Influencers, política y publicidad encubierta: las ideas también se venden sin etiquetar

El caso de Josh Greene en Estados Unidos reabre un debate que en España ya tocó a Ibai o Jordi Wild. El dinero entra y las ideas salen sin la etiqueta que pide la ley.

Hay una nueva línea de negocio en redes que cruza el Atlántico: cobrar por vender política sin etiquetar la publicidad.

Ojo con esto porque no es un debate nuevo. La publicidad encubierta lleva años sobre la mesa, sobre todo cuando los creadores camuflan contenidos comerciales como si fueran opiniones sinceras. La diferencia ahora es el salto: en Estados Unidos, demócratas y republicanos ya pagan a influencers por apoyar a candidatos sin que se explique cuánto se ha pagado.

De la publi encubierta de marcas a la compra de opinión política

Según los datos que recoge ABC, el marketing de creadores de contenido movió cerca de 400 millones de euros en España el año pasado. Se calcula que unas 10.000 personas cobran por publicar contenido publicitario en sus redes. Y un perfil con 600.000 seguidores puede llegar a ingresar hasta 6.000 euros por un solo vídeo de Instagram.

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La desconfianza de los usuarios ya se nota en las cifras: el 69,8% de los internautas considera que hay un uso o abuso de la publicidad encubierta y el 61,9% cree que la mayoría de las publicaciones de estos perfiles son publicitarias. Son datos de una encuesta recogida en el mismo artículo.

La Asociación de Usuarios de la Comunicación entró en en el foco hace tiempo con multas a creadores como Ibai o Jordi Wild por no marcar sus contenidos. El precedente español existe, y es importante: la vigilancia sobre la publicidad encubierta no es una moda llegada de Estados Unidos.

El dinero no cambia la opinión de un creador, solo cambia el precio de la foto y de la frase.

El caso de Josh Greene: 20.000 dólares por apoyar a un candidato

El caso que más suena ahora es el de Josh Greene, estrella de las redes con más de 800.000 seguidores. Apoya al ala izquierdista del Partido Demócrata y se relaciona con figuras como Bernie Sanders o Zoran Mamdani. Sus detractores, con Trump y sus acólitos a la cabeza, dicen que sus opiniones están matizadas por el sesgo del dinero.

Según The New York Times, Greene ha recibido dinero, directa o indirectamente, de al menos siete políticos. Y ha llegado a cobrar más de 20.000 dólares de un aspirante a gobernador de California.

En España ya hubo multas: el precedente de Ibai y Jordi Wild

La legislación en Estados Unidos no regula estos mensajes igual que la publicidad tradicional. La publicidad ideológica encubierta se mueve en un terreno gris: si un anuncio de un candidato pasa por la normativa electoral, el pago a un creador para que opine en redes puede quedarse fuera del radar.

En España ya hemos visto multas a Ibai y Jordi Wild por publicidad comercial encubierta. Lo que no tenemos aún es un caso claro de influencer que cobre por campaña política sin etiquetar. La pregunta es cuánto tardará en llegar, sobre todo con el ruido electoral de fondo.

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Mi lectura es clara: el problema no es que un creador tenga ideología, sino que se venda como espontánea cuando hay un pagador detrás. Mientras la regulación vaya por detrás, el despiste será el modelo de negocio.

El Salseómetro

Nivel de salseo: 6,5/10. No hay un beef entre creadores, pero la polémica toca el bolsillo y la credibilidad de todo el sector. Las cifras de desconfianza y el precedente de las multas a Ibai y Jordi Wild mantienen el debate caliente (y no parece que vaya a enfriarse pronto).

📱 El TL;DR (Too Long; Didn't Read)

  • 👤 De quién hablamos: De Josh Greene, Ibai y Jordi Wild, y de los creadores que venden opinión política.
  • 📲 En qué red social ha pasado: Instagram y TikTok son el escaparate principal, con Twitch y X metidos en el debate.
  • 🔥 Por qué es viral: Porque mezcla dinero, ideología y la desconfianza que ya alcanza al 69,8% de los usuarios.