Gabriel Rufián avisó hace 10 años de sus planes: "Ser independentista es un estado transitorio"

Admite que no piensa igual que hace 10 años mientras sella con Podemos su candidatura por ERC para el 29N. Repasamos su giro ideológico.

Gabriel Rufián ha decidido plantar cara a su propia hemeroteca. El portavoz de ERC en el Congreso reconoció esta semana que no piensa "igual que hace 10 años" y defendió que el archivo de declaraciones está para que los políticos evolucionen. Lo hizo justo cuando circulaban por las redes sus viejos mensajes contra Podemos, el partido con el que acaba de sellar una alianza electoral. En boca de otro dirigente podríamos imaginarnos que sería algo obvio... En la suya condensa casi once años de metamorfosis.

Los tuits rescatados estos días no dejan mucho margen a la interpretación. A finales de 2014, desde la plataforma Súmate, Rufián presentaba a esa entidad como el mejor antídoto contra el "discurso unionista y tramposo de Podemos", y en 2015 llegó a comparar a la formación de Pablo Iglesias con Alejandro Lerroux, el dirigente antinacionalista de la Segunda República. Aquellos a quienes trataba como adversarios son hoy sus socios de campaña.

Más conocida aún es la promesa con la que aterrizó en Madrid. En una entrevista de diciembre de 2015 explicaba que iba al Congreso a "proclamar la República Catalana y regresar", con un plazo de 18 meses que sus rivales le recuerdan cada vez que tienen ocasión. Casi once años después sigue ocupando su escaño y aspira a revalidarlo.

Publicidad

Independentismo de paso

El 14 de diciembre de 2015, ya como candidato al Congreso, Rufián pronunció en el Fórum Europa: Tribuna Catalunya la conferencia Per un nou país just i emprenedor, donde se definió como republicano, de izquierdas e independentista, aunque esto último solo como algo temporal. La independencia aparecía ya entonces como un medio y no como una identidad.

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, interviene durante una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados, a 2 de octubre de 2026, en Madrid
El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, interviene durante una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados, a 2 de octubre de 2026, en Madrid | Fuente: Agencias

La repitió en 2016, hace una década, en pleno choque institucional. En una entrevista con el HuffPost, el diputado insistió en que "el independentismo es un estado transitorio". Antes, en un acto de campaña de EH Bildu en 2016, había descrito el hecho de ser independentista como "un vehículo para tener un país decente". Aquellas palabras sonaban a promesa de una llegada rápida a la república catalana, pero hoy funcionan como la clave para entender todo lo que vino después.

Ese es precisamente el argumento con el que Rufián ha ido justificando cada viraje ante el votante más soberanista. ERC asumió, tras el fracaso de la vía unilateral, que el camino pasaba por negociar con el Gobierno de Pedro Sánchez, apoyó sus investiduras y arrancó la ley de amnistía, y Rufián se convirtió en el rostro de ese pragmatismo en la tribuna del Congreso. Para una parte del independentismo, aquel giro fue una renuncia; para otra, una muestra de madurez política.

Su estilo también mutó. El diputado de la impresora, las esposas y los golpes de efecto pensados para las redes fue dejando paso a un orador que interpela a toda la izquierda española, que recorre platós de ámbito estatal y que habla tanto para Santa Coloma como para Vallecas, abordando temas casi tabú en el espectro, como la seguridad e inmigración. Ese perfil le valió múltiples admiradores fuera de Cataluña, incluso entre quienes durante años lo habían detestado. Unos admiradores que compartían sus discursos en Twitter y TikTok pero que ahora se sienten decepcionados.

El referente de la izquierda estatal no lo será en las elecciones del 29N

El salto más visible ha llegado en esta legislatura y en los últimos días. Rufián se ha tirado meses reclamando una candidatura conjunta de las fuerzas a la izquierda del PSOE, hasta el punto de que Ada Colau le invitó públicamente a ejercer su liderazgo para unir a esas izquierdas en el Frente Amplio. Durante semanas se le dio por posible cabeza visible de un proyecto estatal que trascendía las siglas de ERC.

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, interviene durante una sesión plenaria en el Congreso, a 28 de abril de 2026, en Madrid
El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, interviene durante una sesión plenaria en el Congreso, a 28 de abril de 2026, en Madrid | Fuente: Agencias

El pulso con Oriol Junqueras fue tan serio que la cúpula republicana llegó a manejar un plan B con Jordi Albert por si Rufián se desmarcaba. El portavoz había dejado claro que quería representar a Esquerra, pero con "unas mínimas condiciones" y acompañado de otras fuerzas de izquierdas. El domingo, la Ejecutiva lo ratificó como candidato por Barcelona para el 29 de noviembre y descartó integrarse en el Frente Amplio.

Al día siguiente llegó el anuncio que ha reabierto la hemeroteca. Podemos contribuirá a la candidatura de ERC en Cataluña, e Irene Montero y Rufián harán un tándem durante la campaña. Las listas republicanas incluirán a candidatos morados en puestos de salida por Barcelona y Tarragona, aunque mantendrán las siglas de ERC, y el portavoz Isaac Albert subrayó que el acuerdo "no es una coalición, sino una colaboración".

Publicidad

Rufián vuelve así a la batalla catalana, pero con una socia que proyecta su figura por toda España.

El portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián y la secretaria política de Podemos y eurodiputada, Irene Montero, durante el diálogo 'Què s'ha de fer?'
El portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián y la secretaria política de Podemos y eurodiputada, Irene Montero, durante el diálogo 'Què s'ha de fer?' | Fuente: Agencias

Ambos tienen ya actos cerrados en Barcelona y Madrid, y estudian otros junto a Compromís, Més, EH Bildu y el BNG. La respuesta de los Comuns fue inmediata, reprochándole haber pasado más de un año predicando la unidad de la izquierda para acabar eligiendo ERC, a lo que Rufián contestó que busca "una colaboración entre las izquierdas soberanistas y españolas real".

El movimiento tiene consecuencias que van más allá de Cataluña, porque queda claro que la operación refuerza a Podemos y debilita al Frente Amplio, pero vuelve a dividir a la izquierda por enésima vez. El partido de Irene Montero e Iglesias encuentra en ERC una salida a las malas posiciones que le ofrecían en esa confluencia. Dentro de Esquerra, el 29N medirá también el liderazgo de Junqueras, cuya dirección queda expuesta a los números que logre su candidato más díscolo.