Scotland Yard confirma la carta de 2019 sobre el padre de Meghan Markle y su entorno habla de «verdadero alivio»

La Policía Metropolitana admite que recibió en enero de 2019 la carta con las acusaciones y que no las compartió con otras agencias. El entorno de la duquesa respira: llevaban años sospechando que algo no encajaba.

Scotland Yard admite que tuvo en enero de 2019 una carta con acusaciones graves sobre el padre de Meghan Markle. Y el lío institucional que hay detrás es de los que hacen ruido.

La Policía Metropolitana de Londres lo confirmó este fin de semana a People después de revisar sus propios sistemas y registros. En aquel enero de hace siete años, una carta con varias acusaciones llegó al Protection Command, el área que se ocupa de la seguridad de la duquesa de Sussex, y la institución decidió pasársela a la oficina de los duques para que estuvieran al tanto. Hasta ahí, un procedimiento discutible pero con cierta lógica interna.

El contenido del escrito es delicado y conviene manejarlo con pinzas. Según publicó The Sun, la carta acusaba a Thomas Markle Sr. de abusar sexualmente de un menor e incluía más señalamientos sobre niños en el extranjero. Su hijo, Thomas Markle Jr., también habría puesto encima de la mesa presuntas imágenes de abuso en la casa del padre en Filipinas. Thomas Sr., de 82 años, lo negó con contundencia al Daily Mail. Y un detalle que no se puede perder de vista: nada de esto ha sido acreditado.

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Qué dice Scotland Yard y qué prefiere no decir

Lo que ha hecho saltar la liebre no es la carta. Es lo que se hizo con ella. La Met ha reconocido que las acusaciones no se compartieron con otras agencias policiales. Ni con cuerpos de otros países, ni con los organismos que podrían haber abierto una investigación fuera del Reino Unido. Solo se avisó a los duques.

Un portavoz de Scotland Yard explicó a People que el envío a la oficina de los Sussex se hizo 'para su conocimiento' y que el asunto está ahora bajo revisión: 'El MPS está revisando la gestión de este asunto en 2019 y estudiando si es necesario derivarlo al IOPC'. Traducido al castellano de andar por casa: la propia policía se está investigando a sí misma antes de decidir si llama a los que vigilan a la policía. Una forma muy elegante de ganar tiempo.

Aquí entra en juego la Independent Office for Police Conduct (IOPC), el organismo británico que supervisa la conducta de los cuerpos policiales. Que la Met esté 'considerando' si lo llama, en lugar de llamarlo directamente, dice bastante de cómo se gestionan los avisos que incomodan.

Que una carta con acusaciones graves acabara en una carpeta interna y no en manos de otras policías explica mejor que nada cómo se protegen las instituciones.

El lío de fechas que ha convertido un detalle en un problema

Y por si el cuadro no estuviera lo bastante embarrado, aparece el desfase temporal. Meghan, de 45 años, había situado el envío de esa carta en 2018. Los registros de la Met la colocan en enero de 2019. Su representante respondió el mismo sábado a People que, al recordar hechos de hace más de siete años sin agenda ni registro contemporáneo, es comprensible que se confundiera 'por unos meses'.

Su equipo añadió que, si el MPS conserva un registro con hora que confirme que la carta se revisó en 2019, esa debe ser la referencia válida, y que un desfase de meses es una consecuencia lógica del paso del tiempo. Razonable. Aunque conviene no olvidar que la fecha que vale es la del registro oficial.

El viernes, la duquesa había contado que las acusaciones la dejaron profundamente afectada y que mantener a sus hijos lejos de su padre fue una decisión de protección. También aseguró que le habían garantizado que se estaba investigando. Ahora mismo, esa es la parte que nadie ha confirmado con un documento encima de la mesa.

El patrón que ya hemos visto demasiadas veces

No hace falta inventarse nada para reconocer la secuencia: institución que recibe un aviso incómodo, institución que lo archiva en la carpeta equivocada y, siete años más tarde, institución que anuncia una revisión interna para decidir si se revisa a sí misma. La mayoría de los avisos de este tipo acaba en el cajón de las buenas intenciones. Los mecanismos de control de la conducta policial en el Reino Unido existen, pero funcionan a su ritmo, y ese ritmo casi nunca es el de quien espera respuestas.

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Mi lectura es que el daño aquí no está solo en las acusaciones en sí, que siguen sin acreditarse y que Thomas Sr. niega, sino en la opacidad que las rodea. El daño real es la opacidad y no tanto el señalamiento. Una carta con acusaciones de ese calibre no se despacha con un 'para su conocimiento' y se cierra el expediente. Se cruza con las policías que puedan actuar, se documenta y se deja rastro. Lo contrario convierte a la institución en parte del problema.

Queda por ver qué decide la Met sobre el IOPC, si esa revisión llega antes de que acabe el año y si aparece el registro con hora del que habla el entorno de Meghan. Según recoge El Español, en el círculo de la duquesa hablan de 'verdadero alivio': llevaban años sospechando que algo no encajaba. El próximo capítulo es de papeleo. Y el papeleo, cuando hay menores de por medio, es lo único que cuenta de verdad.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Thomas Markle Sr., su hija Meghan y una carta que la Policía de Londres recibió en 2019.
  • 🔥 ¿Cuál es el drama? Scotland Yard admite que tuvo las acusaciones y no las compartió con otras agencias policiales.
  • 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque el entorno de la duquesa respira alivio y las fechas no terminan de cuadrar.