2El truco del precio gancho: cuando la etiqueta de oferta esconde un euro por kilo más caro
La etiqueta de oferta se lee en dos tiempos. Primero el número grande, el precio anterior tachado y el descuento en amarillo o rojo; después, casi siempre en cuerpo pequeño, el único dato que permite comparar de verdad: el precio por kilo o por litro. Ahí vive el truco. Un formato reducido o una medida distinta —500 gramos en vez de un kilo, una bandeja con menos piezas, una garrafa que ya no llega al litro— puede lucir cartel de rebaja y, al mismo tiempo, salir más caro por unidad que el envase de al lado sin promoción. La cuenta es de primaria: si el paquete de 500 gramos cuesta 1,20 euros, el kilo sale a 2,40; la "oferta" de un kilo a 2,45 euros es peor compra. Con la segunda unidad al 50% pasa algo parecido, porque el descuento real es del 25% y no del 50%. Y los artículos gancho, esos de precio agresivo que reciben en la entrada, están calculados para que el resto del carro suba el tique medio.
El recurso merece estar en esta lista porque no es un descuido puntual ni un cartel mal puesto: es un sistema. La OCU revisó el etiquetado de diez productos de gran consumo en 28 cadenas y concluyó en diciembre de 2024 que uno de cada cinco precios por unidad de medida era incorrecto, por cálculo, redondeo, medida equivocada o simple ilegibilidad. En Hiperdino, Carrefour Market y La Despensa los fallos superaban el 30%; en la web de Mercadona esa referencia directamente no aparecía. La obligación de mostrarla existe desde 2002 y, aun así, la herramienta falla justo cuando más falta hace, con la reduflación extendida: la OCU calcula que algunos fabricantes han recortado el contenido de sus envases entre un 5% y un 10%. El anteproyecto de Ley de Consumo Sostenible, aprobado en primera vuelta el 1 de julio de 2025, obligará a avisar de esas reducciones durante al menos 90 días en el punto de venta. Hasta entonces, sin el dato por kilo, al comprador solo le queda el estímulo visual.
