La ruta de senderismo de Madrid que parece de los Pirineos: un mirador entre pinos retorcidos y rocas negras

El sendero arranca en el área recreativa de Las Lagunillas, en Lozoya, y suma 2,5 kilómetros con unos 150 metros de desnivel. Arriba espera una atalaya de cuarcita negra con vistas a Peñalara y la Cuerda Larga.

Hay una ruta de senderismo en Madrid que termina en un mirador con pinta de Pirineo. Se llama Peña del Cuervo, está al lado de Lozoya y se sube sin prisa, en una mañana de domingo.

Pocos planes gratis dan tanto por tan poco. La Peña del Cuervo es un mirador de cuarcita negra sobre el valle de Lozoya, en plena Sierra de Guadarrama, y el camino tiene más de paseo hermoso que de expedición: pinos, piornos y una pared de roca oscura que aparece de golpe.

Los montañeros que la frecuentan la han bautizado como Les petites pyrénées, un apodo que se entiende en cuanto se cruza el primer pinar.

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La Peña del Cuervo, la atalaya de cuarcita de 400 millones de años

La roca que da nombre al mirador es cuarcita, una piedra metamórfica que nace cuando la arenisca queda sometida a presiones y temperaturas altas. Su origen se remonta a más de 400 millones de años, y de ahí viene el tono oscuro que la hace tan reconocible entre los grises del gneis de alrededor. Ya en la Prehistoria se usaba como alternativa al pedernal para fabricar herramientas y encender fuego.

Cómo llegar desde Madrid: la M-637 y el desvío del kilómetro 11

El punto de partida es el área recreativa de Las Lagunillas, en el término municipal de Lozoya. Se llega por la carretera M-637, la que sube hacia el puerto de Navafría entre robles y pinos, y el aparcamiento está en el kilómetro 11, donde está la zona habilitada para dejar el coche.

Desde allí sale el sendero. A los 50 metros hay una bifurcación y toca quedarse con el camino de la derecha. La ruta suma 2,5 kilómetros y unos 150 metros de desnivel positivo, una cifra que la hace apta para casi cualquiera que camine con regularidad.

Las mejores vistas de Madrid no están en un rascacielos: están a dos kilómetros y medio de un aparcamiento de la sierra, y son gratis.

Ojo con esto: no es una pista forestal cómoda ni un paseo urbano. Es montaña, con terreno irregular, y la nieve o el hielo del invierno cambian por completo la dificultad en los tramos abiertos.

Pinos retorcidos, el Hoyo Grande y las praderas alpinas del final

El primer tramo transcurre entre los fustes anaranjados del pino silvestre. Las rachas del norte llevan siglos moldeando esos troncos, que aparecen inclinados y retorcidos como si se doblaran hacia el valle. Es la estampa que más se fotografía del recorrido.

Al ganar altura, el bosque se abre y aparece el Hoyo Grande, una depresión modelada por los antiguos glaciares que en los meses fríos puede acumular bastante nieve. Aquí mandan los piornos y los enebros, en una transición entre lo mediterráneo y lo eurosiberiano poco habitual en el centro peninsular.

En el tramo final los piornales dejan paso a las praderas alpinas de cervuno. Los piornos, los enebros, y esas praderas marcan un último esfuerzo corto. Un conjunto de pinares y piornos sorprenden a cada paso, y cuando el hielo se posa encima el camino se vuelve una alfombra cristalina y bastante más resbaladiza.

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Qué se ve desde arriba y cuándo merece más la pena ir

La recompensa llega en la cima. En días claros se distinguen Peñalara, la Najarra, la Cuerda Larga y el macizo de Cabezas de Hierro, además de la Sierra de Ayllón al fondo y amplias panorámicas de la Alcarria. Abajo, el embalse de Pinilla refleja los tonos del cielo.

Toca ajustar expectativas: no es un tresmil ni una cima dura. Es una atalaya corta con una vista enorme, y ahí está su gracia. No hace falta material técnico ni experiencia previa.

La temporada más agradecida es el otoño, con los rebollos cambiando de color, y también la primavera. En verano toca madrugar y en invierno conviene mirar la previsión antes de salir.

El equipo mínimo es calzado de montaña con suela adherente, ropa de abrigo por capas y agua suficiente. Para situar el terreno antes de ir, la entrada de la Sierra de Guadarrama en Wikipedia repasa su geología y sus cumbres. Y el plan B clásico: bajar a Lozoya y comer sin mirar el reloj.

Sin salir de la Comunidad de Madrid. Sin pagar entrada y sin las colas de los miradores de moda.

✈️ La hoja de ruta

  • 📍 ¿A dónde vamos?: A la Peña del Cuervo, un mirador de cuarcita negra junto a Lozoya, en la Sierra de Guadarrama.
  • 💰 ¿Es caro o barato?: Plan gratis: solo cuesta el combustible hasta el aparcamiento del kilómetro 11.
  • 🎒 ¿Qué tienes que llevarte?: Botas con buena suela, agua y una capa de abrigo por si aprieta el viento.