La cinta de lomo guisada en una pieza es mi salvavidas de domingo: jugosa, tierna y con una salsa que moja pan.
La cinta de lomo es esa carne socorrida, apañada de precio y que cunde para toda la familia. El problema clásico es que el lomo de cerdo es muy magro: si te despistas, se queda seco como una suela. La autora de Divina Cocina lo confiesa sin rodeos y propone un guiso de toda la vida que nunca falla.
La clave para que la cinta de lomo guisada salga tierna está en tres momentos: sellar bien la pieza, guisarla a fuego manso y dejarla reposar antes de cortarla. Aquí te cuento, paso a paso, cómo lograr un plato de domingo con poquísimo esfuerzo y una salsa con verdurita para mojar pan.
Ingredientes
- 1 pieza de cinta de lomo de cerdo de 1 kg aproximadamente (pide en la carnicería que te la dejen limpia y, si quieres, en malla para que no pierda la forma).
- 1 cebolla grande picada fina.
- 3 zanahorias hermosas peladas y cortadas en rodajas no muy finas.
- 4 dientes de ajo enteros con un golpe (o picaditos, según tu gusto).
- 1 vaso de vino blanco de guiso (un fino de Jerez, un Montilla-Moriles o un buen blanco seco: la salsa es el alma del plato).
- 1 vaso de caldo de carne o de verduras (o agua tibia si no tienes caldo a mano).
- Hierbas aromáticas: 1 hoja de laurel, unas ramas de tomillo fresco, orégano y unos granos de pimienta negra entera.
- Aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta negra recién molida.
Cómo preparar la cinta de lomo guisada, paso a paso
- Salpimenta la pieza entera por todos los lados. Pon una cazuela ancha a fuego medio-alto con un buen fondo de aceite de oliva virgen extra. Cuando esté caliente, mete el lomo y dóralo bien por todas sus caras con paciencia. Busca una costra dorada bonita que retenga los jugos dentro, sin prisas. Sácalo a un plato y resérvalo.
- En el mismo aceite, baja el fuego a suave. Si ves que hay demasiado aceite, retira un poco; si falta, añade una cucharadita. Echa la cebolla picada, los ajos golpeados, las zanahorias en rodajas, la hoja de laurel y los granos de pimienta. Deja que se poche todo despacio durante unos 10 o 12 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la cebolla empiece a transparentar y coger colorcito.
- Añade el tomillo y el orégano. Vuelve a meter la pieza de lomo en la cazuela, bien arropada por las verduras, y riega con el vaso de vino blanco. Sube el fuego un par de minutos para que se evapore el alcohol y queden solo los aromas limpios del vino.
- Agrega el caldo, tapa la cazuela y baja el fuego al mínimo. El guiso tiene que hacer un chup-chup muy manso. Deja cocer entre 30 y 40 minutos en total. A mitad de cocción, dale la vuelta a la carne para que se empape de salsa por igual por ambos lados.
- Cuando la cinta de lomo guisada esté hecha (puedes pincharla en el centro: si el líquido sale claro y no rosado, está en su punto), apaga el fuego. Saca la pieza a una tabla y déjala templar al menos 15 o 20 minutos antes de meterle el cuchillo. Si la cortas recién salida del fuego, todos los jugos se saldrán a la tabla y te quedará seca.
- Quita la malla a la carne si la has usado y córtala en rodajas de poco más de medio centímetro con un cuchillo bien afilado. Acomódalas en una fuente o en la misma cazuela. Reparte las rodajas de zanahoria enteras por encima, porque quedan tiernas y le dan un toque casero buenísimo. Riega generosamente con la salsa de la cazuela y sirve bien caliente.
Trucos para que salga perfecta
La guarnición perfecta para esta cinta de lomo guisada es cualquier cosa que chupe salsa: unas patatas fritas cortadas en bastón o en dados, doradas en la sartén, son imbatibles. Las echas alrededor de la carne justo antes de servir para que se empapen sin llegar a ablandarse del todo. Si prefieres algo más ligero, un puré de patata casero con mantequilla o un arroz blanco salteado con ajitos van de escándalo.
El punto exacto lo recomienda la propia autora: si al pinchar el centro el líquido sale claro y no rosado, retira la cazuela del fuego. Con un kilo de carne, 35 minutos a fuego manso suelen bastar. Pasarse de cocción es el error más común, y el reposo posterior es innegociable: cortar en caliente arruina el trabajo.
Preparada de un día para otro, la cinta de lomo guisada, gana muchísimo: la carne se asienta, los sabores de las hierbas y el vino se redondean y, fría, se corta en lonchas finas de maravilla sin desmigarse.
Si la salsa te ha quedado algo ligera y la prefieres con más cuerpo, saca un par de cucharadas de las verduras pochadas junto con un poquito de caldo, pásalas por la batidora y vuelve a integrarlas en la cazuela. Te quedará un jugo ligado, sedoso y brillante, sin necesidad de añadir harinas. Y si en casa alguien protesta por encontrarse tropezones, retira el laurel y las ramas de tomillo, pasa todo el fondo por el pasapurés o la batidora y cuélalo si quieres un acabado fino de restaurante.
Si te apetece un guiso más intenso, puedes sustituir el vino blanco por un tinto suave o añadir un pellizco de pimentón dulce al pochar la verdura. Unos champiñones laminados en el paso 2 también le dan un toque extra sin complicar nada.
El secreto de la cinta de lomo no está en la prisa: está en sellarla bien, guisarla mansita y, sobre todo, dejarla reposar antes de cortarla.
La receta aguanta estupendamente congelada: corta la carne en rodajas, tápalas por completo con su salsa y guárdalas en un táper. Así la carne no se reseca con el frío y tendrás un guiso listo para cualquier día.
🍽️ La ficha de la receta
- 🍴 Plato: Cinta de lomo guisada en una pieza.
- 👥 Raciones: 4-5 personas.
- ⏱️ Tiempo: 1 hora y 15 minutos aproximadamente.
- 📊 Dificultad: Fácil.



