OpenAI ha lanzado algo raro: siete relojes de lujo con un easter egg para programadores. No es un modelo nuevo, ni una API, ni un gadget para presumir. Según The Wall Street Journal, la compañía encargó una edición limitada de relojería suiza que no aparece en catálogo ni en tienda. Solo existe para el núcleo duro de Sam Altman.
Son piezas basadas en el Orb, un modelo de Vanguart, un taller suizo con solo ocho años de historia y 33 empleados. Uno de cada tres empleados ha participado en el encargo, y la marca apenas ha fabricado 200 relojes desde que nació. La versión de titanio parte de unos 150.000 francos suizos, unos 159.900 euros, y la de oro rosa ronda los 155.000 euros. No hay forma humana de encontrarlo en un escaparate.
Lo llamativo no es el tourbillon volante ni los 395 componentes. Lo que mola de verdad está grabado en la esfera y en el rotor. 'Compute Is Destiny' y 'Scaling' aparecen como lemas que resumen la estrategia de OpenAI: más cálculo y más escala. Mehmet Koruturk, cofundador y CEO de Vanguart, lo explicó con elegancia: 'Intentamos incluir sutiles homenajes para quienes saben dónde buscar'.
El código que esconde la trasera
En el reverso de cada reloj hay una pseudoinstrucción en Python: if AGI.aligned: deploy(). Traducido para no iniciados: la función deploy() solo se ejecuta si la propiedad aligned del objeto AGI, es verdadera. O sea, que la inteligencia artificial general solo debería desplegarse cuando su alineación con los valores humanos esté comprobada.
Koruturk aclara que la inscripción fue aportación personal del taller, no un encargo de OpenAI. Y la resume en una frase que suena a manifiesto corporativo: 'Significa que la IA debe usarse con fines pacíficos'. Un guiño geek en una pieza de 150.000 euros.
OpenAI ya coqueteó con la relojería al encargar una tirada de 400 relojes a Tudor, marca hermana de Rolex, con la frase 'Good Research Takes Time' grabada en la trasera. Meta, Amazon y Adobe también se han dejado ver por estos lares. Eric Ku, cofundador de la casa de subastas Loupe This, vendió un Tudor con el logo de Amazon por 8.250 dólares y maneja pujas de hasta 10.500 dólares por un reloj de Meta. El patrón es evidente: estos cacharros se revalorizan.
El lujo corporativo no vende relojes: vende la sensación de estar dentro del código.
El modelo estándar de referencia cuesta 4.725 dólares. La versión corporativa lo multiplica por dos o por tres según el logo y la rareza. Si uno de esos siete relojes de OpenAI saliera a subasta, la cifra podría ser de órdago. Ku lo explica con lógica de coleccionista: 'A la gente le gusta coleccionar cosas inusuales y poco comunes. Cosas que pasan en 2026. Dejémoslo en un 'ya veremos'.
Hype-O-Meter
Nivel de hype: 6/10. La anécdota es deliciosa y el easter egg de Python tiene miga, pero esto no cambia el rumbo de la IA ni de la relojería. Es postureo con buena enjundia — un flex corporativo para directivos que ya lo tienen todo.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? OpenAI ha encargado siete relojes de lujo suizos para sus directivos.
- 🔥 ¿Por qué importa? Esconden el código 'if AGI.aligned: deploy()' en la trasera.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Es puro coleccionismo corporativo, pero el mensaje resume la misión de OpenAI.



