La Junta prohíbe beber agua del grifo en dos pedanías de Hornachuelos (Córdoba) por exceso de cloratos

Sanidad permite el aseo personal, el lavado de ropa y el riego, pero prohíbe cocinar o cepillarse los dientes con esa agua. El Ayuntamiento reparte una garrafa por familia.

El agua del grifo de dos pedanías de Hornachuelos (Córdoba) no puede beberse por un exceso de cloratos. La Junta de Andalucía ha declarado no apta para el consumo humano el agua de las redes de Mesas de Guadalora y Bembézar, y los vecinos tendrán que recurrir al agua embotellada hasta que se restablezca la potabilidad.

La resolución la firmó el viernes 30 de octubre la Delegación Territorial de Sanidad y Consumo en Córdoba, y el Ayuntamiento la dio a conocer en un comunicado. El texto prohíbe beber, cocinar y cepillarse los dientes con esa agua, aunque mantiene el resto de usos domésticos.

El alcalde, Julián López, ha pedido tranquilidad a los vecinos de ambas pedanías: asegura que no quiere crear alarma y que la situación está bajo control. El Consistorio ya ha trasladado la incidencia a la empresa que se encarga del tratamiento del agua y a los operarios municipales responsables de las instalaciones.

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Qué ha detectado Sanidad en el agua de Hornachuelos

Los controles oficiales del pasado 20 de octubre detectaron concentraciones de cloratos de 1,38 miligramos por litro en la red de Bembézar y de 1,12 miligramos por litro en la de Mesas de Guadalora. El límite de referencia está en 0,7 miligramos por litro, según el Real Decreto 3/2023, que fija los criterios sanitarios del agua de consumo humano.

Con esos primeros resultados, recibidos el 26 de octubre, Sanidad ordenó nuevas tomas de muestras para confirmar los valores. Los análisis llegaron el 29 de octubre y volvieron a superar el umbral: 1,27 miligramos por litro en Bembézar y 0,95 en Mesas de Guadalora. Con esos datos sobre la mesa, la declaración de agua no apta quedó fijada por precaución.

Cuando el clorato supera el límite de 0,7 miligramos por litro, la norma obliga a reaccionar: no es un aviso menor, es una restricción sanitaria con análisis detrás.

Qué usos siguen permitidos y cómo se reparte el agua embotellada

La restricción afecta solo al consumo humano. La resolución permite usar el agua de la red para el aseo personal, el lavado de la ropa, el lavado de los platos, la limpieza, y el riego. Eso sí, cualquier uso que implique tragar agua queda fuera: también la preparación de alimentos y la higiene bucal.

Para cubrir lo básico, el Ayuntamiento repartirá una garrafa de agua por familia en las dos pedanías. El alcalde calcula que la situación se prolongará al menos tres días, el tiempo necesario para corregir los niveles y acreditarlo después ante Sanidad.

agua no potable Córdoba

Por qué preocupa el clorato y cuándo se levantará la restricción

La propia resolución explica el motivo sanitario: una exposición mantenida a concentraciones elevadas de cloratos puede afectar a la captación de yodo y a la función tiroidea, mientras que una exposición aguda puede alterar el transporte de oxígeno en la sangre. De ahí que se aplique el principio de precaución.

Esos cloratos son un subproducto de la desinfección con hipoclorito sódico, el compuesto que se añade al agua para dejarla libre de bacterias. Cuando la solución es antigua o se almacena mal, las concentraciones suben. Por eso la resolución pide al operador usar soluciones frescas, conservadas en lugares frescos y a salvo de la luz solar directa, y no añadir producto nuevo a recipientes que aún guarden restos viejos.

La prohibición no decae por sí sola. Para levantarla, el responsable del abastecimiento debe aplicar medidas correctoras y preventivas y presentar ante la Delegación Territorial de Sanidad tres análisis consecutivos favorables en cada red, con una separación mínima de 24 horas entre las tomas de muestras.

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El episodio encaja en un patrón conocido en redes pequeñas de abastecimiento, donde la dosificación del desinfectante depende de un control diario. La norma de referencia, el Real Decreto 3/2023, marca los valores con los que trabaja la sanidad andaluza. Y el margen es estrecho: en Bembézar, el primer análisis casi duplicaba el umbral permitido.

Si vives en una de las dos pedanías y tienes dudas, lo primero es seguir el aviso municipal y usar solo agua embotellada para beber y cocinar. Para cuestiones de salud, tu centro de salud es el canal adecuado. Y si en el reparto de garrafas en en ambas pedanías o en la información al vecino algo no funciona, puedes acudir a la oficina municipal de consumo o a la Junta Arbitral de Consumo de Córdoba; asociaciones como Facua y la OCU también orientan a los afectados.

Mientras Sanidad no valide esas tres analíticas, el grifo de Mesas de Guadalora y Bembézar seguirá sirviendo para la casa, pero no para la mesa. Es una molestia, y es también la forma de que el problema no llegue más lejos. Los controles han vuelto a detectar cloratos por encima de lo permitido y la prudencia es la respuesta hasta que los números cambien.

🛒 La ficha de consumo

  • ⚠️ Problema: Sanidad declara no apta para el consumo el agua de Mesas de Guadalora y Bembézar por exceso de cloratos.
  • 💸 Posibles consecuencias: Las familias deben comprar agua embotellada y cambiar rutinas de cocina e higiene bucal.
  • ✅ Consejos para solucionarlo: Usar solo agua embotellada para beber y cocinar, y seguir los avisos del Ayuntamiento.
  • 🏁 Resultado final: La restricción decae con tres analíticas favorables consecutivas en cada red, separadas 24 horas.