La nueva película de Woody Allen en Madrid arranca el 5 de octubre con tres millones de fondos públicos. Y no, no es una beca a fondo perdido: la Comunidad de Madrid quiere algo a cambio.
La condición más sonada es que el filme debe incluir la palabra 'Madrid' en el título. No una alusión, no un plano bonito del skyline: la palabra exacta. Allen, que suele bautizar sus películas solo después del montaje final, tendrá que adaptar ese ritual a las exigencias del contrato. Según la prensa especializada, la financiación regional también obliga a que la cinta se estrene en un festival internacional de primera línea; Venecia suena como opción viable.
La letra pequeña del cheque de tres millones
El Ayuntamiento de Madrid ha confirmado que al menos el 15% de las escenas se rodarán en exteriores, con la cultura y la arquitectura de la ciudad como protagonistas. La preproducción y la producción se harán en Madrid, y la postproducción se repartirá entre Madrid y Nueva York. El objetivo no es exactamente un secreto: atraer turismo. Bueno, y dar lustre a la marca Madrid.
A finales del año pasado, la Comunidad de Madrid firmó un contrato de patrocinio por 1,5 millones de euros para impulsar esta película. El documento ya decía que, para cobrar, la productora debía rodar en la región y que el nombre de Madrid formase parte del título. Lo de ahora es la confirmación de que Allen acepta el marco, con el rodaje a la vuelta de la esquina.
Un título a cambio de un billete a Venecia
La prensa española ya ha colocado en la quiniela a Penélope Cruz y Javier Bardem, que viven en Madrid. Todavía no hay confirmación oficial del elenco, pero ambos tienen pedigrí alleniano: protagonizaron Vicky Cristina Barcelona, la primera película que Woody Allen rodó en España y que le dio a Cruz el Oscar a mejor actriz de reparto. Su siguiente visita fue Rifkin's Festival, estrenada en 2020 entre aplausos educados y recaudaciones de festival.
Que una administración decida el título de una película suena a sátira, pero es exactamente lo que ha firmado Allen.
Ahora le toca a Madrid. Y la cámara tiene trabajo: exteriores, arquitectura, bares, calles y ese punto de postal que las administraciones persiguen cuando firman un cheque de siete cifras.
Marketing con glamour: el precedente de Vicky Cristina Barcelona
La jugada no es nueva. Vicky Cristina Barcelona (2008) ya utilizó el paisaje y la luz de España como un personaje más, y a la taquilla le fue bien. Aquello fue Barcelona, con su modernismo y sus playas. Ahora Madrid busca repetir la fórmula con un director que conserva nombre de marca pese a que su cine lleva años generando más polémica que entusiasmo unánime.
¿Merece la pena pagar tres millones para que una película lleve tu ciudad en el título? La evidencia dura en este tipo de operaciones, es escasa. Un segmento en un festival de primer nivel, eso sí, coloca a Madrid en los titulares de medio mundo. Y si Penélope Cruz y Javier Bardem terminan en el reparto, el retorno en prensa rosa multiplica la inversión. La contrapartida es ceder una parcela creativa, algo que un autor de la generación de Allen tradicionalmente ha defendido con uñas y dientes.
El rodaje arranca en octubre y la película aún no tiene título. Mejor dicho: tiene una obligación de título. Habrá que ver si Allen convierte la cláusula en una broma meta-cinematográfica o si simplemente firma y rueda. Dado su historial, no descartaría que aparezca un 'Madrid' en el cartel y, de paso, un chiste sobre las subvenciones en la primera escena.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? La Comunidad de Madrid financia la nueva película de Woody Allen con la condición de incluir la palabra Madrid en el título.
- 🔥 ¿Por qué importa? La financiación pública condiciona una decisión creativa de un cineasta famoso por su control artístico.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Es un caso claro de marketing territorial disfrazado de mecenazgo cultural.




