Los 5 datos clave del fracaso de España en el Informe PISA 2026

España establece los peores resultados de su historia en el informe PISA 2025, que evalúa a estudiantes de 15 y 16 años al término de la educación obligatoria.

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Las pantallas, señaladas como culpables del desplome

Primer plano de una mujer usando un smartphone Windows con auriculares al aire libre.
Foto de JÉSHOOTS en Pexels

Por primera vez, la OCDE señala de forma explícita a los teléfonos inteligentes y a la digitalización acelerada de la última década como uno de los principales responsables del desplome: sostiene que existen «indicios muy sólidos» para apuntar en esa dirección, según Tue Halgreen, analista senior que coordina la prueba. El dato merece estar en esta lista porque saca el debate del aula y de la Lomloe, a la que el ministerio se esfuerza por desvincular de las malas notas, y lo coloca en un fenómeno transversal que afecta a países con políticas educativas muy distintas. Halgreen cita varias evidencias: la coincidencia temporal, porque el declive arranca hacia 2015, cuando los móviles se generalizaron entre los adolescentes; que los alumnos que menos pantallas consumen rinden mejor; y que el batacazo en lectura se concentra en los textos de más de 400 palabras, «las que caben en una pantalla», mientras las tareas de localización rápida apenas se resienten.

El vínculo con la lectura, la materia donde España firma su peor registro histórico, se sustenta además en datos internos de la evaluación. La OCDE detecta un aumento de los «lectores apresurados»: los alumnos que responden rápido y mal casi se duplicaron, del 6,6% en 2018 al 11,4% en 2025, y creció la proporción de estudiantes que dedican más de una hora diaria a redes sociales o videojuegos, en detrimento de la lectura pausada de ficción o en papel, que sigue asociada a mejores resultados. La hipótesis encaja con los números españoles: 23 puntos menos en lectura desde la edición de 2022 y 45 desde 2015, más de dos cursos escolares según la equivalencia que maneja la OCDE. La organización no pide prohibir las pantallas en el aula, sino moderar su uso, y subraya que el problema está fuera del centro: el 86% de los colegios españoles ya impone restricciones al móvil, frente al 49% de media de la OCDE, y la caída no se ha frenado.

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