La colección de minerales Folch-Girona ya está en Barcelona y reúne 10.000 piezas de valor excepcional. Lo que empezó como una afición de juventud se ha convertido en uno de los fondos privados de mineralogía más valiosos del mundo y, desde finales de 2023, es patrimonio público.
Su futuro como gran reclamo cultural ya tiene guion. El Museu de Ciències Naturals de Barcelona documenta los fondos mientras se avanza en la rehabilitación del Castell dels Tres Dragons, el espacio que deberá acoger la colección. La compra, cerrada por ocho millones de euros, combinó compra directa, dación y donación.
La operación se suma a otras adquisiciones recientes de la Generalitat, como obras de Nazario, Pilarín Bayés, Colita y un daguerrotipo de 1848. Una señal clara: preservar los legados culturales antes de que salgan del país o se disgreguen.
De la fábrica de pinturas al patrimonio público
Joaquim Folch Girona (1892-1984) fundó Industrias Titán S.A., la empresa que popularizó la mítica marca Titanlux. En 1908, muy joven, comenzó a reunir minerales por auténtica vocación científica. Aquella afición llegó a sumar unos 10.000 ejemplares entre minerales, meteoritos y gemas.
Sus herederos no solo mantuvieron intacta la colección tras su muerte. A partir de 2002 la ampliaron con nuevas adquisiciones financiadas por la venta de ejemplares duplicados, hasta alcanzar las 12.000 piezas. Una continuidad poco habitual en los grandes legados privados.
Por qué no es una colección cualquiera
Marc Campeny, responsable del Área Científica del Museu de Ciències Naturals de Barcelona, la define como una de las mejores colecciones del mundo por su valor patrimonial, científico, geográfico y estético. No exagera. Algunos ejemplares proceden de yacimientos ya desaparecidos y resultan imposibles de sustituir.
Hay colecciones que se estudian y colecciones que hacen historia, y esta es de las segundas.
El origen catalán de muchas piezas ayuda a entender su singularidad. El vínculo familiar con las antiguas minas de plomo de Bellmunt del Priorat marcó la vocación de Folch, y por eso la representación de la mineralogía de Catalunya es especialmente potente. Pero el fondo viaja por medio mundo: Brasil, Japón, y Rusia también aportan piezas, junto a Namibia.
Entre las joyas que destacan los conservadores hay una plata nativa de Kongsberg con una forma curvada muy elegante; un crisoberilo brasileño de seis cristales que muchos aficionados consideran el mejor del mundo; y una cerusita de Namibia que, por su brillo y su morfología, recuerda a un copo de nieve.
También guarda historias dignas de película. Un ejemplar de casiterita fue encontrado por Folch en una oficina de la mina portuguesa de Panasqueira, donde se usaba como pisapapeles. Una joya poco conocida.
Un salto internacional que exige paciencia
El director del museo, Carles Lalueza, resume el cambio: Barcelona entra en la primera división de los minerales. Hoy el liderazgo se reparte entre Washington, París y Londres, con el Instituto Smithsonian a la cabeza. Miquel Roquet, conservador de Mineralogía, añade el empuje del Museo Mim de Beirut y el potencial de China.
No es casualidad. En 2021, ante el riesgo real de que la colección se vendiera al extranjero o se disgregara en subastas, la Generalitat la declaró Bien Cultural de Interés Nacional y abrió la negociación con la familia. El acuerdo final alcanzó los ocho millones de euros, repartidos entre compra directa, dación y donación.
El traslado no fue un simple cambio de cajas. Requirió cooperación de los Mossos d’Esquadra, no solo por el valor de algunas piezas, sino también por la presencia de minerales radiactivos. Después, los técnicos del museo han dedicado tiempo a documentar de nuevo y a informatizar todos los ejemplares.
La primera gran cita pública será editorial. El museo publicará este otoño un libro monográfico con imágenes de algunos tesoros excepcionales, y prepara un archivo digital accesible a finales de año. El volumen explicará la historia de Folch y de su colección.
La exposición física llegará cuando se complete la reforma interior del Castell dels Tres Dragons, todavía sin fecha cerrada. La restauración exterior del edificio de Lluís Domènech i Montaner debe concluir en el primer trimestre de 2027. Mientras tanto, la información documental mantendrá vivo el interés.
Para los amantes de la geología, la paciencia tendrá premio. No todos los días un fondo privado de esta magnitud se convierte en bien público. Y Barcelona gana, de paso, una razón más para mirar de cerca su patrimonio científico.
Ficha técnica
- Título: Colección de minerales Folch-Girona.
- Autor o autora: Joaquim Folch Girona.
- Qué puedes ver: Minerales, meteoritos y gemas de valor científico y estético, con ejemplares únicos de yacimientos desaparecidos.
- Recinto y ciudad: Castell dels Tres Dragons, Barcelona (futura exposición).




