Ouigo e Iryo siguen sufriendo por los problemas causados por las limitaciones y las incidencias de Adif y Renfe. En un año que ha estado marcado por el accidente en Adamuz, las dos empresas privadas volvieron a ver cómo sus trenes sufren retrasos por un accidente ajeno a su funcionamiento, en este caso por el incendio de un tren de la empresa pública. A última hora del martes la empresa no había dado una explicación sobre el incendio, pero el mismo sí que marcó el día de la operación retorno tras el puente de la Hispanidad para sus rivales privados.
Ambos sufrieron retrasos significativos, pero además, la empresa francesa ya ha avisado a sus usuarios de que asumirá las indemnizaciones de todos los retrasos del día martes. Más allá del coste que tienen para la empresa, el problema es que se acumulan problemas de las empresas públicas que se traducen en imprevistos que no pueden preparar. En este caso, el incendio ha obligado a las dos empresas privadas a tomar medidas de emergencia.
Ambas han asumido las indemnizaciones a los pasajeros que lo soliciten. Ouigo ya ha asumido la devolución necesaria para todos los viajeros que han sufrido un retraso en su hora de llegada que entre dentro de su propia política de puntualidad. Es un paso clave para mantener la calma entre los pasajeros.
Por su lado, Iryo ha enviado un comunicado confirmando que ofrecerán opciones de autobús o cambio en el tren para una parte de los viajeros, y se confirma que «si no aceptan la alternativa propuesta, podrán solicitar el cambio de su billete por otra fecha u horario o la cancelación con devolución íntegra del importe abonado». Además, ha confirmado a Merca2 que aplicará las políticas habituales establecidas para estos casos en los servicios en los que corresponda: la devolución del 50% del importe del billete para superiores a 60 minutos y del 100% para superiores a 90 minutos.
La empresa italiana además confirma el número de afectados. Según confirman a este diario, la empresa tuvo retrasos de entre 15 y 30 minutos de media en todos sus trenes, a excepción de tres de la mañana, que tuvieron un retraso mayor. El día 12 fueron afectados 11 trenes y 4.450 pasajeros solo de Iryo, a los que se pueden sumar los 4.500 confirmados por Renfe y otros 2.000 de Ouigo, todos en posibilidad de revisar sus trayectos.
Por su parte, Renfe ha informado a través de sus redes sociales de que, debido a la incidencia registrada este lunes en la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona, los servicios ferroviarios podían seguir sufriendo alterations durante la jornada siguiente. Por este motivo, la compañía habilitó los cambios y las devoluciones gratuitas para los viajeros con billetes afectados por la incidencia, junto a su política normal de indemnizaciones en caso de retraso. Además, recomendó consultar sus canales oficiales para conocer las últimas actualizaciones sobre los horarios y el estado de los trenes.
Ouigo, Iryo y Renfe en un año marcado por las incidencias tras el accidente en Adamuz
Lo cierto es que la política de Ouigo con las indemnizaciones ha sido uno de los grandes argumentos de la low cost francesa para mantener la confianza de los usuarios en un año que ha sido, como poco, complejo para la industria de la alta velocidad. A pesar de que el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, presuma de que estamos en «el mejor momento en la historia del tren español».
En este panorama, las empresas del sector se han visto obligadas a atravesar un año convulso, que inició con la imagen del accidente en Adamuz y abre el último trimestre con la de un tren del AVE en llamas. Son situaciones que han marcado la confianza de los usuarios, y que según los datos trimestrales que ha ido publicando la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) han marcado la ocupación de los trenes, que ha caído con respecto a 2025.
Es una realidad difícil de ignorar, y que hace especialmente importante la decisión de Ouigo de mantener las indemnizaciones, y de adelantarse a las peticiones de los usuarios y confirmarlas un día como ayer. A pesar del coste económico la empresa está priorizando mantener esta confianza y aunque en ocasiones el proceso de la indemnización puede ser más lento de lo que el usuario desearía sigue siendo clave para diferenciarse de sus competidores en un momento tan complejo.
Los problemas de Adif en las rutas
La realidad es que tras el accidente en Adamuz los ojos del sector han estado puestos sobre Adif. Las investigaciones señalaron el estado de las vías como uno de los principales motivos que causó la tragedia, y los sindicatos de maquinistas han recordado, varias veces, que hay tramos de las rutas donde ellos mismos reducen la velocidad por motivos de seguridad. En esta situación es de esperar que los ojos de las tres operadoras estén sobre los procesos de remodelación de las vías en varias de las rutas clave.
De todos modos, la realidad es que la industria está en un momento especialmente complejo. Aunque el deseo del Gobierno español y de Europa es que el transporte ferroviario tome la delantera por encima del vehículo propio, el autobús o el avión para los viajes de larga distancia nacionales, la acumulación de problemas puede acabar por espantar a los usuarios del servicio.
Sube el caos y sube el precio
Lo cierto es que parte del problema es que 2026 no solo ha sido un año cargado de incidencias para la alta velocidad, sino que ha sido también el momento donde han subido los precios del sector. La desaparición del Avlo, la opción low cost de Renfe, en algunas rutas clave como la de Madrid y Barcelona, sumado a la necesidad de mejorar la rentabilidad, han acabado por afectar al bolsillo de los viajeros.
Es cierto que el precio sigue muy por debajo del que tenían los billetes antes de la liberalización en 2019, alrededor del 50% según la CNMC, pero la mayoría de los usuarios de Ouigo, Iryo y Renfe siguen comparando con su viaje más reciente. Es una combinación de factores que afecta a todo el sector, y que puede espantar a los pasajeros en un año clave.



