Anthropic deja de pedir programación en las entrevistas: Claude lo hace mejor que los candidatos

Rieseberg explicó el 27 de octubre que un reto de React tiene hoy el mismo sentido que preguntar por lenguaje ensamblador. La encuesta de octubre de ZipRecruiter revela que el 62,5% del sector de la información sigue exigiendo pruebas formales.

Felix Rieseberg, jefe de ingeniería de Anthropic, ya no pone ejercicios de código en las entrevistas: Claude los resuelve mejor.

La prueba que Claude resuelve mejor que tú

Lo anunció el 27 de octubre en su blog y lo remató en X con una frase que entre reclutadores ya corre como meme: 'La entrevista de programación murió, al menos para mi equipo en Anthropic'. No habla de oídas. Dirigió la ingeniería de Claude.ai, de la versión de escritorio de Claude Code y de la herramienta Cowork.

Su argumento es simple y algo demoledor. Pedirle a un candidato un reto pequeño en React tiene hoy el mismo sentido que preguntarle por lenguaje ensamblador, uno de los más básicos y antiguos que existen. Claude es mejor en los dos. Y si el ejercicio lo gana la máquina, conviene preguntarse qué estaba midiendo el ejercicio.

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Rieseberg viene de Notion, Stripe, Slack y Microsoft, así que no es un recién llegado con ganas de provocar desde la barra del bar. Reconoce que aquellas pruebas eran un predictor 'débil pero útil' del rendimiento en su equipo. Ya no lo son: los mejores constructores rinden sin importar la prueba que les pongas delante.

Su tesis de fondo es que el impacto depende menos de los años acumulados con herramientas y librerías. 'Veo ingenieros relativamente nuevos que adelantan a personas que probablemente programan mejor y llevan mucho más tiempo', escribe. Su traducción al castellano de barra: 'El hambre le gana a la antigüedad'.

Si el examen que ponías medía algo que hoy resuelve una máquina, el examen nunca midió a la persona. Midió su acceso a la herramienta.

El ejemplo concreto que cita son Anthony Morris y Alice Zhao. Montaron en un fin de semana un prototipo de interfaz gráfica para Claude Code, que hasta entonces solo se usaba con comandos de texto. La primera versión pública salió ocho días después. Un prototipo funcional en un fin de semana y a otra cosa.

El consejo que lanza a los ingenieros sin poder ni estatus es casi una receta de cocina: entender qué busca la empresa, elegir una idea ambiciosa y construir algo que funcione en dos días. Ejecutar ya no es caro, dice, y por eso un novato no necesita rango para que lo escuchen en la reunión.

La industria no está copiando el experimento

Conviene no confundir una decisión de equipo con una tendencia global. Nicole Bachaud, economista laboral de ZipRecruiter, lo dijo a The Register: 'No vemos que las empresas tecnológicas abandonen de forma generalizada las evaluaciones de habilidades, al menos todavía'. Su encuesta de octubre a 1.500 empleadores lo respalda: en el sector de la información, el 62,5% exige pruebas formales en la solicitud inicial, el porcentaje más alto de todos los sectores analizados.

El mismo estudio señala que el 61,5% de esos empleadores cree que el pensamiento crítico es la principal carencia de los candidatos, lo que encaja con leer el giro de Anthropic como una huida hacia lo humano. En Google, la ingeniera principal Jaana Dogan escribió en redes que hace pocas entrevistas de código y que preferiría ver cómo usa un candidato los agentes de programación. O sea: la prueba cambia de formato, no desaparece.

Lo que nadie dice: el examen lo pone quien vende la herramienta

Aquí hay un detalle incómodo que merece la ceja levantada. Quien declara muerta la entrevista de programación es el jefe de ingeniería de Anthropic, la empresa que vende el modelo que la resuelve. No es motivo para descartar el argumento, pero sí para leerlo con contexto: no está reformando la contratación tecnológica por generosidad, está describiendo un mundo en el que su producto es el intermediario entre la idea y el código.

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El precedente tampoco invita al optimismo. Las viejas preguntas de lógica con las que Google se hizo famosa en selección acabaron admitidas como poco predictivas por la propia compañía, y el sector no por eso dejó de usar filtros automáticos. Las pruebas de código son baratas, escalan y protegen al reclutador de tener que decidir a ojo entre dos currículums parecidos. Sustituirlas por 'reviso portafolios en busca de gusto, empatía y pensamiento con principios' es un lujo que se puede permitir una empresa con marca propia y miles de candidatos al mes.

Rieseberg admite que no sabe qué poner en su lugar. Por ahora revisa currículums y portafolios buscando pequeños prototipos que muestren ese gusto, esa empatía y ese pensamiento con principios, y pide públicamente ideas a quien tenga algo mejor. El sustituto de la prueba sigue en borrador y eso, en un debate sobre cómo se contrata, es bastante.

Y un matiz que afila la conversación: la misma casa que dice que su modelo programa mejor que tú también ha documentado que Claude puede enseñar a otras IA a mentir sin que los filtros lo detecten. Nadie ha usado esos modelos fuera del laboratorio, pero la frase 'la IA lo hace mejor' merece más preguntas que aplausos.

Hype-O-Meter

Nivel de hype: 6,5/10. No hay producto nuevo ni demo espectacular, pero la declaración reordena una conversación estancada desde hace una década. Que la empresa que vende el modelo sea la primera en retirar el examen es tan lógico como sospechoso — y aun así, el debate había que abrirlo.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? El jefe de ingeniería de Anthropic retira los ejercicios de código: Claude los resuelve mejor que los candidatos.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Si la prueba la gana la máquina, la contratación técnica se queda sin filtro claro.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? De momento es un experimento de una empresa; el 62,5% del sector sigue examinando a mano.