Las vacaciones de la familia real española han cambiado de manera notable con el paso de los años. Lo que durante décadas fue una estancia familiar en Mallorca se ha transformado en un periodo dividido entre los compromisos institucionales y unos días de descanso privado. En ese cambio tuvo un papel importante la reina Letizia, que estableció desde el comienzo de su matrimonio con Felipe una condición respecto al tradicional veraneo en Marivent.
La decisión permitió mantener la presencia de la familia real en Mallorca, pero también abrió la puerta a que los reyes disfrutaran posteriormente de unas vacaciones alejadas de la agenda oficial. Una fórmula que Felipe y Letizia han mantenido desde su etapa como príncipes de Asturias y que continúa ahora que ocupan la Jefatura del Estado.
Sin embargo, unas palabras recuperadas de las memorias de Juan Carlos I permiten conocer cuál era su visión sobre la forma en la que debía disfrutar sus vacaciones una familia real. Aunque el emérito no menciona directamente a Felipe y Letizia en ese pasaje, sus reflexiones sobre los veranos en España y la promoción turística dejan espacio para interpretar una diferencia con el modelo que siguen actualmente los reyes.
Juan Carlos I y la tradición que Felipe y Letizia decidieron modificar

Cuando Letizia pasó a formar parte de la familia real tras su matrimonio con Felipe, tuvo que asumir también algunas de las costumbres vinculadas a la institución. Entre ellas estaba el tradicional verano en Mallorca, una práctica que comenzó en 1973, cuando la Diputación Provincial de Baleares cedió el uso del palacio de Marivent a los entonces príncipes Juan Carlos y Sofía.
La cesión, además, tuvo detrás una particular historia. El inmueble había pertenecido a Juan de Saridakis, quien lo había donado a la institución balear con la condición de que se convirtiera en un museo dedicado al pintor y coleccionista griego. La viuda del propietario no quería que el palacio terminara teniendo el uso que finalmente se le dio.
Con el paso de los años, Marivent se convirtió en uno de los lugares habituales de descanso de Juan Carlos I y la reina Sofía. Durante aquel periodo, los entonces reyes compartían las vacaciones con sus hijos, las infantas Elena y Cristina y el actual rey Felipe. También Irene de Grecia tenía una presencia habitual, al igual que Constantino y Ana María de Grecia junto a sus hijos.
La dinámica familiar fue cambiando conforme los hijos contrajeron matrimonio y formaron sus propias familias. Aun así, Mallorca siguió siendo un punto de encuentro durante los meses de verano. La llegada de Letizia supuso una modificación importante en esa tradición, ya que aceptó mantener Marivent como destino oficial, pero quiso diferenciar ese periodo de sus vacaciones personales.
La condición de Letizia para mantener el verano en Mallorca

La fórmula acordada por Felipe y Letizia estableció que Mallorca continuaría formando parte del calendario estival de la familia real, pero únicamente durante las vacaciones oficiales. Después llegaría un segundo periodo reservado para el descanso privado. La decisión se ha mantenido durante años.
Felipe y Letizia disponen incluso de Son Vent, una residencia situada en las proximidades de Marivent y separada del edificio principal donde suele alojarse la reina Sofía. De esta manera, los reyes pueden cumplir con sus compromisos en Mallorca y, al mismo tiempo, mantener una parte de sus vacaciones fuera de la exposición pública.
El esquema actual también diferencia los tiempos de los distintos miembros de la familia. La reina Sofía suele llegar a Mallorca en julio y compartir parte de ese periodo con sus hijas y con sus nietos Marichalar y Urdangarin. Posteriormente, hacia finales de julio y hasta mediados de agosto, es el turno de Felipe y Letizia junto a la princesa Leonor y la infanta Sofía.
Después comienza el periodo más reservado. Durante la segunda mitad de agosto, el paradero de los reyes deja de hacerse público, aunque el Gobierno conoce en todo momento dónde se encuentra el jefe del Estado. En años anteriores, la familia ha viajado a destinos como Portugal, la Costa Azul, Croacia o Grecia.
Las palabras de Juan Carlos I sobre sus vacaciones en España

La postura de Juan Carlos I sobre este asunto puede encontrarse en su biografía, Reconciliación. En sus memorias, el emérito recuerda la importancia que tenían para él determinadas costumbres familiares y los periodos de descanso compartidos. “Tenía mi vida familiar, con sus rituales ineludibles que no me perdía bajo ningún concepto: las vacaciones de esquí en los Pirineos, las cenas de Navidad y cumpleaños, los veranos en el barco en Palma, las comidas de los domingos con los abuelos”, recuerda.
Juan Carlos I también explica en el libro las dificultades que encontraba para viajar de manera privada junto a su hijo Felipe. “Mi hijo Felipe y yo no podíamos viajar en el mismo avión, por razones de seguridad, lo que complicaba nuestros desplazamientos privados. Y mi agenda no me permitía hacer viajes largos con ellos, ni descubrir juntos una ciudad o un país, discretamente, como turistas, lo cual lamento. La atención mediática y el dispositivo de seguridad que habría requerido me disuadieron de hacerlo. No quería ser una molestia para el país anfitrión”.
El antiguo monarca añade otra razón relacionada con sus responsabilidades institucionales. “Además, el jefe de Estado y el jefe de Gobierno no pueden estar ausentes al mismo tiempo, y tenía que estar disponible para cualquier emergencia que pudiera surgir”. En ese punto, el texto de Reconciliación recuerda un episodio ocurrido en junio de 1992, cuando Juan Carlos I no firmó inicialmente el decreto de relevo de Francisco Fernández Ordóñez como ministro de Exteriores, que se encontraba gravemente enfermo. Según declaró entonces el presidente Felipe González, el rey no estaba en España. Ante la repercusión del episodio, regresó para firmar el decreto y volvió a marcharse. Posteriormente se conoció que se encontraba en Suiza junto a Marta Gayá.
El mensaje de Juan Carlos I sobre el turismo nacional

Las reflexiones del emérito adquieren especial interés cuando habla directamente de la elección de destinos españoles durante sus años como rey. Juan Carlos I explica que permanecer en España durante los periodos de descanso también tenía una función vinculada a la promoción turística.
“Que nos quedáramos en España era también una forma de promover el turismo. Nuestros destinos de vacaciones privadas eran simbólicos: ¿qué habría dicho la gente si hubiera preferido irme al extranjero en lugar de disfrutar de España, que es uno de los países más bellos y variados del mundo?”
A continuación, Juan Carlos I pone varios ejemplos de cómo consideraba que sus propias vacaciones contribuían a promocionar determinadas zonas y actividades. “Cada estancia de esquí en los Pirineos reforzaba el atractivo de la región y de este deporte que los españoles apenas practicaban antes de mi reinado. También puse de moda Palma de Mallorca y los deportes náuticos. Incluso fui prescriptor de restaurantes: una cena, aunque fuera privada, en un establecimiento garantizaba un gran número de reservas”.



