Hay una bebida que este verano se ha colado en todas las cafeterías de moda: el espresso tonic. Solo lleva café, tónica y hielo y ha pasado de ser un capricho de especialistas a la bebida refrescante que piden hasta los que nunca pisan una cafetería de especialidad. La receta es fácil, rápida y sale redonda si respetas dos o tres trucos. Para chuparse los dedos, literal.
Aunque su origen suele situarse en Escandinavia, el espresso tonic no es un invento de esta temporada. Lleva años en las cartas del café de especialidad; la novedad es que ahora está llegando al gran público. La historia del café espresso, por cierto, está resumida en su entrada de Wikipedia.
El salto del nicho a la calle ha tenido cómplices ilustres: Starbucks y Schweppes han lanzado este verano una gama conjunta con tres versiones: Espresso Tonic, Cold Brew Tonic y Matcha Tonic. No descubren la bebida, pero la colocan delante de millones de personas. La combinación de café y tónica puede parecer arriesgada por el amargor, pero el equilibrio llega con un buen café y unas proporciones ajustadas.
En Madrid, Misión Café sirve espresso tonic desde hace varios años. Su socio, Mohamed Diop, cuenta que antes era más de nicho y ahora mucha gente ya viene sabiendo lo que es. La demanda, asegura, ha aumentado especialmente este verano. El vaso se llena con hielo, se añade la tónica bien fría y, por último, se vierte el espresso poco a poco. Así se conserva la burbuja y se forman durante unos segundos dos capas.
La receta admite variaciones sin complicarse. En Barcelona, La Galena prepara su versión con limón y arándanos. Matías Pepe, uno de sus propietarios, explica que le da un matiz más fresco y frutal, pero sigue siendo una bebida súper ligera. Más que un café, casi un cóctel sin alcohol.
Del café frío a la coctelería hay un paso. Marc Álvarez, cofundador de la coctelería Sips, ha participado en las recetas desarrolladas para Starbucks y Schweppes. En Donostia, Gorila y Xiri ya ofrecen espresso martini y su dueño, Mikel López, nota que la gente busca menos dulzor y más alternativas sin alcohol bien ejecutadas. Por eso su próxima carta incorporará tres o cuatro propuestas nuevas con la misma técnica que los cócteles clásicos.
Ingredientes para un espresso tonic en casa
- 1 espresso recién hecho (unos 40-50 ml, mejor de perfil afrutado y cítrico).
- 150-180 ml de tónica bien fría, con burbuja fina.
- Hielo al gusto, preferiblemente cubitos grandes.
- Opcional: un chorrito de limón recién exprimido y 2-3 arándanos.
Cómo preparar el espresso tonic, paso a paso
- Prepara el espresso y deja que se atempere durante un par de minutos. Así no romperás la burbuja al verterlo.
- Llena un vaso ancho, tipo highball o de sidra, con cubitos grandes de hielo.
- Vierte la tónica con suavidad, inclinando el vaso para conservar el gas.
- Añade el espresso poco a poco, con una cuchara invertida si quieres un efecto de capas más marcado.
- Remueve suavemente antes de beber y disfruta del contraste entre el amargor del café y la frescura de la tónica.
- Si te animas con la versión frutal, exprime el limón y añade los arándanos justo antes de servir.
Trucos para que salga perfecta y por qué triunfa
El equilibrio no es cuestión de suerte: elige un café afrutado, cítrico y con buena acidez. Esos perfiles encajan especialmente bien con la tónica, porque ambos comparten notas amargas y cítricas. La burbuja se conserva mejor con el vaso bien frío y, una pizca de hielo grande.
La tónica también importa. Las de burbuja fina y no excesivamente dulces funcionan de maravilla con el espresso. Evita llenar el vaso hasta arriba antes de verter el café, para que las capas se formen sin desesperarte. Y si usas un café muy oscuro y amargo prueba a añadir una rodajita de naranja o limón para redondear.
El espresso tonic ha salido de la cafetería de especialidad y está pidiendo paso en las barras de coctelería. La demanda de alternativas sin alcohol crece y esta bebida ocupa un punto intermedio entre el café y el cóctel: intensidad y frescura en el mismo vaso. Sonia García, Camarera del Año, lo resume: una recomendación bien hecha convierte la bebida en una experiencia, no en un producto más de la carta.
El secreto del espresso tonic no está en la cantidad de tónica, sino en la paciencia para que el café caiga despacio y la burbuja siga viva.
Aún no compite con los cafés fríos más populares, pero ya ha dejado de ser un secreto para entendidos. Lo mejor es que puedes prepararlo en en casa en cinco minutos y ajustarlo a tu gusto. Si te apetece probarlo, el espresso tonic es de esas bebidas que entran por los ojos y conquistan por el paladar.
🍽️ La ficha de la receta
- 🍴 Plato: Espresso tonic.
- 👥 Raciones: 1 persona.
- ⏱️ Tiempo: 5-10 minutos.
- 📊 Dificultad: Fácil.



