El pasado jueves 11 de junio, Corinna Larsen decidió deshacerse de una parte fundamental de su joyero personal a través de la prestigiosa casa de subastas inglesa Bonhams. Los lotes presentados ante los compradores internacionales no eran simples accesorios decorativos, sino valiosos regalos de un altísimo valor histórico y económico que el padre de Felipe VI le entregó durante el tiempo que duró su supuesto noviazgo. Además de las piezas del emérito, la puja también incluyó varios obsequios de lujo procedentes del sultán de Omán, un mandatario al que la alemana tuvo la oportunidad de conocer precisamente gracias a la intermediación de su entonces pareja.
En ningún apartado del catálogo oficial se mencionaba el nombre y los apellidos de Corinna Larsen. De hecho, la firma londinense optó por camuflar su identidad bajo el seudónimo de una “distinguida lady europea”. Sin embargo, el hermetismo duró muy poco tiempo.
El investigador y reconocido experto en joyas de la realeza David Rato fue el encargado de atar cabos y revelar públicamente quién era la verdadera propietaria que había decidido liquidar este patrimonio. El resultado de esta operación comercial ha sido sumamente lucrativo, ya que la vendedora ha logrado recaudar más de 800.000 euros, a pesar de que los expertos del sector llegaron a valorar esta colección en más de dos millones de euros en su momento de máximo esplendor.
Los diamantes de portada y el anillo secreto de Corinna Larsen

Si analizas cómo se destapó toda esta operación, descubrirás que fueron dos piezas muy concretas las que pusieron en sobreaviso al investigador David Rato, tal y como ha recogido recientemente el diario La Razón. El primer elemento delator fue una espectacular pulsera de diamantes, acompañada por un anillo presidido por un diamante de más de ocho quilates y medio. Ambas creaciones salieron directamente de los talleres de la exclusiva joyería madrileña Aldao.
La pulsera es un artículo de sobra conocido por el gran público, ya que fue exactamente el mismo diseño que Corinna Larsen lució en aquella famosa y polémica portada de la revista ¡Hola! publicada en febrero del año 2013, donde concedió una extensa entrevista para hablar de su relación con Juan Carlos I y explicar sus vínculos profesionales con España.
Este brazalete, compuesto por 11 piedras en talla baguette de diferentes dimensiones, logró superar los 170.000 euros durante la puja, según los datos oficiales publicados en la web de la casa de subastas. Como complemento a esta joya principal, también se vendieron unos “pendientes sin firmar y convertidos a partir de eslabones de la pulsera”. Estos pendientes a juego no se quedaron atrás en la sala de subastas y consiguieron alcanzar la nada despreciable cifra final de 147.000 euros.
Por su parte, la segunda pieza de la firma Aldao que hizo sospechar al experto esconde una intrahistoria verdaderamente fascinante. Se trata del anillo que el exmonarca utilizó para pedirle matrimonio en la más estricta intimidad. Fue la propia Corinna Larsen quien desveló la existencia de este episodio durante la emisión de su podcast personal en noviembre del año 2022.
En aquel formato de audio, relató el momento con gran precisión. “El rey me regaló un anillo de compromiso gigantesco, más simbólico que vinculante. Se lo enseñaba orgulloso a sus amigos”, afirmó. Curiosamente, y aunque en su día esta pieza exclusiva llegó a valorarse en más de un millón de euros, el martillo de Bonhams cerró su venta por tan solo 120.000 euros, evidenciando una notable depreciación en el mercado actual.
La pieza más cara y el lote rechazado a Corinna Larsen

A pesar del morbo que despertaba el anillo de compromiso, ninguna de las joyas mencionadas anteriormente logró ostentar el título del artículo más caro de la tarde. El verdadero protagonista económico de la jornada fue otra espectacular creación del taller madrileño Aldao. Hablamos de un imponente anillo que destaca visualmente por albergar en su centro un zafiro de Birmania de más de 14 quilates, el cual se encuentra completamente rodeado por una orla de diamantes de alta pureza. Esta obra maestra de la orfebrería despertó el interés de un comprador anónimo que no dudó en desembolsar 280.000 euros para hacerse con ella.
Junto a los regalos del emérito, Corinna Larsen también intentó dar salida a un ostentoso lote de joyas que el sultán de Omán le obsequió en febrero del año 2012. Este conjunto diplomático estaba formado por un collar, una pulsera, un anillo y unos pendientes a juego. El catálogo de la subasta detallaba su intrincado diseño describiéndolo como un “colorido plumaje de pavo real, engastado en su totalidad con granates de talla circular y diamantes de talla brillante; decorado en la parte frontal con amatistas y zafiros amarillos en forma de pera, realzado con diamantes negros y zafiros de colores variados de talla circular”. Sorprendentemente, este llamativo aderezo no logró seducir a ningún inversor y se quedó sin adjudicar, a pesar de que su precio de salida se había fijado en una horquilla muy conservadora que oscilaba entre los 70.000 y los 90.000 euros.
El papel de la joyería Aldao en el joyero de Corinna Larsen

Tradicionalmente, la opinión pública siempre ha considerado a la firma Ansorena como el fabricante oficial y de cabecera de las joyas de la Casa Real española. Sin embargo, los hechos demuestran que Juan Carlos I también confiaba plenamente en la discreción y el buen hacer de la casa Aldao a la hora de realizar sus encargos más íntimos y personales.
De hecho, el libro de investigación King Corp, el imperio nunca contado del Rey Juan Carlos, desveló que en el año 2011 el monarca llegó a comprar dos impresionantes esmeraldas valoradas en 250.000 euros con el único objetivo de convencer a Corinna Larsen para que retomara su relación sentimental con él, unas piedras preciosas que finalmente acabaron extraviándose.
Para entender la importancia de este proveedor habitual de la corona, resulta vital leer las explicaciones aportadas por el experto David Rato al medio citado anteriormente. “Aldao es una joyería histórica de Madrid, fundada en 1911, que a lo largo de su trayectoria ha creado numerosas piezas para varios miembros de la Familia Real española“, recuerda el investigador. Un ejemplo perfecto de este estrecho vínculo con la realeza son los conocidos pendientes de diamantes que los entonces reyes de España regalaron a la periodista Letizia Ortiz con motivo de su compromiso oficial con Felipe de Borbón.



