El Louvre expone 23 obras de escultura barroca española del Museo Nacional de Escultura de Valladolid en octubre

La muestra 'Esculpir el color' reunirá 23 tallas del siglo XVII, entre ellas piezas de Gregorio Fernández, Alonso Cano y Luisa Roldán. Se podrá visitar del 7 de octubre al 25 de enero en el Museo del Louvre, en diálogo con la pintura de Zurbarán.

Si este otoño andas por París, una de las grandes citas del arte español se abre el 7 de octubre en el Louvre. La excusa no es una pieza suelta: son 23 esculturas barrocas del siglo XVII que viajan desde Valladolid para demostrar que la imaginería española también se mide con los grandes maestros europeos.

La exposición, titulada Esculpir el color, reunirá 23 esculturas del siglo XVII pertenecientes al Museo Nacional de Escultura de Valladolid. No es una antología cerrada: incluye algunas de las joyas de Gregorio Fernández, Alonso Cano y Luisa Roldán, tres nombres que por sí solos explican la cima de la escultura barroca española.

La lista de artistas es un auténtico atlas de la imaginería del XVII. Además de los citados, viajan obras de Pedro de Mena, Juan de Mesa, José de Mora, José de Arce y Pedro Roldán. La selección, según ha explicado su director Alejandro Nuevo, busca una representación equilibrada entre las escuelas castellana y andaluza, las dos grandes potencias del momento.

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El proyecto no nació por casualidad. A finales de 2023, las conservadoras del Louvre plantearon una muestra que debía coincidir con la exposición dedicada a Francisco de Zurbarán, que este otoño recala en París procedente de la National Gallery de Londres. La intención era clara: mostrar la escultura del XVII como complemento de la pintura de la Contrarreforma.

Qué vas a ver en el Louvre a partir de octubre

La muestra puede visitarse del 7 de octubre de 2026 al 25 de enero de 2027. Una parte de las obras compartirá espacio, en unas determinadas ventanas del Hall Napoleón, con la exposición de Zurbarán; el grueso de Esculpir el color ocupará una sala de mayores dimensiones, pensada para que cada talla tenga su propia respiración.

Entre las piezas que pocas veces han salido de Valladolid están el Cristo de la Luz, de Gregorio Fernández, y el conjunto Camino del Calvario, en el que el imaginero castellano comparte autoría con Pedro de la Cuadra. Son obras tan ligadas a la procesión que verlas a pie de sala transforma la manera de mirarlas.

Hay esculturas pensadas para verse en un museo y otras que solo se entienden de verdad cuando salen de su templo, y esta selección reúne ambas.

También habrá espacio para otras tipologías: bustos como el Ecce Homo de Pedro de Mena, figuras de cuerpo entero como el San Juan de Dios atribuido a Alonso Cano o el San Nicolás de Tolentino, de Juan de Mesa, y pequeñas joyas de barro y pigmento. Esa variedad responde a un objetivo divulgativo: explicar cómo la fe se hacía pública en la España de la Contrarreforma y qué papel jugaban los santos como intermediarios.

Por qué Valladolid se convierte en embajadora del barroco

La muestra no es una simple cesión. Alejandro Nuevo, director del Museo Nacional de Escultura, ha trabajado más de dos años junto a Valérie Carpentier, conservadora de escultura del Louvre, para definir un proyecto que no solo busca mostrar obras maestras. Queríamos llevar una representación equilibrada de las escuelas castellana y andaluza, explicó.

Ese criterio se nota en la nómina de creadores. Gregorio Fernández representa la potencia castellana; Luisa Roldán y su padre, Pedro Roldán, la energía andaluza. No siempre se ven juntos, y verlos dialogar en en el Louvre es uno de los grandes alicientes de la exposición. El museo parisino ofrece a la escultura barroca un escaparate sin precedentes.

En el taller de restauración, agosto ha sido un mes intenso. La talla de San Nicolás de Tolentino, de Juan de Mesa, recibió limpieza y una nueva reintegración de los dedos; un Cristo atado a la columna del siglo XVII, de autoría anónima, está siendo investigado por el conservador Miguel Ángel Marcos. No hubo demasiadas intervenciones, porque uno de los criterios de selección fue evitar piezas con procesos de restauración largos.

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El traslado y el montaje tampoco son sencillos. Las grandes dimensiones de algunos conjuntos obligan a condiciones muy específicas de embalaje, manipulación y transporte, y el museo prefiere no concretar fechas de movimiento por motivos de seguridad. El esfuerzo logístico confirma el peso de la colaboración.

Una conversación con Zurbarán y un precedente internacional

No es la primera gran salida internacional del museo. En 2009, la National Gallery de Londres reunió 26 obras en Lo sagrado hecho real; en 2016, ocho piezas viajaron a la Gemäldegalerie de Berlín para una exposición sobre la era de Velázquez; y en 2019, una retrospectiva de Alonso Berruguete reunió más de una veintena de obras procedentes de Valladolid. Ahora el listón vuelve a subir.

La coincidencia con Zurbarán convierte esta cita en algo más que una exposición de escultura. La pintura del maestro extremeño propone una sensación de bidimensionalidad, mientras que las tallas ponen la fe en el espacio real del visitante. Para Alejandro Nuevo, conjugar ambas miradas es una manera de mostrar lo que fue la Contrarreforma en los territorios de la Monarquía hispánica.

Que una exposición de este calado llegue al museo más visitado del mundo supone una plataforma potente de conocimiento y difusión para el Museo Nacional de Escultura. No hay itinerancia prevista: Esculpir el color se despedirá de París el 25 de enero, y muchas piezas volverán a su rutina procesional. París se convierte en la gran fiesta del Siglo de Oro español.

Ficha técnica

  • Título: Esculpir el color
  • Autor o autora: Gregorio Fernández, Alonso Cano, Luisa Roldán, Pedro de Mena, Juan de Mesa, José de Mora, José de Arce y Pedro Roldán, entre otros.
  • Qué puedes ver: 23 esculturas barrocas del siglo XVII, con pasos procesionales, tallas de cuerpo entero, bustos, relieves e imágenes de vestir.
  • Recinto y ciudad: Museo del Louvre, París.