3Shrinkflation: mismo envase, mismo precio y menos gramos
El truco no está en el precio, sino en el gramaje. La reduflación —cruce de «reducción» e «inflación»— consiste en rebajar la cantidad que contiene un envase manteniendo su precio y, a menudo, su diseño, de modo que el comprador cree estar ante el mismo producto de siempre. El resultado se ve al calcular el coste real: el jamón cocido BienStar de El Pozo pasó de 85 a 65 gramos en el sobre de un euro, lo que elevó el precio por kilo de 11,76 a 15,38 euros, un 30,78% más. La lista de casos documentados es larga: el Cola-Cao de 800 gramos se quedó en 760, la margarina Tulipán de 500 pasó a 450, la Pepsi de 2 litros a 1,75 y los sobres de chorizo Revilla de 80 a 70 gramos. Ninguno movió el precio de referencia, y ahí está la clave: el reclamo del euro redondo funciona mejor que cualquier rebaja.
El fenómeno no es anecdótico. La OCU calcula que un 7% de la cesta de la compra habitual está afectada y que los recortes de contenido rondan entre el 5% y el 10%; FACUA cifró en un 44,8% el encarecimiento por kilo de los Cheetos Gustosines entre 2022 y 2025 (de 96 a 75 gramos, con el precio subiendo de 1,45 a 1,64 euros) y halló subidas del 21,8% en Lay's y del 19,5% en Doritos. Según Ipsos, el 54% de los españoles ya lo nota y el 60% lo considera inaceptable. Es legal —basta declarar el peso neto—, pero Consumo la tacha de «muy poco ética» y el anteproyecto de Ley de Consumo Sostenible, aprobado en primera vuelta el 1 de julio de 2025, obligará a avisar en el punto de venta durante 90 días, aunque solo para los formatos nuevos. Hasta entonces, la única defensa es mirar el precio por kilo o litro.
