Las 5 ocasiones en las que el rey Felipe VI se saltó el protocolo para acercarse a la gente de a pie

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La Rambla de Barcelona, 20 de agosto de 2017: el paseo a pie entre la multitud tras el atentado

Una anécdota de juventud de Felipe VI que demuestra su nivel de compromiso
Fuente: Europa Press

El 17 de agosto de 2017, una furgoneta recorrió La Rambla de Barcelona arrollando a los transeúntes: 13 muertos en la ciudad —14 contando la víctima de Cambrils— y alrededor de un centenar de heridos de 34 nacionalidades. Dos días después, los Reyes viajaron a Barcelona para acompañar a las víctimas. Por la mañana visitaron a los heridos ingresados en el Hospital del Mar y en el de la Santa Creu i Sant Pau; por la tarde se trasladaron a la zona cero del atentado. Bajaron del coche en el Teatro del Liceo y cubrieron a pie los escasos 30 metros que lo separan del mosaico de Joan Miró, el punto donde el terrorista detuvo la furgoneta, y depositaron allí un ramo de flores y una vela entre los altares improvisados por los ciudadanos con mensajes y más flores.

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Lo relevante no fue el homenaje en sí, sino la forma de hacerlo. La Corona se mueve habitualmente en espacios acotados, con recorridos pautados y distancias de seguridad; ese día, en cambio, el jefe del Estado caminó entre varios centenares de barceloneses y turistas que se apiñaban en la acera central del bulevar, a pocos metros de la gente y sin barreras de por medio. Lo hizo acompañado por Carles Puigdemont, Ada Colau, Soraya Sáenz de Santamaría y Enric Millo, y recibió aplausos y gritos de «Viva España», «Viva el Rey», «Visca Cataluña» y «Viva Barcelona», con algunos pitos silenciados por el «No tinc por» coreado por la multitud. Visiblemente emocionado, don Felipe hizo suyo el lema: «No tenemos miedo ni lo tendremos nunca».