¿Cuesta volver a la rutina? 4 errores frecuentes en el regreso al trabajo explicados por un experto

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Hacer una lista de tareas imposible antes de saber qué ha pasado en la empresa

Diseño de lista de tareas pendientes en madera sobre fondo de mármol oscuro, perfecto para temas de productividad.

Tras semanas de desconexión, la tentación de compensar el parón llenando la primera jornada de tareas es casi automática, y ahí radica el primer fallo. Quien vuelve de vacaciones se ha perdido todo lo ocurrido en la empresa: proyectos que cambiaron de rumbo, prioridades reordenadas, encargos urgentes que surgieron en su ausencia o decisiones que dejaron obsoleta media lista de pendientes. Planificar a ciegas, sin esa información, equivale a construir el plan sobre suposiciones. Los expertos insisten en que la primera jornada debe entenderse como una toma de contacto: revisar el correo sin pretender vaciarlo, hablar con el responsable y con el equipo y reconstruir el panorama real antes de comprometerse con nada. Juan Carlos Higueras, vicedecano de EAE Business School, lo resume en una advertencia: no llenar la agenda antes de conocer el volumen real de trabajo que ha dejado la ausencia.

El coste de ignorar esa advertencia no es solo una lista descartada a media mañana. Cuando lo planificado no se corresponde con lo que realmente espera la empresa, la sensación de descontrol y de ir por detrás crece, y el esfuerzo de los primeros días se invierte en tareas que quizá ya no importan. Esa sobreexigencia inicial tiene efectos medibles: varios análisis vinculan el exceso de carga tras un descanso con un aumento del riesgo de agotamiento en las primeras semanas de reincorporación. Por eso, la psicóloga experta en salud laboral Isabel Aranda recomienda reservar la jornada de regreso para organizar y orientarse, no para producir a máximo rendimiento, y fijar como mucho dos o tres prioridades realistas. El objetivo del primer día no es ponerse al día de golpe, sino reengancharse: tomar el pulso a la empresa, ajustar expectativas y dejar que la lista de tareas se construya sobre datos, no sobre la inercia de antes de las vacaciones.