son un adorno, son media receta. Curry y mango, tailandesa o agridulce cambian por completo el resultado final. Y el formato de bandeja, pensado para llevar y para comer casi sin cubiertos, es media victoria.
¿Por qué triunfa tanto? Porque no pide nada a cambio. Es fácil de explicar, fácil de comer y fácil de repetir. El crousty es comida rápida sin aspavientos, de la que apetece un martes cualquiera a la hora de la cena.
De Francia a Terrassa: colas, un euro y un local en Can Palet
La inauguración de By Crousty en Terrassa fue el detonante. El local está en la calle Menéndez y Pelayo, en el número 223, y ocupó el antiguo espacio de la cafetería-sandwichería Las Palmeras, en el barrio de Can Palet.
Una bandeja de arroz y pollo parece poca cosa hasta que entiendes que dentro va también el precio, la prisa y las ganas de algo rico.
Según la prensa local, la lluvia no frenó a nadie: numerosos clientes, sobre todo niños y jóvenes, hicieron cola para conseguir un crousty por un euro. La marca calentó el ambiente en TikTok desde la cuenta @by.crousty, animando a reclamar la promoción de apertura. Redes y precio excepcional: la fórmula perfecta para convertir una inauguración en un acontecimiento.

No es un local aislado. la marca suma siete establecimientos en Barcelona, en el barrio del Clot, y se extiende por Badalona, Santa Coloma de Gramenet, Cornellà de Llobregat y Mataró. Terrassa es la última pieza de una red que crece deprisa.
En Terrassa, el reto es el de siempre: sostener el ruido del primer día. Cuando el gancho del euro desaparece, se queda lo importante, la bandeja y su salsa.
Precio, polémica y lo que viene ahora
La dimensión del fenómeno se entiende mejor con los números de Francia. Allí se sirve en raciones de unos 800 gramos por nueve euros, según The European Correspondent, y su público más fiel son estudiantes y personas con ingresos ajustados. Cantidad y precio, la ecuación de siempre.
Según ese mismo medio, Crousty habría abierto sesenta franquicias en apenas dos años y aseguraba vender más de un millón de bandejas al mes. A su lado operan otras marcas, como Krousty Sabaïdi, que reivindica la creación del plato. Competencia y relato, como en cualquier fenómeno viral.
El precio no es un detalle menor cuando hablamos de comida rápida: una ración abundante por poco dinero explica buena parte del éxito. Ahí está la clave de que el boca a boca funcione tan rápido entre los más jóvenes.
También hay sombras. En Francia, el intento de un alcalde de frenar una apertura en nombre de la lucha contra la comida basura acabó derivando en acusaciones de desprecio hacia los jóvenes de barrios obreros.
Desde la derecha se usó además el carácter halal de estos negocios (la carne se prepara siguiendo el rito islámico, de ahí la denominación halal) para alimentar un debate identitario. Y en Terrassa, el eco en redes de la apertura incluyó comentarios racistas sobre el origen de los consumidores. Una bandeja de arroz y pollo cargando con bastante más que su salsa.
Con el local ya abierto y las tarifas habituales, el crousty comparte carta con hamburguesas, wraps y otros productos de pollo. Su continuidad dependerá de quienes vuelvan cuando ya no cueste un euro. Si te apetece probarlo, echa un ojo a la carta antes de ir: la promoción de apertura ya no está vigente y los precios conviene confirmarlos allí mismo.
Si el crousty se queda, será por lo de siempre: porque está rico, porque llena y porque no obliga a gastar media nómina. El resto lo decidirán las colas de aquí a unos meses.
🍽️ La ficha foodie
- 🏠 Local / Establecimiento: By Crousty Terrassa.
- 📍 Ubicación: Calle Menéndez y Pelayo, 223, Terrassa (barrio de Can Palet).
- 🍴 Tipo de comida / Especialidad: Arroz blanco con pollo frito crujiente y salsa cremosa, 100% halal.
- 💰 Precio medio: Consulta la carta en el local; la promoción de un euro fue solo de apertura.



