Dos noches seguidas. Karaoke en Londres, pub en Wilmslow y el PSG-Barça de fondo. El Everton dejó fuera de la convocatoria a Jack Grealish por indisciplina y The Sun ha contado ahora qué había detrás de esa decisión.
Karaoke el lunes, pub el martes y un entrenamiento en medio
El relato, que recoge Mundo Deportivo, sitúa la primera salida en la noche del lunes 19 de octubre. Grealish había acudido en Londres a la entrega de los premios Pride of Britain y, en vez de volver a Liverpool, se marchó con amigos al BAM Karaoke Box. 'Llegaron muy tarde y se quedaron hasta altas horas de la madrugada. Bebieron mucho, cantaron algunas canciones y se marcharon muy tarde', cuenta una fuente que estaba en el local.
La mañana siguiente no fue de resaca. El jugador regresó a Liverpool y entrenó a las órdenes de David Moyes. Ahí podría haber quedado el asunto. No quedó.
Esa misma noche volvió a salir, esta vez con tres compañeros de equipo. Pickford, Dibling y Walker también estaban en el pub de Wilmslow. El dato que cambia la lectura es que la plantilla tenía el miércoles libre, así que la salida, sobre el papel, no rompía ninguna norma de descanso.
El escenario fue el Mucky Pub, y el plan era tan sencillo como suena. 'Estaban viendo el partido del PSG-Barcelona en una sala privada en la parte trasera del pub. Estaban de buen humor y bebieron bastante', añade otro testigo citado por el tabloide.
En el fútbol inglés, dejar a un jugador fuera de la lista es el comunicado más contundente que existe.
Los tres nombres que el tabloide sí pone encima de la mesa
Pickford, Dibling, y Walker. El portero del equipo, uno de los jóvenes de la plantilla y un veterano con oficio. Que los tres aparezcan en el relato convierte el episodio en algo más que una noche loca: es una foto del vestuario entero, no la de un jugador aislado.
Porque el castigo, hasta donde se sabe, ha caído sobre uno solo. Las fuentes citadas por The Sun no mencionan ninguna medida con los otros tres, y en todo el relato no aparece una sola línea de comunicado oficial del Everton. Ahí está el detalle incómodo: el castigo ha caído sobre uno solo de los cuatro, pero el mensaje lo lee el vestuario completo, no solo el que se queda en casa.
Lo que no cuenta el relato también importa. No hay detalle sobre si el club abrió expediente, ni sobre cuántos partidos durará el castigo, ni sobre qué explicó el jugador al cuerpo técnico a la mañana siguiente. Solo hay dos noches, cuatro nombres y una lista de convocados sin su nombre en ella.
El patrón que ya nadie discute
El texto del tabloide no presenta el episodio como una excepción. Describe a Grealish como un futbolista 'experto en trasnochar en salas de fiesta' y habla de su 'última salida' dando por hecho que hay historial detrás. Ese es el problema de fondo: cada episodio deja de ser anécdota y pasa a ser costumbre cuando la carrera de alguien empieza a leerse en clave de noche.
El Everton ha elegido el castigo más visible y el menos explicativo, la convocatoria. Es la vía clásica en la Premier: sin multa pública, sin comunicado, sin titulares institucionales. Moyes, entrenador de manual y de vestuario corto, tiene margen para sostener el pulso, pero no lo tiene infinito. Un técnico puede castigar el talento mientras los resultados aguanten.
Y luego está lo futbolístico. Grealish sigue siendo un jugador distinto, de los que levantan un partido atascado, y ningún equipo de la élite se permite prescindir de eso durante mucho tiempo por coherencia interna. La próxima convocatoria dirá si esto queda en susto o en precedente. Ni las declaraciones ni los gestos: la lista.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 Qué ha pasado: The Sun reconstruye dos noches de fiesta de Grealish y el Everton le dejó fuera de la convocatoria por indisciplina.
- 🔥 Por qué arde: En la segunda salida estaban Pickford, Dibling y Walker, y solo uno ha pagado el pato.
- 📲 Lo que viene: La próxima lista de convocados será el termómetro del pulso entre Moyes y el jugador.

