Mario Sánchez avisa: el bufé libre es un foco de bacterias. Así puedes comer en hoteles sin riesgo

El tecnólogo de los alimentos advierte de que las pinzas y cucharas compartidas son el foco real, no la comida. Un gesto tan simple como lavarse las manos antes de servirse reduce el riesgo.

Lo reconozco: yo también me abalanzo al bufé libre sin pensar en las bacterias que viajan en las pinzas.

Según recoge Trendencias, el tecnólogo de los alimentos Mario Sánchez ha lanzado un aviso en su cuenta de divulgación: los bufés son uno de los mayores focos de contaminación microbiana que hay. Y ojo, que el aviso no va de paranoia, va de entender un detalle que todos pasamos por alto.

El problema no es la comida, es la pinza

Los embutidos, el huevo revuelto o la bollería no son el enemigo. Lo que convierte al bufé en un punto de riesgo son las pinzas, cucharas y cubiertos de servicio que tocan decenas de manos cada mañana.

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Mario Sánchez lo explica sin rodeos: 'Hay gente que lo toca antes que tú y no sabes si se ha lavado las manos correctamente. Las manos son una de las principales vías de transmisión de microorganismos, y en un bufé nadie se lava entre la tumbona y la bandeja.

Piensa en esto: es como compartir cubiertos con veinte desconocidos a la vez. Cada vez que coges la misma cuchara que los demás, heredas lo que traen en los dedos.

Las pinzas del bufé son un punto caliente de contaminación: una sola cuchara puede pasar por veinte manos antes de la tuya.

Hay un detalle que nadie te cuenta: las pinzas se limpian al cierre, no entre cliente y cliente. Durante la hora punta, la misma cuchara de huevos revueltos puede recorrer veinte manos sin pasar por un paño. En la industria alimentaria, un utensilio compartido que toca carne cruda y luego verdura se tira al lavavajillas en segundos.

Por eso, cuando Mario propone lavarse las manos antes de entrar al bufé, no va de ser maniático. En las plantas de producción, los trabajadores pasan por un protocolo de higiene antes de tocar alimentos precisamente para no arrastrar bacterias desde el vestuario o el móvil.

Lavarse las manos antes de servirte, el gesto que salva el bufé

La propuesta de Mario Sánchez es tan simple que casi da risa: instalar un punto de agua y jabón antes de entrar, como ya se hace en la industria alimentaria. No pide que desinfectes el hotel entero, solo que el gesto más básico de la seguridad alimentaria llegue también a los hoteles.

Si no hay lavabo a la vista, tienes una alternativa de emergencia: desinfecta tus manos al llegar al comedor o coge la pinza con una servilleta de papel. Así al menos no sumas bacterias al circuito.

No hace que el bufé sea estéril al 100%, ni muchísimo menos. Pero reduce una de las vías directas por las que los microorganismos pasan de mano en mano y acaban en tu plato.

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¿Y si no quiero renunciar al bufé del hotel?

Pues no le hagas ascos. Yo tampoco. La clave está en el sentido común: evita tocar las pinzas directamente, no dejes el pan sobre la mesa sin plato y elige alimentos que estén bien refrigerados o bien calientes. Los bufés fríos con mayonesas o cremas mal mantenidas son los que más sufren en una mañana de verano.

Mario Sánchez no pide que cancelemos la reserva del hotel ni que desayunemos de bar en bar. Pide un gesto barato, rápido y algo incómodo: lavarte las manos como si fueras a operar. Solo que aquí la cirugía es elegir el hojaldre perfecto.

🧠 Para soltarlo en la cena

Las pinzas del bufé son el foco, no la comida.