El truco de José Andrés para detectar una lata en mal estado: toca la tapa

Un gesto de segundos del chef José Andrés ayuda a detectar una conserva en mal estado antes de abrirla. Basta con mirar la tapa y comprobar que no esté abombada.

Detectar una lata en mal estado es fácil si sabes mirar: el chef José Andrés lo contó con un gesto de segundos.

Una lección de despensa que nació en la tele

Las conservas son uno de esos tesoros de despensa que siempre sacan de un apuro, ya sea para una cena rápida o para un imprevisto de última hora. El chef de orígenes asturianos lo sabe bien y hace tiempo ya las defendía con entusiasmo en Vamos a cocinar, un programa de La 1 que enganchaba por su tono amable y didáctico.

El espacio duró apenas un par de temporadas y se emitía por las tardes, pero dejó un puñado de lecciones que todavía circulan entre los amantes de la cocina. Allí José Andrés preparaba recetas tradicionales como las patatas bravas o el secreto ibérico, y aprovechaba cada plato para explicar pequeños detalles.

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Entre receta y receta, el cocinero hablaba de un producto que hoy reivindica con orgullo: la conserva. Su argumento era tan sencillo como potente: 'se elaboran en el mejor momento del producto'. Por eso merecen un hueco en la despensa, pero también una revisión rápida antes de abrirlas.

Nuestros mayores ya lo sabían: aprovechaban los excesos de producción de cada temporada para embotar verduras, carnes o pescados y tener despensa para meses. Esa cultura de la conserva es exactamente la que José Andrés ponía en valor en pantalla.

El programa se puede encontrar fácilmente en YouTube, y este consejo concreto resucita cada cierto tiempo porque combina dos cosas: es útil y se entiende en segundos.

Una lata abombada no se negocia: se tira. Ese gas no es un capricho, es una alerta de seguridad alimentaria.

La tapa abombada, la señal que no debes ignorar

En una visita a un pequeño colmado, José Andrés cogió una lata de anchoas en salazón y dejó una pista de seguridad alimentaria breve, pero capaz de evitar más de un susto en casa. La secuencia, que apenas dura unos segundos, resume lo que conviene mirar antes de abrir cualquier conserva metálica.

Primero conviene fijarse en que la lata no tenga golpes. Después aparece el detalle que mucha gente pasa por alto: la parte superior del envase.

La tapa es la zona más blanda de la lata y, justo por eso, la que antes delata si una conserva de metal está dañada. José Andrés insistía en que debe estar intacta y no abombada en su parte superior.

El motivo es serio y conviene recordarlo sin dramatizar: se produce una infección bacteriana por botulismo. Los gases que genera esa bacteria son los que empujan la tapa y la deforman hacia fuera.

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Por eso el cocinero era tajante: si la tapa está hinchada, hay que desechar la lata de inmediato. No se trata de oler ni de probar un poco para ver si está bien. Se tira y punto.

Eso sí, no conviene confundir un golpe con una contaminación. Un lateral marcado puede ser solo un problema estético, pero una tapa curvada hacia fuera es una alerta clara de que la la conserva no está en buen estado.

La lata sellada crea un ambiente sin oxígeno, y si una bacteria productora de gas se cuela, el envase lo delata antes de abrirlo. Por suerte, la revisión es muy sencilla y no exige conocimientos técnicos.

El botulismo es una intoxicación grave y, aunque no conviene alarmarse, sí invita a no jugársela con una lata que presenta señales evidentes. Abrirla no soluciona nada: el gas ya ha indicado que algo ha crecido dentro.

Cómo aplicarlo en tu despensa

Para saber si una lata está mala, no necesitas abrirla: la tapa te lo dice antes. Basta con colocar la conserva sobre la encimera, mirarla a la altura de los ojos y comprobar que la tapa superior no se levanta en el centro.

Si está firme y no presenta golpes, toca disfrutar de las anchoas, el atún o las verduras en conserva sin sustos. El truco de José Andrés sigue siendo una referencia para la despensa de cualquier cocinillas.

Conviene repetir este gesto con cada lata que llegue a casa, sobre todo si viene golpeada del supermercado o lleva tiempo al fondo de la despensa. En la cocina, un vistazo vale más que mil olores.

Y es que la seguridad alimentaria empieza en los gestos más simples. Mirar la tapa es gratis, rápido y puede ahorrarte un disgusto. Así de simple.

También es un truco perfecto para compartir en casa: si alguien no sabe identificar una conserva en mal estado, esta explicación de tapa y gas se entiende a la primera.

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🍽️ La ficha del truco

  • 🍴 El truco: Revisa la tapa de la lata antes de abrirla.
  • Para qué sirve: Para detectar conservas en mal estado y evitar riesgos.
  • 🧂 Lo que necesitas: Solo tus manos y un vistazo al envase.