Aldi revienta el mercado con sandía al 28% por 0,49 euros el kilo: date prisa si no quieres quedarte sin ella

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Trucos para conservar la sandía más de una semana: nevera, corte y congelación

Una pareja disfruta de un picnic informal al aire libre, cortando una sandía en un día soleado.

Comprar una sandía entera a 0,49 euros el kilo, como ha hecho Aldi con su sandía rayada sin pepitas, es una ganga que invita a llenar el carro; el problema llega cuando hay que guardar una pieza que puede superar los cuatro kilos. La buena noticia es que la fruta sin abrir aguanta entre una y dos semanas a temperatura ambiente, en un lugar fresco, seco y sin sol directo, así que no hace falta meterla en la nevera hasta unas horas antes de consumirla. El reloj empieza a correr en cuanto se corta: la FDA recomienda no dejarla más de dos horas fuera del frío, y menos de una si el termómetro supera los 30 grados. Una vez abierta, lo mejor es cubrir la superficie expuesta con film bien ajustado o guardar los trozos en un recipiente hermético, preferiblemente de vidrio, en la nevera a 4 grados o menos, donde aguanta de tres a cinco días. Un truco de fruteros que se ha hecho viral es colocar papel de cocina en el fondo del táper para que absorba la humedad y la pulpa no se ablande; también conviene mantenerla alejada de manzanas y plátanos, cuyo etileno acelera su maduración.

Para superar la semana solo queda la congelación, la única vía que frena el deterioro de una fruta compuesta en un 95% por agua. El proceso no tiene misterio: se lava bien la corteza, se corta la pulpa en dados, se retiran las semillas y se colocan los trozos en una bandeja con papel de horno, sin que se toquen, durante un par de horas. Una vez firmes, se pasan a bolsas o recipientes herméticos etiquetados con la fecha; así aguantan entre tres y diez meses sin perder sabor. Eso sí, al descongelarse la textura se vuelve blanda y acuosa, de modo que no sirve como fruta fresca: es ideal para batidos, granizados, sorbetes o como cubitos que enfrían las bebidas sin diluirlas. Congelar la pieza entera es un error, porque ocupa demasiado espacio y se convierte en una masa gelatinosa. Con la oferta de Aldi sobre la mesa, dominar estos trucos marca la diferencia entre aprovechar la ganga o tirar medio kilo a la basura, y por eso este elemento merece su lugar en la lista.