El Ministerio de Sanidad ha avanzado cómo será el nuevo real decreto que regulará las listas de espera de la sanidad pública. La norma prohibirá los registros paralelos de pacientes y vigilará por primera vez los retrasos en Atención Primaria.
Según el comunicado del departamento, el texto se ha trabajado con las comunidades autónomas en un grupo creado en el seno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Sanidad sitúa la transparencia como el eje de la nueva norma, para que el tiempo de espera no quede difuminado por criterios dispares entre territorios.
¿Qué cambia el nuevo real decreto de listas de espera?
Cuando se apruebe, la norma prohibirá expresamente la existencia de listas, bolsas o registros paralelos de pacientes pendientes de una consulta, de una prueba diagnóstica o de una intervención quirúrgica. El paciente pasará a formar parte de la lista oficial desde el momento en que su médico considere que necesita someterse a un procedimiento.
El texto fija además un criterio único para contar la demora: el tiempo de espera empezará a contar desde la indicación facultativa, aunque la incorporación al registro pueda producirse hasta cinco días naturales después. En la práctica, la falta de huecos en la agenda no modificará la fecha desde la que se contabiliza la espera, exista o no una cita disponible.
El criterio no es un matiz menor.
El sistema vigilará las consultas externas hospitalarias, las pruebas diagnósticas y terapéuticas y las intervenciones quirúrgicas programadas, con datos desagregados por prioridad o gravedad clínica. Permitirá conocer y comparar los tiempos de espera de 15 pruebas diagnósticas y terapéuticas, y los procedimientos quirúrgicos vigilados pasan de 15 a 25.
El cambio no se queda en el hospital: la norma pondrá el foco en las esperas para ver al médico de familia o al pediatra.
¿A quién afecta y cómo?
La norma afecta a cualquier paciente que aguarde una cita con el especialista, una prueba o una operación. Pero también, y esto es nuevo, a quienes esperan para ver a su médico de familia, a su pediatra o a la enfermera del centro de salud.
El texto introduce una novedad: por primera vez se medirán los retrasos en Atención Primaria. El sistema permitirá saber cuánto tarda un usuario en lograr una cita, qué porcentaje la consigue en los primeros días y cuántos tienen que esperar más de 10 días hábiles.
Ofrecerá además información sobre el tiempo que tardan los centros de salud en dar un hueco disponible, cuántas personas se quedan sin cita por falta de agenda, la demora en la atención domiciliaria y la continuidad con el profesional de referencia.
Otro de los cambios afecta directamente al ciudadano. Los pacientes podrán consultar a través de los canales habilitados por cada servicio de salud cuántos días llevan esperando, la demora estimada para su proceso en su centro y cualquier cambio en su situación. También podrán pedir la modificación de una cita ya programada.
Conviene saberlo.
Los pacientes seguirán en el registro hasta que reciban la atención, también cuando sean derivados a un centro concertado. Si rechazan una alternativa asistencial, continuarán en la lista y conservarán la antigüedad desde la fecha inicial de indicación, aunque pueda verse afectada la garantía de tiempo máximo.
En consultas externas y pruebas diagnósticas se publicará el número y el porcentaje de pacientes que están en lista pero todavía no tienen una cita asignada. Además, la información sobre listas de espera se publicará cada trimestre en lugar de cada semestre, con datos mensuales en formatos abiertos y anonimizados, desglosados por sexo, edad, prioridad clínica y garantías de tiempo máximo.
No es un detalle menor.
¿Por qué cambia ahora el control de las listas de espera?
Las listas de espera son uno de los asuntos que más quejas generan en el Sistema Nacional de Salud. La comparación entre comunidades ha sido durante años complicada por la falta de criterios homogéneos: hasta ahora, los datos comunes se publicaban cada seis meses y cada servicio de salud contabilizaba a los pacientes pendientes a su manera. El nuevo enfoque busca cerrar esa brecha con un registro único, controles de calidad y datos abiertos.
El ministerio también ha previsto mecanismos para comprobar la consistencia de la información que remiten las comunidades autónomas. Entre otras situaciones, el real decreto incorporará controles para detectar duplicidades y datos incompletos, retrasos en la incorporación de pacientes al registro o salidas de la lista sin que conste que la atención se ha realizado.
Todavía no hay fecha de aprobación ni calendario de entrada en vigor. Sanidad sí ha concretado que quiere avanzar hacia el cálculo del tiempo que transcurre desde la indicación de la primera consulta hasta la obtención de un diagnóstico, lo que permitiría conocer mejor el recorrido asistencial completo del paciente.
Queda camino.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: Sanidad prepara un real decreto que prohibirá las listas paralelas y unificará el cómputo de la demora.
- 👥 Quiénes son los afectados: Pacientes que aguardan una consulta, una prueba, una operación o una cita en Atención Primaria.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Un registro único y datos trimestrales permitirán comparar mejor los tiempos entre comunidades autónomas.



