FAADA pide repensar el vínculo con los animales: la mitad de los hogares españoles ya vive con uno.
¿Por qué se ridiculiza el vínculo con los animales?
El Área Social de la fundación firma una reflexión incómoda. En los últimos días, varias intervenciones públicas —desde Deforme Semanal hasta RTVE Catalunya— han vuelto a colocar los lazos entre especies y el veganismo en el centro de la burla. Lo llamativo no es que existan posturas contrarias, sino que algunas lleguen desde espacios que se presentan como críticos con las estructuras de dominación.
Su reflexión es clara: presentar como psicópata o emocionalmente incapaz a quien se vincula profundamente con un animal no es un diagnóstico, sino un prejuicio cultural disfrazado de explicación psicológica. No existe una jerarquía afectiva universal que determine que querer a una persona sea siempre más legítimo o más saludable que querer a un perro o a un gato.
A quien convive con animales le suena. Casi la mitad de los hogares españoles ha incorporado a un perro o un gato a su rutina, y sin embargo esos lazos se siguen cuestionando cuando desbordan el molde de lo que se considera normal.
Aquí está el detalle que importa: el antropomorfismo no es cariño, es una proyección. Vestir a un gato que no lo tolera, exigir a un perro que actúe como una persona o leer cada conducta en clave humana no acerca a nadie al bienestar animal; muchas veces lo aleja. Por si te pica la curiosidad, mira qué es el antropomorfismo.
Reconocer el vínculo no es idealizarlo: un animal no necesita parecerse a nosotros para merecer respeto.
¿Qué dice la ciencia sobre esos lazos?
FAADA no habla solo desde la intuición. Su Área Social participa en investigaciones académicas junto a la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud de la Universitat Autònoma de Barcelona. Un estudio de 2022 reveló que el 74 % señaló a su perro como su principal apoyo social. Otro trabajo, publicado este año en Frontiers in Psychology, profundizó en esa complejidad: estos lazos no son simples sustitutos de los vínculos humanos.
Lo mismo se observa en la calle: cuando alguien reclama un recurso residencial sin separarse de su animal o cuando las mujeres que gestionan colonias felinas se organizan y negocian con las administraciones para defender la presencia de otros animales en el espacio común.

Hay una tradición de pensamiento que lleva años revisando estas jerarquías. Val Plumwood, Carol J. Adams o Joan Tronto han cuestionado la separación entre razón y emoción, entre cultura y naturaleza, y la desvalorización de los cuidados. Desde ahí, ridiculizar unos lazos mientras se critican otras formas de dominación suena, cuanto menos, contradictorio. Puedes leer el texto completo en la web de FAADA.
¿Dónde está la línea entre querer y humanizar?
FAADA insiste en algo que conviene subrayar: estos vínculos no son perfectos ni hay que idealizarlos. Pueden estar atravesados por dependencias, asimetrías y conflictos. Los animales no son terapeutas ni sustitutos afectivos: son individuos con intereses, necesidades y formas propias de agencia, esa capacidad de decidir, de moverse y hasta de negarse.
Eso cambia la pregunta de sitio. Quizá la cuestión no sea por qué nos vinculamos a otras especies, sino qué prejuicios nos impiden reconocer esas relaciones como legítimas. Y, de paso, por qué seguimos exigiendo a los demás animales que se parezcan al ser humano para respetar su diferencia.
En el día a día hay gestos pequeños que ayudan: observar antes de interpretar, aceptar que se aparte cuando quiere estar solo, reconocer, escuchar, y respetar sus tiempos. Nada de forzar interacciones para contentar nuestra necesidad de afecto. El respeto empieza por ahí.
La Fundación FAADA pide debatir con argumentos, no con burlas. La discrepancia es legítima; la ridiculización y la patologización no sustituyen a los argumentos. Y con la mitad de los hogares españoles compartiendo vida con animales, ese debate ya no es de nicho: es de todos.
🐾 Huella animal
- ❤️ Por qué es importante para un amante de los animales: Pone el foco en respetar su naturaleza y no en proyectar nuestros deseos sobre ellos.
- 📌 De qué no tienes que olvidarte: Querer a un animal no es humanizarlo; es conocer sus necesidades reales y aceptarlas.
- ⚠️ Cosas a tener en cuenta para el futuro: Los vínculos entre especies seguirán en debate; conviene defenderlos con datos y sin ridiculizar a nadie.



