Más de 70.000 personas han entrado en Ceuta en la crisis migratoria que este jueves ha llevado a Pedro Sánchez al Congreso. La novedad principal es que el Gobierno ya no descarta la implicación de Marruecos y avisa de que actuará con 'total contundencia' si aparecen pruebas.
Durante un mes, el Ejecutivo había exculpado a Rabat con una idea repetida por varios ministros: no había 'ninguna evidencia, ningún informe, ningún indicio' de participación marroquí. Ese marco se rompió este jueves. Sánchez no señala al país vecino 'a día de hoy', pero admite que las investigaciones en marcha —de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y de la Justicia— pueden determinar la implicación del gobierno marroquí.
Si aparecen lo que el presidente llama 'pruebas sólidas', su promesa es directa: actuar con contundencia. En su intervención añadió un aviso nuevo dirigido al reino alauí: después de lo ocurrido, la cooperación tiene que ser diferente. Fuentes gubernamentales apuntan a controles en la frontera e intercambio de información, aunque sin detallar los cambios.
De exculpar a Rabat a no cerrar ninguna puerta
El giro no es solo retórico. Sánchez hizo público este jueves que el pasado 21 de agosto se convocó a la embajadora de Marruecos en Madrid, un paso que se había mantenido en secreto. El objetivo fue rechazar las declaraciones de un ministro marroquí sobre Ceuta y Melilla. Finalmente, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, habló con la embajadora por teléfono y se reunió con el encargado de negocios, al estar la diplomática fuera de España.
La Moncloa justifica ese silencio inicial por 'prudencia y responsabilidad'. En el núcleo duro de Sánchez rechazan el relato que atribuyen al PP de que son 'unos vendidos a Marruecos' y lo tachan de 'imaginario colectivo falsario'. El presidente lo verbalizó así: 'Este gobierno no tiene miedo a enfrentarse a otros poderes extranjeros'.
Los informes que Sánchez promete desclasificar
Otra novedad relevante es el compromiso de hacer públicos todos los informes de situación y alerta elaborados por el CNI, la Policía Nacional y la Inteligencia Militar entre el 1 de julio y el 1 de agosto. El presidente está dispuesto a desclasificar los documentos que lo precisen. Sostiene, además, que ninguno de esos avisos anticipó 'la escala ni la probabilidad de lo que se produjo' y los reduce a descripciones de datos o avisos rutinarios.
Sánchez ya no descarta la implicación de Marruecos en la crisis de Ceuta, pero condiciona cualquier respuesta a la aparición de pruebas sólidas.
Ese punto es clave porque la oposición y parte de los socios del Gobierno han sostenido durante semanas que había señales suficientes para prever una crisis de esa magnitud. La exculpación inicial a Marruecos tampoco era compartida por todos dentro del PSOE; en la formación admiten que la pedagogía de esta crisis ha sido una asignatura a mejorar.
Dentro del Gobierno hay voces que resumen el malestar con una frase: 'No podemos tratar a la gente como tonta'. Reconocen que exculpar por completo a Rabat sin tener toda la información restó credibilidad al discurso y aumentó la sensación de tibieza.
Por qué el giro llega un mes después y qué dice la oposición
En Moncloa insisten en que no hay cambio de posición, aunque el lenguaje ha pasado de eximir a no cerrar ninguna puerta. Fuentes gubernamentales defienden que hay que 'medir muy bien las decisiones y sus consecuencias' para evitar un conflicto diplomático con Marruecos, al tiempo que responden a la presión unánime de sus socios, que piden más firmeza.
La oposición ha cargado contra la gestión. Alberto Núñez Feijóo acusa a Sánchez de haber 'tapado' la crisis por 'miedo personal' a Marruecos y de que 'lo va a pagar ante la Justicia y las urnas'. Es una posición frontal que contrasta con la estrategia del Ejecutivo, centrada en medir los tiempos.
El precedente más parecido es la crisis de mayo de 2021, cuando la relajación de controles en Marruecos permitió la entrada de miles de personas en Ceuta y tensó la relación bilateral durante meses. Aquello terminó con un giro en la política española sobre el Sáhara Occidental y una nueva etapa de cooperación con Rabat.
Ahora el horizonte es distinto: las investigaciones judiciales y policiales pueden marcar el ritmo. Si aparecen pruebas de implicación marroquí, el Gobierno anticipa consecuencias y un cambio en la cooperación fronteriza. Si no aparecen, la crisis deja una factura política interna en plena apertura del curso político.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: Pedro Sánchez ha comparecido en el Congreso y ha abierto la puerta a que Marruecos esté detrás de la entrada de más de 70.000 personas en Ceuta, tras un mes descartándolo.
- Por qué te importa: Es la primera vez que el Gobierno avisa de que actuará con 'total contundencia' si aparecen pruebas, lo que puede cambiar la cooperación migratoria y fronteriza.
- A quién afecta: A los residentes de Ceuta, a las personas migrantes, a las fuerzas de seguridad y a la relación España-Marruecos.
- Hacia dónde vamos: Las investigaciones del CNI, la Policía y la Justicia pueden aportar pruebas; Sánchez promete desclasificar informes y hacerlos públicos.



