La Justicia reconoce 12.617 euros más de indemnización por ataques de lobo a una ganadería del sur del Duero.
El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León estima el recurso de la explotación frente a la desestimación por silencio de su reclamación de responsabilidad patrimonial, la vía para exigir a la Administración que repare los daños causados por su funcionamiento. Los ataques se produjeron entre noviembre de 2023 y noviembre de 2024.
En total, 31 animales muertos: 30 bovinos y un équido, que la Sala valora en 32.570,88 euros. A esa cifra se suman los gastos de gestión posterior a cada ataque y la alimentación suplementaria del ganado guardado en cercados.
¿Qué ha decidido exactamente el tribunal?
La sentencia aprecia funcionamiento anormal de la Administración autonómica: aunque el lobo estuviera bajo protección estricta, la Junta debía acreditar qué medidas excepcionales adoptó para evitar perjuicios importantes al ganado y por qué no procedían las que no aplicó. No lo hizo.
Todo se dirimió con informes periciales de dos veterinarios y un tasador de parte frente al dictamen de la Administración, firmado por un veterinario con formación en fauna silvestre. Ese pulso técnico permitió discutir cada euro, animal por animal.
El caso más llamativo es el de un potro de Pura Raza Española de un mes, muerto en un ataque en abril de 2024. La Administración lo tasó en 680 euros; el tribunal acepta 4.000 porque el informe del veterinario especialista en clínica equina tuvo en cuenta el pedigrí, las características del animal y su aptitud para la doma clásica.
Un peritaje veterinario bien hecho no es papeleo: es lo que convierte un daño real en una cifra justa.
¿Por qué el lobo sigue enfrentando al campo y a la conservación?
Durante el periodo analizado el lobo ibérico estaba bajo protección estricta. Esa protección no exime a las administraciones de prevenir, y esa es la lectura que más interesa a quien vive de la ganadería extensiva donde el lobo campa.

Lo significativo es que la Sala no entra a discutir si el lobo debe estar más o menos protegido. Se limita a exigir cuentas: si un régimen de protección genera daños, alguien tiene que demostrar qué hizo para evitarlos.
Y no todo se concede. El tribunal rechaza indemnizar la pérdida de fertilidad de las vacas reproductoras que la explotación atribuía al estrés de los ataques. Reconoce que un ataque puede afectar a la paridera (el periodo de partos), pero no ve relación causal suficiente: hubo años con ataques y tasas de fertilidad altas, y la fertilidad depende también de la alimentación, las enfermedades y el manejo.
Sí acepta gastos concretos: la revisión del resto del rebaño para detectar reses heridas, la desinfección del vehículo que traslada los despojos, la reparación de vallados, y la vuelta de las vacas a sus lotes. También la alimentación extra de vacas nodrizas y terneros en cercados, ajustada a las facturas presentadas.
Lo que este fallo cambia para el lobo y para la ganadería
Aquí está la paradoja que este tipo de sentencias deja al descubierto: el lobo está protegido por ley y la ganadería soporta las consecuencias cuando falla la prevención. El tribunal no cuestiona la protección; cuestiona la falta de respuesta administrativa. Y en ese punto hay margen de mejora evidente.
La vía menos conflictiva pasa por prevenir antes del ataque: mastines guardianes, cierres nocturnos, pastoreo acompañado y protocolos rápidos para retirar los restos. Son medidas que el sector reclama desde hace años y que, según su propia experiencia, reducen los daños sin avivar el conflicto.
Lo importante viene ahora. Si la Administración no acredita esas medidas, los tribunales seguirán reconociendo indemnizaciones por responsabilidad patrimonial. Para el ganadero, la lección es guardar facturas, partes de lesiones y valoraciones veterinarias de cada animal perdido.
Y para el resto, entender que proteger al lobo no puede quedarse en una declaración sobre el papel. Ante cualquier herida o mordedura en un animal, es el veterinario quien debe valorar el alcance real del daño y documentarlo: un informe clínico detallado cuida al animal y, además, puede sostener una reclamación años después.
🐾 Huella animal
- ❤️ Por qué es importante para un amante de los animales: Proteger al lobo y sostener a la ganadería no son objetivos incompatibles.
- 📌 De qué no tienes que olvidarte: Ante cualquier daño, un informe veterinario riguroso es la mejor prueba.
- ⚠️ Cosas a tener en cuenta para el futuro: Sin medidas preventivas acreditadas, las indemnizaciones seguirán llegando por sentencia.



