San José de Cupertino protagoniza el santoral de hoy, 18 de septiembre, y no es un santo cualquiera. Su biografía tiene ingredientes que parecen sacados de una leyenda, pero está documentada por decenas de testigos de su época: frailes, cardenales y hasta un Papa aseguraron haberlo visto elevarse del suelo mientras rezaba.
Nació en 1603 en un pueblo italiano llamado Cupertino, en el seno de una familia tan pobre que su madre tuvo que dar a luz en un cobertizo. Nadie hubiera apostado entonces que aquel niño distraído y torpe acabaría siendo venerado en toda Europa.
San José, del rechazo a la santidad
Antes de convertirse en un referente espiritual, San José vivió una infancia marcada por la pobreza y el desprecio de sus vecinos. Era tan despistado que se le caían los platos y olvidaba las tareas que le encomendaban, algo que le costó ser expulsado de los capuchinos apenas ocho meses después de ingresar.
Su familia y su entorno lo consideraban un inútil, pero un pariente franciscano intervino para que lo aceptaran como criado en un convento. Fue allí donde, poco a poco, su vida dio un giro radical que nadie podía anticipar.
San José de Cupertino y el fenómeno del Santo Volador
San José empezó a experimentar éxtasis místicos que se hicieron cada vez más frecuentes, hasta el punto de que sus compañeros de comunidad presenciaron más de setenta episodios similares durante sus años en el convento de Grotella. En esos trances, aseguraban que se elevaba varios metros del suelo, un fenómeno que los cronistas de la época bautizaron como Santo Volador, en honor a la tradición franciscana de la que formaba parte.
El episodio más célebre ocurrió durante una procesión en Asís en 1630, cuando el fraile se elevó por los aires ante la mirada atónita de la multitud y permaneció suspendido varios minutos. No fue el único: se dice que levantó una pesada cruz junto con los obreros que no lograban colocarla en lo alto de una montaña, cargándola literalmente por el aire.
Un santo bajo la lupa de la Inquisición
La fama de San José creció tan rápido que empezó a generar sospechas. Sus superiores le prohibieron participar en misas públicas y rezar en comunidad para evitar el revuelo que causaban sus trances delante de los fieles.
Incluso fue investigado por la Inquisición de Nápoles, que quería saber si aquellos fenómenos eran auténticos o una forma de manipular la credulidad de la gente. Nunca se encontraron pruebas de fraude, y el propio Papa Urbano VIII llegó a presenciar uno de sus episodios de levitación en persona.
Por qué es el patrono de estudiantes, pilotos y astronautas
San José de Cupertino nunca fue buen estudiante. Tuvo tantas dificultades para pasar los exámenes previos a su ordenación sacerdotal que, según la tradición, solo pudo aprobar gracias a una serie de casualidades providenciales que le permitieron responder justo lo poco que sabía. Por eso hoy es el patrono de quienes se enfrentan a un examen difícil o tienen dificultades de aprendizaje.
Su relación con el vuelo, por otro lado, le valió un patronazgo mucho más moderno y sorprendente para un santo del siglo XVII:
- Patrono de los pilotos de aviación comercial y militar
- Patrono de los astronautas y trabajadores del sector aeroespacial
- Referente para estudiantes con ansiedad ante los exámenes
- Intercesor para personas con dificultades de aprendizaje
De la humildad al altar: su canonización
Tras una vida de austeridad extrema, San José de Cupertino murió el 18 de septiembre de 1663 en el convento de Osimo, la misma fecha en que hoy se celebra su festividad. La Iglesia tardó poco más de un siglo en reconocer oficialmente su santidad.
Fue beatificado en 1753 por el Papa Benedicto XIV y canonizado en 1767 por Clemente XIII. Actualmente sus restos descansan en la Basílica de San José de Cupertino, en Osimo, donde cada 18 de septiembre su ataúd es llevado en procesión por las calles de la ciudad en su honor.
Un santo que sigue generando fascinación hoy
La historia de San José de Cupertino sigue despertando curiosidad tanto entre creyentes como entre escépticos, y no es casualidad: pocos casos de fenómenos místicos cuentan con tantos testigos documentados a lo largo de tantos años. Historiadores y teólogos siguen debatiendo qué hay de literal y qué hay de simbólico en los relatos sobre su vuelo.
Lo que parece claro es que su figura seguirá siendo estudiada durante mucho tiempo, precisamente porque combina algo poco habitual: fe, misterio y un halo de humanidad que lo hace cercano pese a los siglos transcurridos. Para quienes buscan patronazgos curiosos o simplemente una buena historia que contar hoy, San José de Cupertino tiene todos los ingredientes.





