Hay noticias que se celebran con una visita al museo, y esta es una de ellas. La Fundació Joan Miró de Barcelona ha firmado un acuerdo con la Colección Katsuta que garantiza la presencia de 37 obras del artista en la ciudad durante los próximos diez años.
Desde hoy, 29 de octubre, veintinueve de esas piezas ya pueden verse en Montjuïc. El resto se irá incorporando de forma gradual, dentro de un plan de rotación pensado para que el recorrido no deje de moverse.
Qué cambia en la Fundació Joan Miró con el depósito Katsuta
El acuerdo tiene una letra pequeña que, en realidad, es la mejor noticia: las obras no se exponen en una sala aparte ni en una muestra temporal cerrada. Las piezas se integran en el recorrido habitual del museo, de modo que quien vaya a ver las salas permanentes se las irá encontrando por el camino.
Conviene saber que la colección se ordena por procesos creativos, en ejes como Abierto y Cerrado y Ritmo, y que la fundación mantiene cambios de foco cada seis meses. Muchas de las obras son piezas sobre papel, sensibles a la luz, y solo pueden exhibirse durante periodos limitados. De ahí la rotación: la idea es que todas se vean, una detrás de otra.
Las seis obras inéditas que hay que buscar en el recorrido
Seis de las piezas del depósito son inéditas en la fundación: nunca antes se habían expuesto allí. La más llamativa es Pintura-poema (Bonheur d'aimer ma brune), de 1925, una obra en la que la caligrafía borra la frontera entre pintura y poesía y cuestiona la disciplina desde dentro.
Teresa Montaner, jefa de colecciones de la Fundació Joan Miró, describe el efecto que busca la pieza: una figura con cabellera y un peine de púas onduladas que se une a una máscara flotante sobre una mancha con forma de nube. Vista de cerca, la obra funciona casi como un signo.
Ver a Miró dentro de la colección permanente cambia la forma de mirarlo: ya no es un homenaje aislado, sino parte viva del relato del museo.
Otra de las que más detiene a los visitantes es El cielo entreabierto nos devuelve la esperanza (1954). Sobre un fondo negro, un trazo blanco ancho abraza círculos amarillos y una cruz roja que recuerda a una calavera. Repartidas por la superficie, huellas de manos blancas que funcionan como un vínculo directo con la creación.
Montaner insiste en esa idea al hablar de Canción sobre fondo blanco (1966), con sus trazos negros y sus manchas de color sobre fondo claro. Un Miró que cuestiona la materia y no se conformó con lo alcanzado, el de los años cincuenta a los setenta.

Una alianza de más de tres décadas que explica el depósito
La relación entre la familia Katsuta y Barcelona no empezó ayer. En 1993, el coleccionista prestó piezas para el Centenario de Miró; en 2001 llegó el primer depósito de larga duración, y en 2025 su colección fue una de las grandes prestadoras de la retrospectiva dedicada a Miró en Tokio. El convenio es fruto de años de trabajo compartido entre la antigua directora Rosa Maria Malet, el anterior presidente Jaume Freixa y la familia Katsuta.
Para el museo, el depósito ayuda a completar el relato sobre Miró y a ampliarlo. Ahí está su valor real. Miró es un nombre que casi todo el mundo asocia a unos pocos signos reconocibles, pero su obra es mucho más ancha: pasa por la cerámica, el grabado, el tapiz, y una experimentación constante con el soporte. Ver ese recorrido con piezas que llegan de fuera, y no solo con los fondos propios, cambia la escala de la visita.
Akiko Katsuta, hija del coleccionista, resumió la paradoja con honestidad: desprenderse de las obras le rompe el corazón, dijo, aunque se siente afortunada de que estén en Barcelona. Su padre, que tiene 87 años, mantiene intacta la pasión por el artista.
Lo más interesante viene ahora. La fundación ya prepara su próxima gran apuesta, una exposición centrada en las masonitas, las planchas de fibra de madera que Miró usó como soporte en los años treinta. Si este depósito sirve de aperitivo, esa cita promete ser el plato fuerte. Merece el viaje.
Cómo y cuándo visitar las obras de la colección Katsuta
La sede de la Fundació Joan Miró está en Montjuïc, en Barcelona, y las nuevas piezas se ven dentro del recorrido permanente, no en una sala aparte. Como el conjunto va rotando y muchas obras solo se exhiben temporalmente, conviene consultar horarios y entradas en la web oficial de la fundación antes de acudir y comprobar qué piezas están en sala en cada momento.
Ficha técnica
- Título: Depósito de la Colección Katsuta en la Fundació Joan Miró
- Autor o autora: Joan Miró, con obras de la colección de Kazumasa Katsuta
- Qué puedes ver: 37 obras del artista, 29 ya en sala, entre ellas seis inéditas en la fundación como Pintura-poema (1925) y El cielo entreabierto nos devuelve la esperanza (1954)
- Recinto y ciudad: Fundació Joan Miró, Barcelona (Montjuïc)



