SanTorrija, el templo de las torrijas en Barcelona que planta cara al cheesecake viral

Santiago Conde abrió este agosto un local en la calle Mallorca dedicado solo a la torrija, caramelizada a la plancha y disponible todo el año. Cada una ronda los cinco euros.

Las torrijas de Barcelona viven un momento dulce. Hay quien ha plantado cara al cheesecake viral con un local dedicado en exclusiva a este clásico de nuestra repostería.

SanTorrija está a pocos metros de la Sagrada Família, en el número 371 de la calle Mallorca, y su artífice es Santiago Conde, un joven de 28 años que abrió sus puertas este pasado agosto. Su propuesta es tan sencilla como contracultural para su generación: torrija, y nada más que torrija. Durante todo el año.

Dónde comer torrijas caramelizadas en Barcelona

La torrija se termina al momento, delante del cliente, y ronda los cinco euros cada una. Un precio que invita a la merienda sin remordimientos. Eso sí, los precios y la disponibilidad pueden cambiar, así que lo más prudente es confirmarlos en el propio local antes de acercarse.

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No es casual la elección del barrio: la zona vive volcada en el turismo y Conde ha querido plantar ahí su bandera, orgullosamente viejoven, ese término cariñoso para lo que mezcla lo de siempre con las ganas de ahora. «Yo quería hacer algo de aquí», resume este químico reconvertido en hostelero.

La torrija clásica siempre ha sido un dulce de temporada, ligado a la Cuaresma y a la Semana Santa, y ahí está parte de su encanto. En SanTorrija han decidido romper esa barrera y servirla los doce meses del año, con la receta de siempre y una puesta en escena que convierte cada pedido en un pequeño espectáculo.

Para el visitante que llega de fuera, ver caramelizar el azúcar es casi una clase práctica de repostería española. Para el vecino, una merienda reconocible a la que volver sin pensarlo.

Frente a los dulces que nacen para el algoritmo, aquí gana la torrija de siempre: memoria, canela y una capa crujiente que no necesita filtros.

Cómo se prepara la torrija caramelizada de SanTorrija

Aquí no hay fritura ni misterio: la base es un pan brioche bien empapado en una mezcla de leche y nata infusionada con cítricos y canela. Después se pasa por azúcar y se carameliza a la plancha hasta conseguir una fina capa dorada y crujiente por fuera, con un interior húmedo y esponjoso. El proceso completo, delante de ti, apenas lleva unos tres minutos.

La puedes pedir en versión básica o cargarla de toppings, es decir, los complementos que van por encima: crema catalana, galleta María, almendra caramelizada, o pistacho, entre otros. La que mejor funciona, cuentan desde el local, es la más sencilla. Y entre las de sabor tradicional destaca la Torrija Barcelona, rematada con crema catalana.

El espacio acompaña el discurso: barra con aire de mármol, madera oscura, aroma a canela y unos carteles inspirados en la publicidad de los años cincuenta que dibujó el abuelo de Conde. Hasta la carta emula una vieja quiniela. «Somos el único local de por aquí sin brillantitos ni luces», bromea.

De las redes sociales a una torrijería con planes de crecer

Conde no se presenta como chef. Estudió Química, trabajaba como comercial y, en sus ratos libres, cocinaba y grababa recetas hasta reunir más de 700.000 seguidores en redes, en su cuenta @lacocinadesantiaguini. Cuando comprobó que podía vivir de aquello, dejó el trabajo y se formó en cocina. Siempre quiso algo físico, y un restaurante le parecía demasiado: una torrijería, en cambio, encajaba.

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Hay en él una reflexión poco habitual en quien vive del universo digital: no da por hecho que las redes sigan dándole trabajo dentro de unos años, y por eso prefirió levantar algo con paredes, plancha y olor a canela. El tiempo dirá si acierta, pero el arranque invita al optimismo.

El plan va más allá de Barcelona. Su idea es que SanTorrija pueda llegar a otras ciudades españolas y que cada destino tenga su propia versión inspirada en un postre local, como ya ocurre con la crema catalana. Es decir, torrija con acento de cada casa.

No es una cruzada contra lo dulce ni contra las modas: es una apuesta por el producto de siempre bien ejecutado. En un momento en que las redes premian lo llamativo, una torrija humilde, cítrica y bien caramelizada se ha ganado su hueco a base de boca a boca.

Quienes están empujando el arranque son los vecinos. Hay una niña que, según cuenta entre risas, cada día aparece con un familiar distinto a por su torrija. También llegan clientes de otros barrios y público adulto que reconoce en el postre un trozo de su memoria.

La anécdota del primer día la guardan con cariño: una señora mayor del barrio se acercó con su tacatá a por la suya y, en agradecimiento, le regalaron una tarjeta con torrijas gratis de por vida.

Si te apetece una merienda distinta, apunta el sitio. Y si vas, ve con hambre: la torrija de siempre, hecha como nunca, se disfruta mejor sin compartir.

🍽️ La ficha foodie

  • 🏠 Local / Establecimiento: SanTorrija.
  • 📍 Ubicación: Calle Mallorca, 371, Barcelona, junto a la Sagrada Família.
  • 🍴 Tipo de comida / Especialidad: Torrijas caramelizadas a la plancha, todo el año, con toppings.
  • 💰 Precio medio: Alrededor de 5 euros por torrija; puede variar.