¿Alergia o primer resfriado? Los 3 síntomas clave para saber qué tienes al cambiar el tiempo

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El momento del día y el clima: empeoramiento con viento, lluvia o cambio de tiempo

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El viento es uno de los mejores discriminadores entre un cuadro alérgico y uno catarral. En los días secos y ventosos el polen se moviliza y viaja, en ocasiones decenas de kilómetros desde la planta que lo emitió, y el aire arrastra además polvo y esporas de moho: es justo entonces cuando los alérgicos al polen empeoran. La lluvia, en cambio, suele jugar a su favor, porque humedece los granos y los precipita al suelo. La excepción son las tormentas y las precipitaciones muy intensas, capaces de fragmentar el polen en micropartículas que se inhalan con más facilidad y alcanzan zonas más profundas de las vías respiratorias; tras episodios así los servicios de urgencias registran más crisis de asma. A eso se suma que la humedad elevada y la lluvia sostenida favorecen a los ácaros del polvo y a los mohos, alérgenos de interior que no entienden de estaciones. Y los cambios bruscos de temperatura irritan la mucosa nasal y reducen las defensas de las vías respiratorias, lo que abre la puerta a las rinitis víricas, según advierte la Sociedad Española de Otorrinolaringología.

El momento del día deja también pistas. El polen tiene dos franjas de máxima concentración en el aire: la primera hora de la mañana, cuando las plantas lo liberan, y el tramo final de la tarde, cuando el aire se enfría y los granos descienden. Por eso los alergólogos recomiendan reservar las horas centrales del día para pasear o hacer deporte al aire libre. El resfriado sigue un patrón casi inverso: los síntomas se recrudecen de noche, aunque el virus no se vuelva más agresivo. El ritmo circadiano activa las células inmunitarias al caer el sol, el cortisol —que durante el día frena la inflamación— baja en esas horas y, al tumbarse, el moco se acumula en la garganta y despierta la tos. La clave práctica es sencilla: si la nariz se tapona justo al meterte en la cama, sospecha un resfriado; si estornudas en salva al salir a la calle una mañana de viento, apunta a alergia.

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