La taberna de La Latina que triunfa con las albóndigas de la abuela y vinos naturales

Patricia Porras, conocida como 'La Patri', reabrió en el barrio tras dejar Plaza de España. Cocina de siempre, producto de proximidad y una selección de vinos que se anuncia a mano en un espejo.

Hay una taberna en La Latina donde las albóndigas saben a domingo y el vino se elige hojeando una libreta. Se llama 13 Cuadros, lleva cinco años en Madrid y hace lo más difícil: cocina casera de verdad, vinos naturales por copas y una cuenta que no asusta.

Su carta no busca fuegos artificiales. Busca que entres, te sientes y salgas con la sensación de haber comido en casa de alguien que cocina de maravilla. Eso, en pleno centro de Madrid, ya es noticia.

De Plaza de España a La Latina: la mudanza que salió redonda

El proyecto nació en 2021 en un local junto a Plaza de España, en manos de Patricia Porras, a quien clientes y compañeros llaman 'La Patri'. Más de 15 años de experiencia en hostelería, siempre en sala, y unas ganas enormes de tener su propio bar de vinos. Lo abrió con sus socios catalanes Juanjo Quesada y Daniel Tarancón, implicados desde la distancia, y con un equipo de seis personas: tres en sala y tres en cocina.

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Este verano, en agosto, la taberna cerró su primera casa. Alquileres al alza, un contrato que se acaba y costes que se comen el margen: la historia mil veces contada en el barrio. La buena noticia es que reabrió en La Latina solo 15 días después, con la clientela de siempre y vecinos nuevos.

Y con el cambio de sitio llegó también un cambio de fondo. Al principio aquello era casi solo vino, con laterío y tostas para acompañar. Poco a poco Patricia se fue metiendo en en la cocina con recetas de su abuela. 'A mí no me gusta cocinar, a mí me gusta comer', confiesa. Nosotros se lo agradecemos.

Qué pedir en la taberna: de las gildas a las albóndigas de la abuela

Todo empieza en la barra, como debe ser. En la vitrina, gildas de boquerón, de pimiento relleno de queso, de anchoa y aceituna manzanilla, el clásico matrimonio de cecina y queso y la de anchoa de siempre. Son el aperitivo perfecto mientras decides con qué vino arrancas.

Una taberna de verdad no se mide por las copas que sirve, sino por las ganas que te dan de quedarte a la siguiente.

La carta sigue con picoteo para compartir: piparras en tempura, torreznos de Soria, bravas con salsa casera, y dos imprescindibles que merecen capítulo aparte: la tortilla de Patri y la croqueta casera de jamón.

comida casera Madrid

Lo más gamberro llega con las 'Tentaciones', recetas que se salen del guion: pan quemao con oreja a la plancha, gambón y mayonesa picante. Y lo más emocional, con las albóndigas con patatas que son las de su abuela, un guiso de los de toda la vida. Salsa espesa, patata bien cocida y ese sabor que devuelve a la mesa de la infancia sin pedir permiso.

Para cerrar, tarta de queso casera elaborada con queso Pata de Mulo. Cremosa, con ese punto salino que hace que no puedas dejar el tenedor. Aviso: la carta rota a menudo, así que conviene confirmar platos y precios en el propio local antes de ir con la idea fija.

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Vinos naturales, arte en las paredes y una despensa con nombres propios

No olvidemos que esto es una taberna de vinos. Junto a la barra, un gran espejo anuncia la selección del día escrita a mano. Para los que quieren saber más, Patri saca una libreta y explica qué se puede probar: vinos naturales y de mínima intervención por copas, sin renunciar a referencias más tradicionales, de pequeños productores y proyectos familiares.

La despensa también tiene nombre y apellido, y eso se nota en el plato. Las carnes llegan de Pedro, de la Carnicería Noviciado; los torreznos de Soria vienen de Cacoren, distribuidos por Dani y el señor José, y los elabora Frisoria (D'Maria). Los huevos son de Nino, del puesto Bernardino Alonso Sanz del Mercado de los Mostenses, y el pan llega cada día del Obrador San Francisco, aquí al lado.

Los quesos son de Quesería Fuentevieja, en Toledo, y las gildas de La Gilda de Oro, en el Mercado de Tirso de Molina. También hay espacio para pequeños proyectos artesanales como La Dolorosa Lab, con quienes exploran fermentos y encurtidos. Una despensa con nombre y apellido que demuestra que comer casero no está reñido con saber de dónde viene cada cosa.

Y luego está el arte. El 13 es el número de la suerte de Patricia, y los cuadros son otra de sus pasiones. Por eso la taberna presta sus paredes a artistas emergentes: pintura, escultura, ilustración. De cada exposición guardan un recuerdo que cuelga en los baños, convertidos en una pequeña galería.

Con la mudanza quieren seguir generando sinergias con el barrio y que gastronomía, arte y cultura dialoguen en el mismo espacio. Se entiende mejor yendo: una copa de vino natural, unas albóndigas y una pared con algo que mirar. Apunta el sitio y ve sin prisa, que aquí lo de quedarse un rato es parte del plan.

🍽️ La ficha foodie

  • 🏠 Local / Establecimiento: 13 Cuadros.
  • 📍 Ubicación: Barrio de La Latina, Madrid; consulta la calle exacta en el local.
  • 🍴 Tipo de comida / Especialidad: Cocina casera de taberna, gildas, albóndigas y vinos naturales.
  • 💰 Precio medio: Consulta la carta en el local, los precios y la disponibilidad pueden variar.