Juan Carlos I recibió en Francia el Premio Saint-Simon por sus memorias, Reconciliación, una obra autobiográfica realizada junto a la historiadora Laurence Debray. El homenaje tuvo lugar en La Ferté-Vidame, al oeste de París, y reunió al antiguo monarca con varios miembros de su familia y personas vinculadas a la publicación de sus memorias.
Más allá del reconocimiento literario, el acto permitió observar diferentes gestos de Juan Carlos I que han sido analizados desde el punto de vista de la comunicación no verbal. Javier Torregrosa, experto en lenguaje no verbal, ha estudiado para SEMANA algunos de los movimientos del padre de Felipe VI durante el homenaje y ha puesto el foco especialmente en la posición de su cuerpo, la inclinación de su cabeza y el comportamiento de sus manos.
Según el especialista, algunos de estos gestos pueden interpretarse dentro del contexto de unas memorias centradas en su trayectoria, su legado y su relación con España. Uno de ellos, realizado con las manos, es especialmente significativo para el análisis de Torregrosa.
Juan Carlos I muestra una actitud diferente durante sus saludos

El comportamiento de Juan Carlos I con los periodistas durante el homenaje es uno de los aspectos que Javier Torregrosa analiza con mayor detenimiento. El experto identifica un movimiento que se repite en diferentes interacciones y que afecta a la posición del cuerpo y de la cabeza.
"El gesto más llamativo de la comunicación no verbal en el homenaje por la presentación de sus memorias es la fijación mental con su entorno más general", asegura Javier Torregrosa, experto en lenguaje no verbal, a SEMANA. El especialista también señala que "uno de los gestos que más se repite en los contactos de Juan Carlos I con periodistas durante el homenaje por la publicación de sus memorias es el denominado sagital inferior".
La descripción de Torregrosa se centra en lo que ocurre cada vez que Juan Carlos I saluda o establece contacto con otra persona. "En cada saludo, el Rey emérito aproxima ligeramente su cuerpo hacia su interlocutor y, sobre todo, baja el mentón". Para el experto, este movimiento tiene una lectura concreta dentro de la comunicación no verbal. "Este descenso de la cabeza resulta especialmente significativo desde el punto de vista de la comunicación no verbal, porque reduce visualmente la distancia jerárquica con la persona que tiene delante".
De acuerdo con este análisis, Juan Carlos I no mantiene una posición corporal que marque distancia durante esos encuentros. Al contrario, "Juan Carlos I inclina la cabeza, reduce el espacio interpersonal y se acerca durante sus interacciones".
Juan Carlos I reduce la distancia con sus interlocutores
La interpretación de Javier Torregrosa va más allá de considerar estos movimientos una simple cuestión de cortesía. El experto observa una combinación concreta entre la inclinación de la cabeza y el acercamiento corporal que, según explica, modifica la forma en la que se desarrolla la interacción. "La combinación entre aproximación corporal y descenso del mentón genera una disposición mucho más accesible y Juan Carlos I lo hace de manera no consciente", detalla a esta revista.
El análisis se produce durante un acto especialmente vinculado a la trayectoria personal del antiguo monarca. Juan Carlos I acudió a La Ferté-Vidame para recibir un reconocimiento relacionado con Reconciliación, unas memorias escritas junto a Laurence Debray. En el homenaje estuvo acompañado por parte de su familia.
Hasta esta localidad situada al oeste de París viajaron la Infanta Elena y sus hijas, Victoria Federica e Irene Urdangarín. También participaron en el encuentro María Zurita, sobrina de Juan Carlos I; Adélaïde d’Orléans, su ahijada; y Laurence Debray, autora de sus memorias. El premio mantiene además una relación histórica con el duque de Saint-Simon, conocido por sus memorias sobre la corte de Luis XIV y figura que da nombre al reconocimiento literario recibido por Juan Carlos I.
Juan Carlos I protagoniza un gesto con sus manos

El segundo movimiento analizado por Javier Torregrosa se encuentra en las manos de Juan Carlos I. El experto presta atención a una posición muy concreta de los dedos que aparece durante otro momento del homenaje.
"Juan Carlos I realiza una fijación muy concreta con sus manos: con el dedo índice de la mano derecha toca el pulgar de la mano izquierda", sostiene Torregrosa. Para explicar este movimiento, el especialista recurre a los modelos de análisis gestual vinculados a la Sinergología. "Dentro de los modelos de análisis gestual como la Sinergología, disciplina que estudia los movimientos no conscientes en comunicación no verbal, los contactos repetidos entre dedos pueden interpretarse como pequeñas fijaciones corporales que acompañan procesos de pensamiento o concentración interna".
La lectura propuesta por Torregrosa adquiere especial relevancia por el contenido del acto. Juan Carlos I no estaba participando en un encuentro cualquiera, sino recibiendo un premio relacionado directamente con sus propias memorias y con la reconstrucción de su trayectoria.
El experto también atribuye un significado específico a cada uno de los dedos implicados en el gesto. "El dedo índice se asocia simbólicamente con el propio individuo, con el 'yo' como protagonista de la acción o del pensamiento. El pulgar, por su parte, puede asociarse con un marco más amplio, con el entorno o con aquello que rodea al individuo".
Juan Carlos I y la reflexión sobre su propia trayectoria
A partir de esa interpretación, Javier Torregrosa relaciona el movimiento de las manos de Juan Carlos I con el contexto general del homenaje. El especialista plantea que el contacto entre ambos dedos puede encajar con una reflexión personal situada dentro de un marco más amplio.
"Si aplicamos este modelo al gesto de Juan Carlos I, encontramos una imagen sugerente: el individuo entrando en contacto con su entorno más global. Y aquí el contexto adquiere una enorme importancia. El acto gira alrededor de unas memorias que el propio Juan Carlos I ha presentado como una reflexión sobre su trayectoria, su legado y su relación con España. De hecho, al recibir recientemente un reconocimiento por 'Reconciliación', afirmó expresamente que, viva donde viva, siempre pertenecerá a España", continúa detallando.
La relación entre el gesto y el contenido de las memorias es, por tanto, uno de los puntos principales del análisis. Juan Carlos I se encontraba en un acto dedicado a una obra autobiográfica en la que aborda su recorrido y su vínculo con España, mientras que el movimiento observado por Torregrosa se produce precisamente en ese contexto.
El especialista evita presentar el gesto como una prueba definitiva de un estado mental concreto y lo plantea como una posibilidad compatible con el escenario en el que se desarrolla. "Resulta razonable plantear que este gesto pueda ser compatible con una reflexión sobre sí mismo dentro de un marco más amplio: su historia, su papel institucional, su legado, su relación con España".
Juan Carlos I, entre sus memorias y su vínculo con España
El análisis de Javier Torregrosa reúne así los diferentes elementos observados durante el homenaje. Por un lado, identifica la manera en la que Juan Carlos I se acerca a sus interlocutores y baja el mentón durante los saludos. Por otro, señala el movimiento específico de sus dedos como un gesto que puede acompañar procesos de concentración o pensamiento interno.
El contexto del acto también resulta fundamental para la interpretación. Juan Carlos I recibió el Premio Saint-Simon por Reconciliación, permaneció acompañado por familiares y compartió protagonismo con Laurence Debray, responsable de la elaboración de sus memorias. La relación entre el reconocimiento, el contenido autobiográfico y los movimientos analizados por el experto permite situar el gesto de Juan Carlos I dentro de una misma escena. Torregrosa resume esta conexión a partir de tres elementos.
"Los tres elementos apuntan en una dirección coherente: Juan Carlos I se encuentra en un acto dedicado a unas memorias que él mismo presenta como su legado, habla abiertamente de su vínculo con España y, paralelamente, aparecen gestos de concentración y fijación corporal que pueden interpretarse dentro de ese mismo marco".



