6La letra pequeña de las 'tarifas fijas': revisión anual, permanencia y mínimos
Que una oferta se anuncie como «sin permanencia» no significa que marcharse salga gratis. Varias tarifas planas esconden una regularización al dar de baja el contrato: se recalcula lo pagado frente a lo que habrías abonado con la tarifa de referencia y la diferencia se cobra o se devuelve. Es lo que figura en la letra pequeña de la Tarifa Plana de Repsol y de las tarifas planas de Naturgy, que remiten a su tarifa Por Uso. El nuevo Reglamento general de suministro, aprobado por el Real Decreto 88/2026, acota estas ataduras: la permanencia solo cabe en contratos a precio fijo y únicamente durante la primera anualidad, con una penalización máxima del 5% del valor de la energía pendiente, y quedan prohibidas las llamadas comerciales no solicitadas. Si la comercializadora modifica condiciones, debe avisarte con una comparativa de precios antes y después, y puedes irte sin coste.
«Precio fijo» tampoco equivale a precio blindado. Lo que se congela es el término de energía durante 12 meses; peajes, cargos, servicios de ajuste e impuestos se trasladan siempre, al alza y a la baja, y algunas compañías se reservan revisar el precio cada 1 de enero con el IPC. Endesa compromete sus precios 24 meses y después puede actualizarlos avisando con 30 días de antelación, mientras Repsol prorroga la Tarifa Plana por anualidades si no comunicas lo contrario con 15 días de margen. El otro punto crítico es el consumo: la cuota se calcula con tu gasto del año anterior y lleva aparejados límites —un 30% más en luz y un 50% en gas en Naturgy, que te pasa a la tarifa de referencia si los rebasas; Endesa recalcula el importe si superas ese 30%—. A eso se suman los requisitos de acceso, como la potencia de hasta 15 kW o determinados peajes de gas, y un término fijo que se paga aunque no consumas.
