Tom Rhys Harries revela el brutal maquillaje de la película Clayface: lentillas del tamaño de una moneda

El actor rodó con prótesis faciales completas y una lentilla del tamaño de una moneda de dos peniques que le colocaban de madrugada. James Watkins dirige este giro del villano de Gotham hacia el terror más visceral.

Tom Rhys Harries revela el calvario físico de la película Clayface: prótesis faciales y lentillas del tamaño de una moneda.

El actor galés se metió en la piel de Matt Hagen, un villano de Gotham que aquí llega sin capa y sin Batman de por medio. Pasó horas en la silla de maquillaje con un equipo de artistas prostéticos que le reconstruía la cara antes de amanecer. Tom Rhys Harries se entregó al trabajo físico sin pedir atajos.

Él mismo lo describió así: 'Se crea un nivel de intimidad único cuando alguien te construye una nariz nueva o te meten una lentilla del tamaño de una moneda de dos peniques en el ojo'. Ahí queda eso.

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Su compañera de reparto Naomi Ackie, que interpreta a la doctora Corr, alucinó con su resistencia: 'Un papel así requiere mucha resistencia. Es una maratón, no un sprint'.

Doce horas de prótesis y una lentilla imposible

La apuesta de James Watkins era clara: efectos prácticos hasta donde aguante la física. Nada de píxeles. El director de Eden Lake quería un monstruo tangible, y para eso hacía falta un actor dispuesto a aguantarlo todo bajo las prótesis.

Watkins lo resume sin rodeos: el terror funciona de forma visceral o no funciona. Su objetivo no era el susto fácil, sino ese miedo que se te mete bajo la piel y que habla de perder tu cuerpo, tu identidad o tu reputación.

Un villano de cómic no da miedo por la máscara, sino por lo que esa máscara deja ver del hombre que hay debajo.

La escena del baño que aterrorizó al equipo técnico

Hay una escena que el tráiler ya dejó entrever: Matt encerrado en el baño de un avión, con los ojos pegados, tirando de tijeras para abrirlos. Watkins la rodó con cuatro pares distintos de tijeras —las reales, unas de punta redonda, otras de goma y otras sin hojas afiladas— y con el baño sobre una plataforma que simulaba turbulencias.

'Con su entusiasmo interpretativo, Tom cogió las tijeras de verdad', recuerda el director entre risas. El equipo técnico, curtido en mil rodajes, se quedó helado. James Watkins supo ahí que la escena funcionaba: cuando un equipo entero reacciona así, hay película.

Por qué Clayface va por libre dentro del DCU

El proyecto nació de un borrador de Mike Flanagan, el hombre detrás de la nueva serie de Carrie para Prime Video, y pasó por las manos de Hossein Amini, guionista de Drive. En pantalla es una historia de metamorfosis, casi de Frankenstein.

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Aquí no hay rastro del Superman de James Gunn ni de Supergirl. James Gunn, copresidente de DC Studios, ya avisó de que no habrá manual de estilo. Traducción: en esta Gotham no salen ni Batman ni el Pingüino de Matt Reeves.

En la entrevista se insiste en que Clayface se parece más a Heat, el thriller de Michael Mann, que a una película de sustos. Y ahí está el morbo: Matt Hagen es víctima y verdugo a la vez, y el público decide si su salto al control está justificado. '¿Quién es el verdadero villano cuando el monstruo está dentro de ti?', plantea el director.

Con el precedente de Eden Lake, donde Watkins ya firmó una escena de tortura que todavía se recuerda, la apuesta es coherente. Esto no va de un villano de CGI: va de un drama de transformación. La historia del personaje en los cómics da fe de lo maleable que es su cuerpo.

Mi veredicto: el hype está justificado, y no por el maquillaje, sino porque el disfraz sirve para hablar de algo incómodo. La película ya está en cines, así que manda el boca a boca. Lo mejor viene ahora.

Medidor de hype

Nivel de hype: 7,5/10. No es el estreno más grande de DC ni falta que le hace: un villano de segunda convertido en protagonista de terror, con prótesis reales y un director que sabe incomodar, tiene más gancho que mucho blockbuster de cartel.

🎬 Corte final: lo que debes saber

  • 🍿 Te lo resumo: Tom Rhys Harries rodó Clayface con prótesis faciales y lentillas del tamaño de una moneda de dos peniques.
  • ⭐ El personaje clave: James Watkins, el director que apostó por el terror visceral y los efectos prácticos.
  • 📅 Fechas a tener en cuenta: La película ya está en cines.