La IndyCar correrá en Montmeló del 16 al 18 de julio de 2027 y Alonso ya ha soltado su aviso.
Qué se ha firmado en Montmeló y por qué no es una carrera más
El Circuit de Barcelona-Catalunya ha cerrado el acuerdo que llevará la IndyCar a Montmeló el fin de semana del 16 al 18 de julio de 2027, con la carrera el domingo 18. El trazado lo anunció este viernes en un comunicado en el que bautiza la cita como 'IndyCar Grand Prix of Barcelona' y la presenta como 'un nuevo hito' para sus instalaciones.
Hay un dato que ordena todo lo demás: la categoría estadounidense no competía en Europa desde 2007, cuando pasó por el circuito neerlandés de Assen, y no salía de Norteamérica desde 2013. Más de una década replegada en su mapa doméstico y ahora cruza el Atlántico con una sola cita confirmada.
El regreso a Europa llega con dos décadas de retraso acumuladas, así que conviene no despistarse con el titular: lo que se firmó en Montmeló no es una exhibición de verano, es una apuesta de mercado.
En la presentación estuvieron el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; el presidente del Consejo de Administración de Fira de Barcelona y Fira Circuit, Pau Relat; el presidente y consejero delegado de Penske Entertainment Corp., Mark Miles; y el conseller de Empresa y Trabajo, Miquel Sàmper. También Alex Palou, que se llevó el homenaje de la mañana.
Relat defendió que incorporar 'una de las competiciones más prestigiosas y espectaculares del automovilismo mundial' refuerza el posicionamiento internacional del trazado, y se marcó como objetivo que Barcelona sea 'una cita de referencia durante los próximos años. Traducción: quieren quedarse, no pasar de visita.
Miles habló de 'un día trascendental' para la IndyCar y se mostró convencido de que su modelo de competición funciona también en Europa. Puso el acento en el escenario: uno de los circuitos 'más reconocidos del mundo', con Barcelona como telón de fondo. La web oficial de la IndyCar ya recoge la cita en su calendario.
Una carrera no cambia un calendario, pero sí la conversación: Europa vuelve al mapa de la IndyCar después de casi dos décadas mirando a otro lado.
Alonso dice sí a Barcelona y no al calendario infinito
El aplauso del asturiano llegó con asterisco. Alonso respalda la llegada de la IndyCar a Montmeló, pero avisa del riesgo de estirar el calendario por el mundo sin orden. Lo recoge Motorsport.com, que lo sitúa entre los apoyos ilustres al proyecto catalán y, a la vez, entre las voces que piden prudencia con la expansión global de la categoría.
Tiene toda la lógica que opine. Alonso se sabe Montmeló de memoria, sabe lo que es ganar allí y ha coqueteado con la IndyCar lo suficiente —sus intentos en las 500 Millas de Indianápolis incluidos— como para intuir qué le pasa a un campeonato cuando se estira de más. Su tesis, en corto: la cita catalana sí, el globo terráqueo como calendario no.
La advertencia no es menor viniendo de quien viene, porque el discurso oficial de estos días es puro entusiasmo y nadie quiere poner el freno en la foto.
El que no necesita presentación es Palou. La organización lo presentó como cinco veces campeón de la IndyCar y él, en su casa, no escondió nada: 'Es una oportunidad increíble y significa muchísimo para mí poder correr en casa, en Barcelona. Es difícil expresarlo con palabras. Sé que a los aficionados les va a encantar y creo que vamos a ofrecer un gran espectáculo'. Añadió que trabajará con Chip Ganassi Racing para 'intentar llevarnos el trofeo a casa en julio'.
Lo que la IndyCar se juega en Barcelona (y lo que se juega el Circuit)
La categoría lleva años buscando crecer fuera de su núcleo natural, y ahí el historial invita a la prudencia: los intentos de abrir mercados nuevos han chocado más de una vez con la logística, los costes y la respuesta del público. Un evento europeo implica mover coches, equipos y material a través del Atlántico para una sola cita, con el desembolso que eso supone y sin red si la taquilla no responde.
En la trastienda, la mayoría de los equipos prefiere concentrar sus esfuerzos en el núcleo americano antes que multiplicar viajes transoceánicos. Ese es el terreno donde el aviso de Alonso pesa más que cualquier declaración amable.
Para el Circuit, en cambio, la jugada es casi de manual. Montmeló lleva tiempo diversificando su oferta más allá de la Fórmula 1 y de las citas de motociclismo, y una prueba de IndyCar le abre mercado americano y una ventana de visibilidad que no se compra con publicidad. Barcelona se coloca en el mapa del motor internacional por dos vías distintas y eso, en términos de marca, no tiene precio.
La pregunta es si el aficionado responderá igual que con la F1. No es lo mismo pagar por ver a los de siempre que por descubrir un campeonato que aquí se sigue sobre todo por Palou. Ahí está la incógnita real del invento.
Quedan por definir el formato exacto del fin de semana, los horarios y los precios de unas entradas que aún no han salido a la venta. Lo que sí está cerrado es la fecha: 16, 17 y 18 de julio de 2027 en Montmeló. Y una variable de lujo, porque si Palou llega a esa cita jugándose el título, la fiesta catalana puede ser el mejor escaparate que la IndyCar haya tenido en Europa en mucho tiempo.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 Qué ha pasado: El Circuit de Barcelona-Catalunya acogerá la IndyCar del 16 al 18 de julio de 2027, con carrera el domingo 18.
- 🔥 Por qué arde: Es el regreso de la categoría a Europa desde 2007 y Alonso lo aprueba con un aviso sobre la expansión global.
- 📲 Lo que viene: Palou correrá en casa con Chip Ganassi y el Circuit aún debe anunciar horarios y entradas.

