No tires el líquido del yogur: el dietista Miodrag Borges confirma que aporta proteínas, calcio y vitamina B2

Es suero de leche, no agua estropeada, y contiene proteínas de calidad, calcio, fósforo y vitamina B2. Solo hay que agitar el envase para aprovecharlo entero.

Reconócelo, a ti también te ha dado grima alguna vez ese líquido transparente que se queda en la superficie del yogur.

Tirarlo era casi un acto reflejo: abres la tapa, ves el charquito sospechoso y lo escurres antes de hincar la cuchara. Pues el dietista y experto en microbiota Miodrag Borges lo tiene claro: estás perdiendo nutrientes gratis.

Y no lo dice solo él. El microbiólogo alimentario Frank Devlieghere ya explicó que ese líquido es del todo normal y que no significa que el yogur esté malo ni caducado.

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Se trata del suero, la parte líquida formada sobre todo por agua que se separa de forma natural durante la coagulación. La Academia Española de Nutrición y Dietética recuerda además que tiene valor nutricional y que conviene conservarlo.

Qué es exactamente lo que estás tirando

Ese charco no es agua sucia ni un fallo de la fábrica. Es suero de leche, y aparece cuando la parte sólida del yogur se compacta y suelta parte del líquido. De hecho, cuanto más natural sea el producto y menos espesantes artificiales lleve, más probable es verlo flotando al abrir la tapa.

La farmacéutica especialista en seguridad alimentaria Gemma del Caño lo explica sin rodeos: 'Forma parte de este alimento, que ya tiene beneficios por sí mismo, y esto es quitar una parte'. Visto así, tirarlo suena a tirar un trozo del propio yogur.

Tirar el suero del yogur es perder proteínas, calcio, fósforo y vitamina B2 por puro gesto automático.

Lo que lleva dentro y por qué es una pena desperdiciarlo

Borges lo detalla en uno de sus vídeos: 'No deberías hacerlo porque con esa acción estás perdiendo una gran cantidad de nutrientes, proteínas de alta calidad con todos los aminoácidos esenciales, además de rápida digestión y con efecto saciante'. No es una afirmación al azar.

Algunos estudios apuntan a que esas proteínas podrían ayudar a controlar el peso, reducir el colesterol y favorecer el desarrollo muscular. Y la lista sigue: el suero contiene péptidos bioactivos con propiedades antioxidantes y antimicrobianas, minerales como el calcio, el fósforo, el magnesio y el potasio, lactosa y vitamina B2. Vamos, que no es agua sin más.

El médico Manuel Viso va un paso más allá y lo define como un auténtico concentrado de nutrientes. Su aviso es el que más me ha convencido: si lo tiras, 'el yogur va a quedar más seco y menos cremoso'. Es decir, te cargas la textura y el extra nutricional a la vez.

El gesto que no cuesta nada para dejarlo atrás del todo

Aquí viene la mejor parte: no necesitas coladores, ni recetas raras, ni un yogur distinto. Basta con agitar el envase antes de abrirlo o remover con la cuchara para que el suero se reintegre a la parte sólida. Fin del problema.

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Me parece uno de esos gestos de ahorro nutricional que no piden esfuerzo. Llevamos años comiendo yogures enteros a medias por una falsa sensación de limpieza, igual que cuando retiramos la corteza del pan o escurrimos el agua de las legumbres sin pensar que también llevan nutrientes. Cero esfuerzo.

Ojo, tampoco hay que obsesionarse: las cantidades de calcio o fósforo del suero no son enormes comparadas con el resto del yogur, como apunta Del Caño. Pero suman, y lo hacen sin que tengas que invertir ni un minuto más. Si el producto es bueno, no hay motivo para restarle una parte.

🧠 Para soltarlo en la cena

El suero del yogur aporta proteínas, calcio y vitamina B2.