La temperatura media de la superficie del mar alcanzó los 21,1 grados el pasado sábado. Es un récord histórico que supera el anterior máximo y dispara las alertas sobre el estado de los océanos.
¿Qué ha pasado exactamente?
El dato lo ha confirmado este lunes el Servicio de Cambio Climático Copernicus (C3S), el sistema europeo de monitoreo climático. El nuevo valor supera los 21,09 grados de marzo de 2024, hasta ahora el máximo registrado desde que comenzaron las mediciones en 1979.
El récord anterior, fijado en marzo de 2024, era de 21,09 grados. La diferencia puede parecer pequeña, pero en climatología cada décima adicional refleja una acumulación de calor enorme distribuida por todo el planeta.
Los registros de Copernicus se remontan a 1979 y se apoyan en observaciones por satélite. La media de 21,1 grados no se refiere a una zona concreta, sino a todos los mares del planeta. En la práctica, hay regiones que superan con creces ese valor y otras que lo compensan con temperaturas más bajas.
Por qué importa que el récord llegue en agosto
El dato llama la atención por su calendario. Según Copernicus, las temperaturas oceánicas suelen alcanzar sus picos entre marzo y abril, tras el verano del hemisferio sur. Un máximo en pleno agosto rompe, por tanto, la pauta estacional y refuerza la lectura de que el calor acumulado no depende solo del ciclo natural.
Samantha Burgess, responsable estratégica del clima en el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo, explicó que el récord es 'otra señal clara de que el océano está sometido a un estrés cada vez mayor'. En su lectura, El Niño está aportando calor al sistema, pero lo hace sumándose a décadas de calentamiento provocado por el ser humano.
El océano acumula calor durante décadas y lo devuelve en forma de olas de calor marinas, con costes directos para los ecosistemas y las comunidades costeras.
La científica también alertó de los riesgos para la vida marina y para las personas que viven del litoral. Según expuso, el número de días de olas de calor marinas se ha más que triplicado desde inicios de la década de 1990. Ese aumento ejerce una presión sostenida sobre los ecosistemas y sobre las comunidades que dependen de ellos.
El dato preocupa. No es la primera vez que el mar registra una anomalía en plena fase de El Niño, pero la persistencia del calor oceánico complica la recuperación de los ecosistemas.
Copernicus recordó que su sistema de predicción estacional apunta a un El Niño con niveles que no se veían en décadas. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que el fenómeno se intensifique durante los próximos meses.
Qué consecuencias tiene para España y para los ecosistemas
El calentamiento de los océanos es una señal directa del cambio climático que también toca a las costas españolas. Aunque el nuevo récord se refiere a la media global, los efectos llegan en forma de olas de calor marinas, menor disponibilidad de algunas especies y mayor presión sobre la pesca y el turismo de sol y playa.
Detrás de la cifra no hay un episodio puntual. El mar absorbe buena parte del exceso de calor del planeta y lo conserva durante meses. Por eso, un máximo como el registrado este verano puede tener consecuencias más allá del agosto inmediato.
En la práctica, un océano más cálido modifica las condiciones del litoral y obliga a los servicios de vigilancia a reforzar el seguimiento. El propio Copernicus mantiene activos sus sistemas de predicción para comprobar si El Niño mantiene esta intensidad en el tramo final del año.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: La temperatura media del mar alcanzó un máximo de 21,1 grados.
- 👥 Quiénes son los afectados: Los ecosistemas marinos y las comunidades costeras, según Copernicus.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Más olas de calor marinas y presión sobre la pesca y el litoral.



